Canal de Suez: todos los datos sobre el estratégico paso marítimo

Es el más largo del mundo y no tiene esclusas ya que está al mismo nivel que los dos mares que une

El buque de asalto “USS Kearsarge” navega por el canal de Suez/Reuters
El buque de asalto “USS Kearsarge” navega por el canal de Suez/Reuters

El Canal de Suez, inaugurado en 1869, ha vuelto a las primeras planas de los periódicos por un incidente que ninguno de sus creadores hubiera deseado. Un carguero de 400 metros de eslora ha quedado atravesado en una parte de la vía fluvial que une el Mar Rojo con el Mar Mediterráneo en Egipto.

La importancia de esta vía marítima es vital porque por ella transcurre el 12% del comercio del mundo y es clave para la estratégica zona del Golfo Pérsico, tanto para el transporte de petróleo y de gas como para el de manufacturas. De hecho, por sus cauces se transportan 2.600.000 barriles de crudo al día. Pero, ¿qué características técnicas tiene este punto estratégico?

Este paso marítimo está controlado por la Autoridad del canal de Suez, que gestiona no solo el correcto funcionamiento del cauce sino también la zona económica especial que se extiende a lo largo de la orilla. El canal evita bordear el continente africano -como lo hacían los barcos siglos-, y es el más largo del mundo, con 163 kilómetros en su diseño original entre Puerto Saíd y Suez, la parte que da a la costa del mar Rojo; más extenso incluso que el Canal de Kiel y el de Panamá, de unos 77 kilómetros.

A diferencia del Canal de Panamá, el de Suez no tiene esclusas porque sus aguas se encuentran al mismo nivel que las de los dos mares que une, el Mediterráneo y el Rojo. Cualquier barco tarda una media en el trayecto por la vía de entre 11 y 16 horas.

Como pasó con el de Panamá, el de Egipto puede ser ampliado para hacer frente a nuevas necesidades. Uno de los rasgos que le diferencia del Canal de Panamá es que el de Suez presentaba una única dirección hasta 2015.

Ese año, se inauguró la ampliación del canal en un tramo de 37 kilómetros y se construyó uno nuevo paralelo de 35 kilómetros de longitud, lo que ha permitido el paso de barcos de más calado y con más tonelaje, ya que la profundidad fue hasta entonces una de las limitaciones del canal.

Este enclave marítimo permite el paso de barcos de hasta 20 metros de calado, con un peso de 240.000 toneladas (el Ever Given encallado pesa 224.000 toneladas) y una altura máxima de 68 metros por encima del nivel del agua.

Esta obra de ingeniería se convirtió desde finales del siglo XIX en un símbolo de la dominación de las potencias europeas y hoy es un emblema de la liberación de Egipto pero sobre todo una herramienta económica y geoestratégica de primer orden.

El Canal, que en una forma primitiva ya existía en tiempos del faraón Sesostris II, 18 siglos antes de nuestra era, sigue el imponente recorrido del río Nilo, en cuyo valle se fue construyendo el país. La vía fluvial unía el Nilo al mar Rojo pero a menudo se cubría de arena por lo que quedó inservible durante un milenio.

Impulsado por el diplomático francés Ferdinand de Lesseps, encargado de convencer a los mandatarios egipcios y de buscar financiación para la obra, el Canal tardó diez años en terminarse. Más de 1.5 millones de trabajadores participaron en la construcción y unos 125.000 murieron durante la obra, que se inició en 1859 y terminó costando 17 millones de libras esterlinas. El compositor italiano Giuseppe Verdi compuso por encargo la ópera Aída para su inauguración el 17 de noviembre de 1869.