Europa

Este es el Land Rover que diseñó el propio príncipe Felipe para su funeral

El todoterreno de color verde bronce oscuro ha trasladado el cuerpo sin vida del duque de Edimburgo desde el Castillo de Windsor a la capilla San Jorge

El duque de Edimburgo pasará a la historia como uno de los “royals” más longevos del mundo. Felipe de Edimburgo murió el 9 de abril de 2021 a sus 99 años (casi 100 que le hubiese toca cumplir en junio), dejando la silla consorte de Isabel II vacía y a todo Reino Unido consternado por el fallecimiento del que siempre fue un hombre a la sombre de la reina. Él no quería tener una despedida pomposa típica de familias de la realeza europea: “Cuando llegue mi hora no quiero un funeral de Estado, prefiero un entierro más modesto, acorde con lo que soy, solo un viejo cascarrabias”.

Tras haberse sometido a una operación de urgencia, Felipe de Edimburgo no pudo más y se despidió del mundo. Una semana después se ha realizado su funeral, regido por las restricciones del coronavirus, que el propio duque ‘se diseñó’ para cuando le llegase la hora. Poco a poco se han ido sabiendo más detalles acerca del entierro del que fuera esposo de la reina Isabel II durante siete décadas, como que el cuerpo será trasladado en un Land Rover a medida.

El todoterreno fue diseñado por él mismo para su funeral, según ha confirmado la propia casa real a través de un comunicado oficial. Felipe de Edimburgo dejó muy claras las directrices a seguir para cuando muriera y se van a cumplir a rajatabla.

El vehículo que ha transportado el cuerpo del duque es un todoterreno que se ha modificado a lo largo de casi 20 años (su último retoque fue en 2019). Con una estructura angular, se trata del modelo Defender TD5 130 y el marido de Isabel II empezó su transformación en 2003, cuando cumplió 82 años.

Felipe lo encargó en 2005 tras reunirse con los directivos de Jaguar Land Rover para explicarles qué necesitaba exactamente. Y en 2016 el preparador Foley Specialist Vehicles le entregó una unidad como nueva para que la usara en sus propiedades.

Él mismo solicitó que se cambiara el color original de la carrocería -el llamado verde Belize- por un verde bronce oscuro, el tono empleado por la mayoría de todoterrenos militares. El consorte de la monarca también diseñó la sección abierta en la que yacerá su ataúd y añadió varios bujes verdes, una rejilla frontal negra y quitó la matrícula del vehículo.

Dentro del Land Rover ha ido el ataúd que Felipe de Edimburgo eligió para su funeral: de roble inglés y revestido de plomo, un material que mantiene fuera la humedad y permite conservar el cuerpo más tiempo. El cofre se realizó hace 30 años a juego con otro que serviría para la reina Isabel II, quien ha acudido a la ceremonia junto con una de sus señoras de compañía en un coche Bentley oficial, aunque se ha sentado sola en la capilla.

El funeral de Felipe de Edimburgo, que se ha celebrado este sábado en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, empezó a las tres de la tarde y unos 15 minutos antes, el primogénito del duque, Carlos de Inglaterra, hizo una procesión detrás de su ataúd por un camino flanqueado por las Fuerzas Armadas británicas junto a otros miembros de la familia real.

A causa de la pandemia provocada por la covid-19, la reina Isabel II ha instado a todos los ciudadanos británicos a seguir el entierro del duque de Edimburgo a través de las noticias y la televisión. Y de no haber estado en el contexto de pandemia mundial habrían participado unos 800 asistentes. Además, la reina Isabel II no acudió a ningún compromiso oficial hasta que se produzca la ceremonia de despedida.

Pese a que se vayan a cumplir todas las medidas sanitarias del coronavirus (todos los presentes lucirán mascarilla durante el sepelio), la reina Isabel II ha decidido celebrar una ceremonia superexclusiva e íntima con la asistencia de tan solo 30 personas seleccionadas por ella misma. Entre los invitados, por supuesto, la mayor parte de la familia real británica, que tienen preferencia.

Los royals de la familia británica presentes en la ceremonia serán la duquesa de Cornualles, esposa del príncipe Carlos; los nietos del duque junto con sus esposos/as; los hijos de Margarita, la fallecida hermana de la reina; tres de los familiares alemanes del duque -Bernhard, príncipe heredero de Baden, el príncipe Donatus y el príncipe Felipe de Hohenlohe-Langenburg- y la condesa de Mountbatten, gran amiga del esposo de Isabel II. No estarán ni la duquesa de Sussex ni los 10 bisnietos del duque y la reina Isabel.

Harry sin Meghan

El príncipe Enrique siempre tuvo una estrecha relación con su abuelo paterno, el duque de Edimburgo, afianzada desde la prematura muerte de la madre del duque de Sussex, Diana de Gales, en 1997. Tras el ‘Megxit’ y la polémica entrevista con Oprah, la muerte de su abuelo ha dejado destrozado a Harry, quien vuelve a casa solo para dar un último adiós a su abuelo.

¿Por qué Meghan Markle no acude al funeral de Felipe de Edimburgo? Harry y Meghan confirmaron que la actriz se quedaba en casa descansando porque está en la recta final de su embarazo, ya que se espera que dé a luz a una niña a comienzos de verano.

“En el fondo se trata de un evento familiar. Seguimos las normas de la Covid-19 y, como hay un límite, su majestad quiso asegurar que quedaban cubiertas todas las ramas de la familia del duque, y ha tenido que tomar algunas decisiones muy difíciles”, ha afirmado un portavoz del palacio de Buckingham.

Sin uniformes militares

Harry no puede acudir uniformado porque perdió sus títulos militares -como el de capitán general de los Marines, heredado de su abuelo paterno en 2017- al abandonar sus funciones como miembro de la realeza en 2020 con el famoso ‘Megxit’ definitivo.

Además, Harry no caminó junto a su hermano Guillermo, el duque de Cambridge, durante el cortejo. Ambos han estado separados por su primo Peter Phillips, el hijo de la princesa Ana, mientras avanzaban en línea tras el coche fúnebre.

El duque se ha convertido en uno de los miembros de la familia real más queridos por el pueblo británico, por lo que no es de extrañar que de momento las banderas de Reino Unido hayan ondeado a media asta y el país haya estado de luto nacional. El funeral se retransmitirá por televisión para todo el país, aunque sin desfile, tal y como dejó estipulado el padre del príncipe Carlos, ya que no quería nada ostentoso: solo pidió tener ocho días de duelo nacional y un entierro militar. Además, el duque dispuso en vida cómo quería que se distribuyesen sus insignias reales por la capilla de San Jorge para decorar el altar.

La mayoría de sus condecoraciones asignadas por Reino Unido y países de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), la insignia alada de la Real Fuerza Aérea (RAF) y el bastón del mariscal de campo lucirán sobre nueve cojines posicionados en el altar. Además, Felipe de Edimburgo hará su último guiño a los príncipes de Grecia y Dinamarca con un bonito signo: pidió expresamente que haya una insignia de Dinamarca y Grecia -Orden del Elefante y Orden del Redentor, respectivamente- en memoria a ellos y su infancia.

Así lo ha confirmado el encargado de los honores reales Stephen Segrave, secretario del organismo llamado Central Chancery of the Orders of Knighthood: “Habrá nueve cojines con insignias colocados alrededor del altar en la capilla de San Jorge de Windsor. Representan órdenes y decoraciones británicas y de la Commonwealth, y el cojín final con las órdenes de Grecia y Dinamarca, por razones obvias”, zajó.

Segrave ha recordado que no hay espacio para todas las condecoraciones en el altar porque el duque recibió “61 condecoraciones y reconocimientos de 53 países diferentes”. Los planes para la ejecución del servicio -la denominada Operación Forth Bridge- llevan siendo supervisados desde hace años y han sido regularmente actualizados y revisados por personal del palacio de Buckingham en consulta con la reina y el propio duque.