Pekín libera a dos canadienses tras el regreso de la ejecutiva de Huawei a China

Meng Wanzhou fue detenida en Canadá en diciembre de 2018 por una orden de extradición que ha retirado EE UU

Casi tres años después de ser detenida por las autoridades canadienses, Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, fue puesta en libertad el viernes. «Mi vida ha dado un vuelco. Ha sido muy perturbador como madre y ejecutiva», declaraba después de conocerse la decisión y justo antes de coger un avión de regreso a la ciudad china de Shenzhen, en la provincia de Guandong. Ahí aterrizaba a las 21:50 del sábado la hija de Ren Zhengfei, fundador del gigante de las telecomunicaciones chino, sonriente, vestida de rojo y saludando desde la escalera del avión a la multitud que la esperaba en el aeropuerto.

En un momento en el que las relaciones entre Pekín y Washington son tensas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunciaba el mismo viernes que había alcanzado un acuerdo de enjuiciamiento diferido con los abogados de Wanzhou. Esto significa, en primer lugar, que retira la petición de extradición que le había solicitado a Canadá y, en segundo lugar, que si en diciembre de 2022 la ejecutiva de Huawei cumple con todas las condiciones establecidas por el tribunal y no comete ninguna infracción, se retirarán definitiva y oficialmente todos los cargos. Lo que sí continúan son los cargos contra la empresa de telecomunicaciones china, que sigue en la lista negra de comercio estadounidense.

Wanzhou fue detenida el 1 de diciembre de 2018 en el Aeropuerto Internacional de Vancouver, en lo que tan solo iba a ser una escala desde Hong Kong a Latinoamérica, a petición de EE UU, que la acusaba de fraude bancario y de violación de las sanciones impuestas a Irán por Washington en agosto de 2018. Según el Departamento de Justicia estadounidense, Huawei se habría valido de su subsidiaria Skycome para vender material tecnológico al país persa entre 2009 y 2014, realizando las transacciones financieras a través del banco HSBC, por lo que emitió una orden de arresto contra la directora financiera de Huawei.

En un principio, todo apuntaba a que Canadá iba a extraditarla a EE UU, pero en marzo de 2019 su elenco de abogados presentó una demanda contra el Gobierno canadiense, la Policía Aduanera y la Policía Nacional de Canadá por abuso de poder, alegando que la detención se llevó a cabo sin explicación, denegándole el derecho a un abogado y procediendo al registro de objetos personales (teléfono, ordenador, iPad, equipaje) sin previa orden judicial. Días después, Wanzhou fue puesta en libertad bajo fianza de 10 millones de dólares y confinada a arresto domiciliario en una de sus dos mansiones en Vancouver con su marido y sus hijos.

Por su parte, China (y el propio fundador de Huawei) defendió desde un primer momento que se trataba de una conspiración política de la Administración del entonces presidente Donald Trump, que tenía como objetivo atacar a la compañía de telecomunicaciones por sus extensas redes 5G y su creciente presencia en el mundo. Ese mismo diciembre de 2018, Pekín detenía al diplomático Michael Kovrig y el empresario Michael Spavor, ambos canadienses y acusados de espionaje; un gesto que los dos países norteamericanos entendieron como actos de represalia, pero que el Gobierno de Pekín siempre negó. Desde entonces, las relaciones de China tanto con Canadá como con Estados Unidos han sido muy tensas. Durante meses, diplomáticos canadienses y chinos se han reunido varias veces para llegar a un acuerdo; además, diversos altos ejecutivos de Huawei han estado viajando a Washington para intentar resolver el caso.

Pocas horas después de conocerse la noticia de la puesta en libertad de la heredera de Huawei, el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, anunciaba que China había liberado a «los dos Michael» (como se conoce el caso) y que ya estaban de camino a casa. «Estos dos hombres han pasado un calvario (…) Durante estos 1.000 días han demostrado fortaleza, perseverancia, resiliencia y gracia, algo que nos ha inspirado a todos», dijo Trudeau en la rueda de prensa tras conocerse la decisión. El avión que les transportaba aterrizó en Calgary (Columbia Británica) a las 6 de la tarde.