Cómo el barro puede retrasar una posible invasión rusa de Ucrania

Las temperaturas templadas mantienen el suelo de la frontera embarrado en vez de congelado como es habitual en esta época del año, lo que dificultaría el avance de la artillería

Soldados ucranianos vigilan la frontera con Rusia
Soldados ucranianos vigilan la frontera con Rusia AP

El Ejército ruso ha desplegado miles de soldados cerca de la frontera con Ucrania. Tanto Estados Unidos como el gobierno de Kiev temen que Vladimir Putin ordene más pronto que tarde un ataque contra su vecino. De hecho, según informes de la administración Joe Biden, el Kremlin ha enviado refuerzos militares, principalmente helicópteros de ataque, al punto caliente donde se concentran sus tropas. Pero un obstáculo inesperado puede retrasar cualquier operación invasora por parte de los carros de combate y la artillería rusas.

Se trata del barro y del lodo, un elemento con el que a priori no contaban los estrategas rusos. Según ha revelado The New York Times citando fuentes del gobierno de EEUU, un invierno templado como el que está haciendo en esta zona de Europa del Este puede complicar cualquier movimiento militar ya que el suelo está embarrado y no congelado, como cabría esperar en esta época del año en Ucrania.

Existe el temor a que los tanques queden atascados en el lodo, por lo que Putin podría verse obligado a retrasar una posible invasión sobre el territorio de su vecino, según han revelado funcionarios conocedores del tema. El suelo congelado, han contado, facilita el avance de vehículos pesados. Actualmente, Rusia mantiene un despliegue en la frontera formado por tanques, artillería y equipo pesado.

Sin embargo, expertos consultados por medios estadounidenses matizan esta versión. El barro puede suponer una dificultad añadida, pero en ningún caso puede frenar el avance de tanques y carros blindados del Ejército ruso si sus altos mandos decidieran atacar. Cualquier ejército del mundo está entrenado para desenvolverse en condiciones climáticas adversas.

Tropas rusas en una maniobra militar en el sur del país
Tropas rusas en una maniobra militar en el sur del país AP

Jeffrey Edmonds, analista militar de EEUU citado por Business Inside, sostiene que “el terreno fangoso y cosas de esa naturaleza pueden complicar las operaciones, pero de ninguna manera es un obstáculo. Es un factor que complica, pero no impide que la operación avance”. Edmons afirma que si Rusia tiene la intención de invadir, el barro probablemente no detendrá a su Ejército (unos 100.000 efectivos, según la OTAN) porque está acostumbrado a luchar en este tipo de entorno.

Moscú ha dicho una y otra vez que no tiene intención de atacar ni invadir Ucrania; sin embargo, desde Washington y Kiev se insiste en que Rusia tiene planeada una acción militar a principios de este año. El argumento de una posible invasión sería frenar los pies a la OTAN y EEUU ante la posibilidad de un avance occidental militar hacia países de la órbita ex soviética, como la propia Ucrania. Putin pretende que la OTAN frene sus planes para ampliar la organización militar atlántica y que reduzca su presencia en países como Estonia, cerca de las fronteras de Rusia. A cambio, Moscú se comprometería a limitar sus maniobras de guerra.

Gran parte de la atención hasta ahora se ha dirigido a la acumulación de fuerzas rusas cerca de las dos provincias rebeldes del este de Ucrania, Donetsk y Luhansk, donde desde 2014 el ejército ucraniano ha estado en guerra con los separatistas respaldados por Rusia. Kiev estima que existen allí unas 30.000 tropas formadas por soldados rusos y combatientes ucranianos que se oponen al gobierno de Ucrania.

Según The New York Times, el Ministerio de Defensa ruso ha enviado cinco grupos tácticos de batallón adicionales a la zona fronteriza cerca de Luhansk y Donetsk, incluidos unos 5.000 soldados enviados para reforzar a los aproximadamente 12.000 estacionados allí de forma permanente.

Altos funcionarios de la OTAN y Rusia se han reunido este miércoles para tratar de salvar diferencias aparentemente irreconciliables sobre el futuro de Ucrania. Es el primer encuentro de este tipo en dos años. Las conversaciones entre Moscú y la Alianza Atlántica se deterioraron rápidamente a raíz de la anexión rusa de Crimea en 2014.