Asia

Las maniobras de China en Taiwán forman parte de un plan de invasión, alerta el Gobierno taiwanés

Las Fuerzas Armadas taiwanesas comienzan sus propios ejercicios militares con fuego real

Taiwán vive bajo la constante amenaza de invasión por parte de China, y los recientes ejercicios militares chinos alrededor de la isla lo han hecho más que evidente para la comunidad internacional.

En respuesta a estos ejercicios, las Fuerzas Armadas taiwanesas comenzaron el martes sus propios simulacros con fuego real en el condado de Pingtung, al sur de la isla principal. Sus maniobras tienen el propósito de examinar su capacidad defensiva en caso de un ataque de China. Una de las prioridades consistirá en poner a prueba la capacidad de romper un hipotético bloqueo, según un portavoz del ministerio de Defensa. Los ejercicios, que también tendrán lugar el jueves, incluyeron el martes el despliegue de cientos de tropas y unos 40 obuses, según informaba el Ejército.

El cese de los ejercicios militares el domingo no ha supuesto el fin de las tensiones alrededor de Taiwán. El Ejército Popular de Liberación inició el lunes una nueva ronda de operaciones en las inmediaciones de la isla, sin especificar su duración. Los medios estatales chinos apuntan que, a partir de ahora, este tipo de ejercicios podrían ser rutinarios e indefinidos.

En la jornada del lunes, el Ejército chino realizó operaciones antisubmarinos y ataque anfibio, y el martes se centraron en maniobras de bloqueo conjuntas. Todo es parte de un simulacro de invasión de Taiwán. En la segunda del martes, el Ministerio de Defensa de Taiwán registró la actividad de 45 aviones y 10 buques chinos y, al menos 16 aviones traspasaron de nuevo la línea media, una frontera tácita que separa ambos lados del estrecho.

Taipéi ha condenado en múltiples ocasiones este tipo de incursiones en sus aguas territoriales, alegando que Pekín viola los principios de soberanía de la isla y las leyes de derecho internacional. Sin embargo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, hizo hincapié en que “Taiwán es parte china”.

“Los ejercicios militares se realizan de forma abierta, transparente y profesional, en nuestras propias aguas”, declaró Wang en una rueda de prensa el lunes.

El Ministro de Asuntos Exteriores taiwanés, Joseph Wu, condenó el martes las maniobras “irresponsables” de Pekín, aunque aseguró que “los intentos de intimidación de China no harán que Taiwán entre en pánico” y que seguirán defendiendo su democracia.

Wu culpó a China de haber utilizado como excusa la visita de la presidenta de la Cámara de Representantes de EE UU, Nancy Pelosi, “como pretexto para realizar ejercicios militares para alterar el statu quo en el estrecho de Taiwán a largo plazo”.

El estrecho de Taiwán es una de las rutas marítimas internacionales más concurridas y el ministro recordó que las acciones de China pueden tener un grave impacto en la estabilidad del Indo-Pacífico.

La verdadera intención de China detrás de estos ejercicios militares es alterar el statu quo en el estrecho de Taiwán y en toda la región”, dijo Wu. “China está ahora decidida a unir los mares de China Oriental y Meridional a través del estrecho de Taiwán, para que toda esta zona se convierta en sus aguas interiores”.

Las acciones de Pekín están poniendo “muy nerviosos” a otras naciones cercanas a China y Taiwán, que en otras ocasiones se han visto afectadas por la ambición marítima de Pekín. En cuestión de qué pueden hacer los países occidentales para evitar un control mayor de China en las aguas de la región, puso como ejemplo la estrategia de países que han adoptado políticas de apertura en el Indo-Pacífico con EE UU, Japón y Australia.

Hizo un llamamiento a la comunidad internacional para apoyar a Taiwán y “poner fin a las amenazas irresponsables y a la ambiciosa expansión de China” en el Indo-Pacífico.

En estas líneas, coincide también Washington. El presidente de EE UU, Joe Biden, que no había realizado ningún comentario sobre Taiwán desde la visita de Pelosi a la isla, también expresó ayer que no le preocupan tanto las represalias de Pekín por la visita de la congresista sino que los militares chinos “se mueven tanto como lo están haciendo” en el Indo-Pacífico.