Combustibles

Petróleo en Nigeria: sangre, chantajes y desastres naturales

El país que más petróleo provee a España vive envuelto en una espiral de violencia y chantajes con motivo del preciado oro negro

Hundimiento del Trinity Spirit, que estaba situado en la terminal petrolera de Ukpokiti, en el Delta del Níger.
Hundimiento del Trinity Spirit, que estaba situado en la terminal petrolera de Ukpokiti, en el Delta del Níger.Recorte de un videoRecorte de un vídeo

En el lado sur del mundo ocurren hechos de dudosa calidad moral pero que permiten que los fantásticos automóviles del lado norte se suplan del mejor combustible posible. El mundo es muy feo, aunque diferente a las películas. Mucho más complejo de lo que alguno pensaría. En el lado sur del mundo se derrama sangre para que el petróleo llegue a tiempo a las refinadoras, que suba a tiempo a los barcos, que lo introduzcan a tiempo en los camiones, que llegue a tiempo a la gasolinera del barrio, que esté a tiempo para llenar el depósito del coche antes de salir a la playa y a un precio que no sea desorbitado, y así los mercados de valores de las grandes ciudades se mantienen en relativa calma un día más, los tertulianos guardan los gritos para otro momento y las conversaciones del bar pueden mantener un tono relajado. Pocos lo piensan, pero hace falta que se derrame sangre para que el precio de la gasolina se mantenga (si logra mantenerse) y que los que invierten en Shell puedan llevarse un porcentaje generoso de los dividendos al final del año.

No hablamos ya de diamantes de sangre. Bienvenidos a la época del petróleo de sangre. Esta aquí. O mejor, está allí abajo, en Nigeria, el país que suple a España con un 27% del petróleo anual (siendo así el mayor proveedor de petróleo para los españoles), allí se derrama la sangre para que el mundo de aquí arriba se mantenga en equilibrio en la medida de lo posible. ¿O creía alguien que bastaba con sacar el petróleo y llevarlo a los barcos, si hablamos de un país donde 896 civiles fueron asesinados en los primeros cuatro meses de 2022?

Shell, Chevron, ExxonMobil...

En realidad, los derramamientos de sangre en Nigeria a causa del petróleo no son nada nuevo. Allí son de sobra conocidos los ataques del Movimiento para la Emancipación del Delta del Níger (MEND) contra las petroleras que operan en el Delta del Níger, procurando derribar una industria que ellos consideran “explotadora” y “neocolonialista”. El MEND ataca con precisión a objetivos seleccionados, utilizando lanchas rápidas para atravesar a gran velocidad las zonas pantanosas del delta y poniendo en práctica tácticas de combate avanzadas y altamente eficaces. Entre sus acciones entran los ataques a embarcaderos de barcos petroleros, atentados con bombas en Abuja, el secuestro de operarios occidentales, marineros asiáticos y buques petroleros, el saboteo de oleoductos y los combates contra las Fuerzas Armadas de Nigeria, Camerún y Guinea Ecuatorial. Son profesionales del sabotaje y de la desestabilización y su mayor enemigo tiene un nombre conocido por todos: Shell.

Guerrilleros nigerianos del Delta del Níger.
Guerrilleros nigerianos del Delta del Níger.larazon

La petrolera británica lleva más de 60 años operando en el Delta del Níger pese a los ataques del MEND y grupos similares, y pese a las continuas denuncias emitidas por el incumplimiento de los derechos humanos. El escritor nigeriano Ken Saro-Wiwa llegó a decir que “los ogoni (una etnia de la región) han sido gradualmente reducidos a polvo por el esfuerzo combinado de la multinacional petrolera Shell, la mayoría étnica asesina en Nigeria y las dictaduras militares del país”. Se habla de que la petrolera ha reducido a los ogoni a indigentes en su propia tierra. Uno de los mayores problemas para los ogoni nace de que el uso de sus tierras con fines de extracción ha reducido las áreas de ganadería y pastoreo, limitando las opciones laborales y obligando a la población local a aceptar empleos en las petroleras, so pena de abandonar su tierra.

A esto habría que sumarle los daños causados por los derrames de petróleo. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente declaró que llevaría 30 años recuperar el medio ambiente de la región de los ogoni a su estado natural, y esto solo sería posible con un gasto que supera los mil millones de dólares. Organizaciones no gubernamentales como “We the People” trabajan para alcanzar una solución pacífica al conflicto, extenuados por la impotencia de su condición, irrisoria frente al poderío de las petroleras extranjeras. Es la sangre de los contratistas que protegen el petróleo, de los militantes del MEND, de los operarios nigerianos sin casco y sin arnés.

Los ogoni y los miembros del MEND son meros ejemplos a señalar porque también entran en esta ecuación la etnia ijaw o los Vengadores del Delta del Níger, junto con otras etnias, oenegés y grupos armados que resisten o se alían, según toque, con un enemigo de apariencia indestructible: Shell. Pero también están Eni, Chevron, Total y ExxonMobil. La evidencia arqueológica aportada por el Movimiento para la Supervivencia del Pueblo Ogoni muestra que los ogoni han habitado el Delta del Níger al menos desde hace 500 años y, sin embargo, en menos de cien años corren el peligro de desaparecer bajo el lodazal negro y maloliente del petróleo.

El guerrillero vuelto contratista

Tan indestructible que viejas glorias del MEND luchan ahora del lado de las petroleras. La agencia de noticias Reuters comunicó el pasado viernes que un líder histórico del MEND, Government Oweizide Ekpemupolo (conocido por el sobrenombre de Tompolo) y su compañía de seguridad privada han sido contratados por el Estado nigeriano para proteger los puntos de drenaje y los oleoductos de los sucesivos “actos de robo y sabotaje” que llevan perpetrando grupos armados del Delta del Níger. Tompolo alcanzó la fama durante la década de los 2000, cuando sus hombres realizaron algunas de las acciones más mortíferas contra las petroleras de la región.

Paul Ebbenimibo, el portavoz de Tompolo, comunicó que la compañía protegerá los oleoductos de los estados de Bayelsa, Delta, Edo, Ondo e Imo. Así consigue el petróleo una victoria, a coste de una derrota demoledora para la moral de los habitantes del Delta del Níger. Nadie habría esperado que Tompolo fuera a pasarse al bando “enemigo”, y menos por un puñado de dólares. Tompolo, cuyas acciones acorralaron al Gobierno nigeriano hasta el punto donde se concedió una amnistía general para todos los miembros del MEND. Tompolo, cuyo arresto fue ordenado por el presidente Muhammadu Buhari en 2016; Tompolo, que se vio obligado a vivir en la clandestinidad entre 2016 y 2020, refugiándose en zonas rurales al cobijo de la población local. Ahora, Muhammadu Buhari ha contratado los servicios de Tompolo y el viejo guerrillero no tiene que huir más.

Ante las reacciones negativas que han dado a conocer algunas asociaciones civiles contra el nuevo rumbo profesional de Tompolo, Austin Ozobo, Presidente Nacional del IPDI (Ijaw People’s Development Initiative) ha salido en su defensa argumentando que “Tompolo es un hombre que ha estado invitando a personas de toda la región del delta del Níger a reuniones consultivas, solo un día después de que se le adjudicó el contrato. Es solo por el amor y la pasión que él tiene para su gente. Una señal de que no quiere pelear con nadie. Ha gastado millones de Naira solo para transporte y alimentación de las partes interesadas. En lugar de decirle “gracias” a él, estamos luchando contra él. ¡Es triste!”.

Otros grupos paramilitares también han proferido quejas porque se haya ofrecido el contrato a Tompolo y no a otros líderes guerrilleros. En estos casos, parecería que los militantes que combaten a las petroleras no luchan tanto por los derechos de su tierra, tal y como aseguran en sus vídeos promocionales, sino con la intención de presionar al Gobierno, desestabilizar y obligar a Buhari a recurrir a los mismos atacantes para defenderse, esto es, al viejo estilo de las mafias italianas.