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domingo 25 agosto 2019
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Estados Unidos separa a 1.700 niños de sus padres en la frontera sur

Una auditoría revela indicios de la “tolerancia cero” con los inmigrantes antes de la llegada de Trump al poder

  • Un grupo de inmigrantes en el centro de McAllen, donde murió un menor guatemalteco/Reuters
    Un grupo de inmigrantes en el centro de McAllen, donde murió un menor guatemalteco/Reuters

Tiempo de lectura 2 min.

22 de mayo de 2019. 17:18h

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larazon.es 22/5/2019

El drama de las familias inmigrantes rotas en la frontera sur de Estados Unidos, lejos de amainar, se agudiza con el tiempo. El Gobierno de Estados Unidos ha identificado hasta ahora 1.712 posibles casos de separación de niños en la frontera con México, en el marco de una revisión iniciada hace unas pocas semanas y forzada por el litigio abierto ante un tribunal de la ciudad de San Diego. Y es solo el principio, ya que las autoridades prevén analizar 47.000 casos para determinar si se pudieron cometer abusos por la política de tolerancia cero promovida por el presidente, Donald Trump, para disuadir a los inmigrantes. El magnate incluso ha hablado de “invasión” para referirse a la última ola migratoria.

Una auditoría federal reveló este año que las autoridades aplicaron la separación de familias mucho antes de que Trump diese oficialmente la orden en mayo de 2018 e incluso existía un proyecto piloto en el estado de Texas que data de julio de 2017. En abril de este año, la juez de distrito Dana Sabraw, de San Diego, ordenó al Gobierno que pusiese cifras en seis meses a estas separaciones, remontándose al 1 de julio de 2017. El trabajo se antoja complicado, en la medida en que los niños ya no están bajo custodia del Gobierno, bien porque estén al cuidado de padres o tutores o porque hayan cumplido ya los 18 años, informa Ep.

El comandante Jonathan White, del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS), explicó el viernes que su equipo ha revisado hasta ahora 13.000 casos, según la transcripción de la vista. La mayoría de estos primeros análisis tienen que ver con casos evidentes de separación, por lo que la cifra provisional de 1.700 no es del todo inesperada, ha indicado.

Los archivos serán revisados a continuación por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza y corresponderá al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas determinar el estatus de los padres. Los casos volverán después al HHS para que se investigue el paradero de los menores y la Unión Americana de Libertades Civiles ayudará a localizar a los padres si existe una voluntad de reunificación. White ha afirmado que, con la implicación de tantos actores, se aspira a no dejar ninguna separación sin analizar. Por este motivo, prevé que muchos de los casos sean en realidad falsos positivos.

La alarma dada por las ONG y otras organizaciones civiles trata de poner coto a las iniciativas de Trump para cerrar la frontera. Una política que también está provocando la muerte de menores en la frontera. Desde diciembre han fallecido cinco de ellos en las instalaciones de la patrulla Fronteriza. El último, Carlos Gregorio Hernández, un joven guatemalteco de 16 años, murió en el centro de detención McAllen, donde se hacinan cientos de personas.

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