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Paro nacional en Nicaragua para exigir la liberación de los presos políticos

La opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia convocó esta jornada después de la muerte de un “preso político” en una cárcel al recibir un disparo de un custodio en circunstancias no claras

Vista de la llamada "Pista Solidaridad", durante el paro nacional convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia en Nicaragua
Vista de la llamada "Pista Solidaridad", durante el paro nacional convocado por la Alianza Cívica por la Justicia y Democracia en Nicaragualarazon

La opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia convocó esta jornada después de la muerte de un “preso político” en una cárcel al recibir un disparo de un custodio en circunstancias no claras

Nicaragua ha vivido otro paro nacional, en protesta contra el dictador Daniel Ortega, a quien la oposición le exige que libere a los “presos políticos” y respete los derechos humanos.

A pesar de que el Gobierno amenazó con tomar medidas contra los negocios que se sumaran al paro nacional de actividades, el cierre de establecimientos ha sido notorio, aunque no total, por lo menos en las primeras horas del día.

El paro nacional ha sido evidente sobre todo en ciudades como Camoapa, Chichigalpa, Chinandega, Ciudad Sandino, El Viejo, Granada, Jinotepe, León, Nueva Guinea, Managua, Matagalpa y Tipitapa.

La mayoría de negocios que pudieron observarse cerrados temprano por la mañana eran las grandes y medianas empresas, por el contrario, la mayor parte de los que abrieron sus puertas fueron los pequeños comerciantes.

En Managua “la hora pico” parecía no existir, ya que las calles han estado despejadas, el Mercado Oriental, el más extenso de Centroamérica, mostró un movimiento sensiblemente menor después del amanecer, al punto que algunas de sus calles internas fueron perfectamente transitables en automóvil, lo que no es posible prácticamente en ninguna época del año.

Las terminales de autobuses que van para los departamentos (provincias) se notaron vacías, al igual que los autobuses, tanto los interdepartamentales como los urbanos, y los taxis apenas mostraban pasajeros, pese a que sus dueños anunciaron que trabajarían normal.

Una situación similar se vivió en el resto de ciudades donde el paro fue sensible, con la diferencia de que sus mercados mostraron más presencia de comerciantes, no así de compradores, a excepción de León, donde las vivanderas se sumaron al paro.

El ambiente, que en Nicaragua se mantiene tenso desde el estallido social contra Ortega en abril de 2018, no fue diferente con las calles vacías, ya que la Policía Nacional realizó patrullajes que la oposición ha identificado como “asedio” contra la población, especialmente luego de que la Unidad Nacional Azul y Blanco reportó que al menos 5 personas fueron capturadas anoche.

El paro nacional por 24 horas, fue llamada por la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, después de que un “preso político” murió en una cárcel al recibir un disparo de un custodio en circunstancias no claras, en reclamo porque el Gobierno no cumple con sus compromisos firmados en una mesa de negociaciones, entre ellos la libertad de los reos y el respeto por la Constitución.

La suspensión de actividades, que cuenta con el respaldo explícito de casi todos los sectores sociales y económicos de Nicaragua, incluyendo negocios que no cerraron sus puertas por temor a represalias, tiene como lema “Vamos a paro por la libertad de todos”.

Este es el quinto paro nacional de los nicaragüenses contra el Gobierno de Ortega en 13 meses, de los cuales 4 consistieron en la suspensión de toda actividad económica y social, y uno fue como huelga de consumo, que produjo los mismos efectos.

Por su parte y para apaciguar las aguas, el régimen sandinista se comprometió a liberar de manera “definitiva” a todos los opositores presos en Nicaragua antes del próximo 18 de junio, y a trabajar con la OEA en una reforma electoral para los comicios de 2021, en la víspera de un paro nacional opositor.

Un “plan de trabajo” divulgado por el ministerio de Exteriores planteó “la liberación definitiva de los 336 opositores que han sido enviados a arresto domiciliario desde febrero pasado.