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¿Qué es el síndrome de Wendy? Esta es la razón por la que podrían estar saliendo mal todas tus relaciones

Hablamos con una experta para conocer sus síntomas y sus causas

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Como te venimos contando desde hace unos meses, el mundo de la psicología, y especialmente el de la psicología de pareja parece haberse llenado en los últimos tiempos de términos en inglés que han sido incluidos en nuestro vocabulario común para explicar situaciones que realmente siempre han existido, pero que hasta ahora no sabíamos muy bien cómo definirlas. Es el caso del pocketing, el ghosting, el negging o el más reciente zumping. Pero por otro lado hay otros que por su nombre pueden darnos muchas pistas de a qué se refieren, especialmente aquellos relacionados con cuentos de nuestra infancia, como es el caso de “el síndrome de Peter Pan”, o su contrario y del que vamos a hablar hoy, “el síndrome de Wendy”.

Para entender mejor de qué se trata hemos querido preguntarle a Lidia Alvarado, psicóloga y experta en el bienestar sentimental, que lleva años ayudando a las mujeres a transformar su vida amorosa. Ella nos da las claves de en qué consiste: El complejo o síndrome de Wendy, también conocido como “la renuncia progresiva”, es la necesidad de satisfacer a los otros (pareja, hijos o amigos), olvidándose de uno mismo. Son personas que necesitan “ser necesitadas” por otro a quién cuidar para afirmar su identidad y ponerse en valor. Lo sufren las personas que actúan como padre o madre con su pareja o con la gente más próxima, liberándoles de asumir sus propias responsabilidades y se produce con mayor frecuencia en mujeres.

¿Cómo saber si padeces “el Síndrome de Wendy”?

Estos son los rasgos más característicos de las personas que lo sufren:

-Entienden que amar es atender al otro y sienten la necesidad de cuidar al prójimo, aunque esto implique renunciar a las necesidades propias.

-Se sienten imprescindibles para solucionar los problemas de los demás e intentan asumir la responsabilidad del otro.

-Son muy emocionales y sumisas.

-Evitan los conflictos, decir o hacer cualquier cosa que pueda molestar a la gente cercana o a su pareja para que no se enfaden, aunque esto vaya en contra de su propio bienestar.

-Se disculpan o se sienten mal cuando las cosas no salen como estaban previstas, sobre todo, en lo que respecta a su pareja.

-Les cuesta mucho decir “no” y poner límites.

-Si no saben o pueden realizar una acción piden disculpas, aunque no sea su responsabilidad llevarla a cabo.

-Protegen excesivamente a las personas de su alrededor: su vida está centrada en la de los demás.

Darlo todo por los demás olvidándose de uno mismo puede crear un gran vacío emocional, provocando una gran frustración, insatisfacción, así como ansiedad o depresión. Además, puede da lugar a construir relaciones poco sanas con las personas cercanas y sobre todo a atraer una pareja con síndrome de “Peter Pan”, que no quiere crecer, madurar, ni asumir responsabilidades de adulto.

Las relaciones de pareja entre Wendy y Peter Pan son muy frecuentes, ya que se sienten poderosamente atraídos el uno por el otro. “Peter Pan” busca una pareja que le resuelva los problemas que no desea solucionar por su falta de responsabilidad e inmadurez. “Wendy” busca una pareja a la que pueda satisfacer en todo y de manera constante para sentirse útil.

¿Cómo salir de “el Síndrome de Wendy”?

El primer paso para solucionarlo es admitir que hay un problema y buscar ayuda profesional centrada en cuatro pilares:

-Ayudar a la persona a tomar conciencia de que esa manera de actuar no es sana. Las personas que lo padecen creen que ser así forma parte de su personalidad y lo consideran “normal”.

-Trabajar en la autoestima y seguridad, para perder el miedo al rechazo.

-Proporcionar herramientas para gestionar las propias emociones.

-Entrenar a la persona en habilidades sociales y asertividad para aprender a “decir no” y poner límites sanos.