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Las rosas y los libros vencen con color e ilusión al mal tiempo

La jornada comienza con colas de lectores en busca de una firma

  • EFE
    EFE /

    De nuevo, la gente se mostró ávida para consultar las novedades editoriales

Barcelona .

Tiempo de lectura 4 min.

23 de abril de 2019. 11:17h

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La Razón .  Barcelona . 23/4/2019

Floristas y libreros llenan las calles de Barcelona este martes en un Sant Jordi que luce un cielo gris desde primera hora de la mañana, con una llovizna que ha obligado a los tenderos a armarse con plásticos para protegerse, y en el que centenares de personas han recorrido las calles del centro con cámaras y paraguas en mano.

En la Rambla, Sant Jordi empezó un par de días antes con las fiestas de Semana Santa, cuando hubo más turistas que este martes: “Cada año es diferente”, ha relativizado Carolina, cuarta generación de floristas en un puesto en la célebre avenida.

Mientras preparaba un ramo con una flor roja y una amarilla para un cliente habitual, ha explicado a Europa Press que cada año se añaden innovaciones, como las flores amarillas por los presos soberanistas del año pasado, pero la rosa roja es la que más protagonismo tiene: “Es la de Sant Jordi, la de la pasión y la historia del dragón”.

A la espera de que la meteorología aguante con poca lluvia hasta el momento “más fuerte” de ventas, al mediodía, en el puesto en el paseo de Gràcia de la librería Joc de Paraules de Caldes de Montbui (Barcelona), han protegido con plásticos los libros a primera hora, mientras montaban el toldo.

“Ya llevamos dos o tres días vendiendo libros”, gracias a que coincidió con los días de fiesta, han explicado a Europa Press.

Algunas rosas tienen también un mensaje de solidaridad, como son las que venden en el paseo de Gràcia entidades como la Creu Roja, la Fundació Pasqual Maragall y la PAH, y en esta última han explicado que han empezado a vender a personas muy madrugadoras que buscan este compromiso añadido a la tradición.

No han faltado propuestas artesanales temáticas, como las de una parada que ha unido rosas de tela y plastilina y bolas de cristal, ha explicado Gao, la paradista: “Antes vendía otras rosas de cerámica. Son propuestas diferentes, está todo tan lleno de cosas por todos lados que la gente busca algo único”, y a menudo lo combina comprando también la flor natural.

COLAS DE LECTORES

El cielo gris no ha sido impedimento para que decenas de lectores se agolparan en colas ante los puestos de firmas de libros: “Nos hemos levantado a las seis y media de la mañana y desde las ocho estamos aquí”, ha relatado Laura, primera en la fila, junto a sus amigas, a la espera de pedir una firma al escritor Javier del Castillo.

“No importa si llueve, llevamos paraguas”, ha afirmado con optimismo, en una cola en la que también espera otra lectora, Mar, que es el segundo Sant Jordi en el que busca una firma de Del Castillo y que ha relatado que pedirá la tradicional foto.

EN LOS BARRIOS

Sant Jordi ha amanecido perezoso en algunos barrios, como el de Verdum en Nou Barris, donde floristas y algunos libreros han empezado a llenar la Via Júlia hacia las 8.00, con más tranquilidad en los puestos bajo la marquesina de este paseo, y los ojos puestos en el cielo en los que no cuentan con resguardo.

Daniela, una alumna del colegio San Ferran, ha comprado una rosa a primera hora para regalarla a una maestra: “La profesora dijo, un poco en broma, ‘¡A ver quién me trae a mí una rosa!’, y pensé, pues se la regalo” porque se acaba el curso y es una profesora nueva que le ha gustado.

Mari Ángeles, que vende rosas en un puesto que no tiene cubierta y deberá moverse si llueve, ha explicado: “Nos va a amargar el día, con toda la ilusión que nos hacía”, esperando que la ilusión de los vecinos sea lo que remonte.

Además de las tradicionales rosas rojas, algunas adornadas con figuritas, cuenta con casi la mitad de rosas amarillas: “Tengo alguna porque con eso de la independencia, las buscan”, pero cree que las rojas son más bonitas.

El florista Andreu Navarro ha explicado que el día empieza “un poco parado” y se anima a media mañana, cuando los niños salen de los colegios a pasear por el barrio y ver las tiendas de libros y rosas, mientras que por la tarde es cuando se animan las ventas.

“Siempre decimos que estamos muy animados en Sant Jordi porque no llueve nunca y es un día muy bonito de vivir”, pero este año por desgracia hay como novedad un cielo gris que promete llover, ha lamentado cuando caían algunas gotas, aunque su parada está resguardada con un toldo.

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