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Cena en «familia» para combatir la soledad

Participaron 80 personas y unos 50 voluntarios

  • Más de cincuenta colaboradores han participado en esta cena
    Más de cincuenta colaboradores han participado en esta cena

Tiempo de lectura 4 min.

26 de diciembre de 2018. 09:58h

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Eva Rull.  26/12/2018

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Hace años que la tristeza se instaló a vivir en casa de Francisco. En realidad, en su caso, hace mucho tiempo de muchas cosas. A sus 97 años ha visto de todo; ha cambiado de trabajo varias veces; ha vivido una guerra, y ha pasado muchas Nochebuenas sin alegría. Como él, en España, dos millones de personas, según el Instituto Nacional de Estadística, sufren la soledad; en casos, hasta teniendo familia, el aislamiento se ha convertido en uno de los males con los que convivir.

Sin embargo, estos últimos años ha sido distinto. Esta es la tercera vez que participa como asistente en «Nochebuena en familia», un cena organizada por un grupo de amigos del barrio de Hortaleza y pensada para quien como Francisco, el más mayor de todos los participantes, iba a estar solo en esta fecha. Hace tres años una de las voluntarias tuvo una idea; mientras compartía las viandas con su familia, recordó a la cantidad de personas sin rostro ni nombre que en ese momento estarían en casa sin más distracción que la tele y con suerte alguna llamada de teléfono. Podía ser un vecino, un amigo, el señor que se encontraba en la compra cada semana o «cualquiera de nosotros. Todos nos podemos encontrar solos en algún momento de la vida y en estas fechas tan especiales esa sensación se agrava», explica Isabel, voluntaria y una de las artífices de esta cita. A partir de ahí todo fue fluyendo; con muchas dificultades, pero se materializó. Compartió su inquietud con su grupo de amigos y entre todos se pusieron manos a la obra... al principio sin plan ni presupuesto y con poco más que su intuición y ganas de no quedarse al margen de esta realidad social. El sueño sobre un papel se ha transformado en una iniciativa que se ha repetido la pasada noche por tercera vez; una cita en familia, mucho más que una cena benéfica, porque lo que se reivindica es el poder de estar juntos. Esta Nochebuena han asistido unas 80 personas y casi 50 voluntarios han servido las mesas y acompañado a los invitados de su casa hasta el comedor.

La convocatoria no habría sido posible sin ellos y sin un elenco de empresas colaboradoras; entre ellas LA RAZÓN, la empresa de transportes Julián de Castro, el grupo Mónico, Serunión, Aldovea catering, MR Chamberí, el Fondo Felicidad Jiménez Ferrer, las parroquias Santa María del Pinar y Jesús de Nazaret de Horaleza, Cáritas o el movimiento laico concepcionista o el restaurante Taramara, entre otros. Al mando de la cocina estuvo el chef Chema de Isidro con parte de su equipo de Gastronomía Solidaria (esta organización sin ánimo de lucro ofrece cursos de formación a jóvenes de colectivos en riesgo de exclusión social. Por sus aulas han pasado más de 200 chavales que anteriormente pertenecían a grupos de latin kings; para ellos Chema representa la primera oportunidad profesional que se les brinda).

«Yo también he pasado alguna Navidad lejos de casa y como sé lo que es y no me gusta pensar que hay gente que pasa por eso, no he dudado en participar», explica Marcos, uno de los voluntarios, quien repite por segunda vez. Lo dice contento, como el resto de los voluntarios, y a pesar del esfuerzo que ha supuesto coordinar a tantos colaboradores y localizar y confirmar asistencia de los mayores entre los Centros de Día y los de Cáritas, las parroquias y todos los sitios que se les vinieran a la cabeza. Todo para que nadie –vecino, amigo, desconocido en la cola del pan–, estuviera solo. Todo por ver la sonrisa en los ojos de Francisco y escuchar sus miles de historias.

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