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Génova ve segura la Alcaldía de Almeida en Madrid

Cs propone dos años de Alcaldía de Almeida y los dos últimos para Villacís. El PP rechaza la propuesta que califica de ocurrencia.

  • Almeida celebrando los resultados electorales del 26-M / Efe
    Almeida celebrando los resultados electorales del 26-M / Efe

Tiempo de lectura 4 min.

14 de junio de 2019. 10:26h

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Carmen Morodo 14/6/2019

La pelea de Madrid parece una partida de póker a horas de que se constituyan todos los ayuntamientos. Cruce de «faroles» y de órdagos para mantener la sensación de que todo está abierto, con mal ambiente entre los negociadores. Pero este clima público contrasta con la seguridad con la que en la dirección nacional del PP decían ayer que cerraban la jornada. El objetivo es un pacto global, comunidad y ayuntamiento.

Pese a todos los puntos de conflicto –reparto del poder, de convivencia entre Ciudadanos (Cs) y Vox, y alguno programático–, en Génova insisten en dar por hecho que el Ayuntamiento será para José Luis Martínez-Almeida, y la Comunidad, también para su candidata, Isabel Díaz Ayuso. «Los partidos ajustados se ganan al final. En estas negociaciones hay que buscar la fórmula para que todo el mundo pueda vender ante la opinión pública que no ha perdido. Pero Madrid, no. Hay otras cosas que entran en el reparto a nivel local».

Por la tarde trascendió una reunión entre Almeida y Javier Ortega Smith (Vox), y desde el partido de Santiago Abascal la valoraron con el mensaje de que se alejaba «el Gobierno de Carmena». Ayer, en una entrevista con LA RAZÓN, Santiago Abascal, fijaba como exigencias de base conseguir varias consejerías y «respeto» por parte de Ciudadanos, lo que obligaba a que estos se sentaran con ellos a negociar ya que les pedían sus votos. Además de adelantar un supuesto «no» a un Gobierno de coalición PP-Cs.

En este juego a tres bandas la formación naranja se descolgó con la propuesta de que se turnen Almeida y su líder municipal, Begoña Villacís, al frente de la Alcaldía madrileña. Iniciativa que el PP rechazó categóricamente, con la oferta de que Villacís sea vicealcaldesa. La dirigente madrileña de Cs lleva desde la semana pasada tanteando la posibilidad de forzar un reparto de «cromos» que le deje a ella el bastón de mando de la capital. Por cierto, que la vicepresidenta en funciones, Carmen Calvo, criticó la idea de los turnos cada dos años, al tiempo que el PSOE la aceptaba en Castilla-La Mancha para gobernar en algunas capitales de provincia, aunque sea media legislatura.

A pesar de la tensión, difícilmente disfrazable, entre Ciudadanos y Vox, en la dirección nacional de los populares se agarran al argumento de que también en política lo previsible es lo que suele acabar sucediendo, «y en este caso es que gobierne Almeida aunque solo sea porque más allá de las declaraciones sonoras, ni Ciudadanos ni Vox pueden permitirse asumir la responsabilidad de que gobierne la izquierda». En la citada entrevista en este periódico Abascal no descartó que siguiera Carmena, pero con el subrayado de que la responsabilidad sería de Albert Rivera.

Las últimas horas antes de que el sábado se voten los ayuntamientos las están apurando los tres partidos para presionarse entre sí con el cruce de la imputación de la responsabilidad del fracaso de la negociación en marcha. «Esto es una partida de póker, donde hay muchos faroles. Veremos por dónde sale». La reflexión de un dirigente autonómico del PP retrata el clima de estas horas finales antes de que, según insiste Génova, se confirme la elección de Almeida.

Por cierto, la negociacion en Madrid está generando tensiones dentro del PP por el papel de Vox. El mismo debate que marcó la estrategia de campaña, y que ahora se aplica a cuál debe ser el sitio del partido de Abascal en los futuros gobiernos. Ayuso, por ejemplo, está condicionada por la presión de Ciudadanos, pero su posición está abierta a esa colaboración directa con Vox en el futuro Consejo de Gobierno de la Comunidad de Madrid. Y desde Galicia llega una vez más la enmienda. El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, ya remarcó al inicio del proceso su disconformidad con la idea de que el PP deje a Vox entrar en sus gobiernos. Pero Génova ha pactado a nivel global con el partido de Abascal en todos los ayuntamientos en los que suman.

Ayer, Feijóo también marcó terreno propio con la advertencia de que la prioridad política en este momento es reformar la ley electoral para garantizar que gobierne siempre la lista más votada. A nivel nacional el PP ha abierto negociaciones saltándose este principio, que siempre ha defendido, porque, según se han justificado, los demás partidos no apoyaron que saliera adelante su propuesta en la pasada legislatura.

En paralelo a la escenificación del pulso madrileño siguieron cayendo aproximaciones en otros territorios. Por ejemplo, en Andalucía PP y Cs anunciaron un acuerdo para gobernar juntos en capitales de provincia. En Málaga y Almería se bastan ellos solos, pero en Granada, Córdoba y Jaén necesitarían a Vox. En Málaga, Cs entraría en la Diputación, como ocurre también en Castilla y León. Cs siempre ha defendido la supresión de estos órganos.

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