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"¡Mis hijas se quedan sin madre! ¡Suicídate!"

Prisión provisional sin fianza para Juan Mendoza entre gritos a las puertas del juzgado de Aranjuez.

  • Los familiares de las víctimas esperaban la llegada del asesino para lincharle y la Policía tuvo que protegerle
    Los familiares de las víctimas esperaban la llegada del asesino para lincharle y la Policía tuvo que protegerle

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13 de junio de 2019. 08:41h

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Laura L. Álvarez 13/6/2019

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11:40 de la mañana de ayer. Juzgados de Aranjuez. Un coche se acerca peligrosamente a la entrada derrapando, subiéndose a la acera. A su paso desenfrenado casi se lleva por delante a un agente de la Policía Muncipal. Es el marido de Lisset Fernández, quien maneja el coche con rabia, desesperación. Su mujer murió en el acto después de que Juan Mendoza, «Juanín», le disparara junto a la hermana de ésta, Montserrat Fernández, que falleció el martes, y su madre para vengarse de su ex mujer, Cele, por «haberse ido con un payo». El hombre fue reducido de inmediato y arrestado acusado de un delito de conducción temeraria. Un cordón policial, formado por más de medio centenar de agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP), ya se temía lo peor: la aplicación del «el ojo por ojo, diente por diente».

El resto de familiares de las fallecidas se agolpan profiriendo amenazas y jurando que las pagará todas, no sólo él. También su familia, que de hecho tuvo que huir de Aranjuez, tras los trágicos acontecimientos. Es otro de lo «artículos» de la ley gitana: la familia del culpable debe abandonar el pueblo por «respeto» a la familia en duelo y por evitar represalias. Así, el clan de los Mendoza, «Los Nitos» ha sido desterrado de Aranjuez, al menos, durante un tiempo para evitar disputas con «Los Pelofino», el clan de los Férnandez, como se conoce a la familia doliente.

«¡Mis hijas se quedan sin su madre, ellas no tienen la culpa! ¡Mi mujer, hijo de puta, suicídate en la cárcel», grita con voz desgarrada, entre lágrimas, uno de los viudos mientras se escuchan otras voces que amenazan a «Juanín», Juan Mendoza, el conocido traficante de cocaína del sur de Madrid. Desde detrás de las vallas le aseguran que le matarán en la cárcel. La tensión entre los familiares era de tal calibre que el Summa tuvo que intervenir para atender crisis de ansiedad. Ayer, mientras la tensión en la calle seguía sin rebajarse y parecía que esperaban que le soltaran, Juanín declaraba ante la magistrada en funciones de guardia del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Aranjuez. Entró a la carrera, con media chaqueta subida de tal forma que le cubría la cara y protegido por la Policía Nacional. Tras la vista, la magistrada decretó prisión provisional comunicada y sin fianza para él, según el portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Poco después, era trasladado a la cárcel de Valdemoro, donde estará protegido para evitar agresiones. Se le acusa de dos delitos de asesinato consumado, otro de tentativa de asesinato y un delito de tenencia ilícita de armas, ya que no tendría licencia para la escopeta con la que disparó y que fue requisada por la Policía después de conseguir que «Juanín» accediera a abrir la puerta de su casa.

La madre de las dos víctimas mortales, que resultó herida en una pierna, ayer evolucionada favorablemente y continuaba ingresada en el Hospital 12 de Octubre. El entierro de Montse estaba previsto para la mañana de hoy.

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