Madrid

«Drácula. Biografía no autorizada»: Un influencer llamado Drácula

Ramón Paso sube a los escenarios la novela de Bram Stoker

¿No se supone que para matar a un vampiro es necesario atravesar su corazón con una estaca de madera? ¿Por qué, entonces, Quincy Morris logró acabar con Drácula de una puñalada?... ¿Y si el protagonista de la novela de Bram Stoker no hubiese muerto en realidad?...

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Con esta premisa ha trabajado Ramón Paso para escribir y dirigir «Drácula. Biografía no autorizada», una obra que recupera al mítico chupasangre de la literatura gótica para mostrar el transcurso de su inmortal existencia hasta nuestros días. «Una tragicomedia», según la define él mismo, «con muchos saltos en el tiempo, y no exenta de humor y autocrítica en la figura del vampiro», y en la que conviven la nueva creación y el texto original de Stoker. «Hay un 60 por ciento de Stoker y un 40 por ciento mío –señala Paso–. Pero no está mezclado; soy muy respetuoso con eso. El espectador verá qué partes son las de la novela y qué partes son nuevas y escritas por mí».

Convertido en estrella del rock and roll, el renovado e idolatrado vampiro, todo un influencer de nuestros tiempos, llega a Madrid en 2020 para dar un concierto. Será en esta ciudad donde vuelva a enamorarse de una joven, en este caso una periodista, que, en realidad, parece un trasunto de Mina, la cual, a su vez, ya era un calco de su anterior mujer. Después de tanto tiempo, el presente de Drácula sigue bebiendo, pues, del inabarcable océano de sus recuerdos. Y ése era el asunto sobre el que Paso quería ahondar en su propuesta: «Lo que a mí me interesaba era reflexionar sobre la inmortalidad, y sobre cómo ésta puede ser en realidad una losa –explica el director–. Creo que ser inmortal deja de tener ventajas cuando tus seres queridos, y con ellos todo aquello que te gusta y que te hace vibrar, van desapareciendo a tu lado. Esta idea de entender la inmortalidad como una carga ya está presente en la tradición vampírica. Es evidente, por ejemplo, en Entrevista con el vampiro, de Anne Rice».

Efectivamente, ése ha sido uno de los temas más interesantes y profundos a lo largo de la historia de un subgénero que, a pesar de las lógicas limitaciones que impone la propia naturaleza de este tipo de literatura, ha sabido evolucionar hasta hoy y sigue despertando pasiones en todo el mundo. Quizá tenga mucho que ver en ello el provechoso canal de difusión que ha encontrado en el cine, un medio que ha resultado fundamental para dar a la figura del vampiro ese hálito de sensualidad y elegancia que quizá no tenía tanto en los libros. Sin embargo, no cree Ramón Paso que el teatro haya aportado demasiado en la redimensión de Drácula. «Las pocas veces que se ha llevado a los escenarios, yo he echado de menos un Drácula verdaderamente teatral. Tengo la sensación, a pesar de que a veces se ha hecho con grandes actores, de que son montajes demasiado deudores del cine, con elementos y efectos que no son propios del teatro –afirma el dramaturgo–. Nosotros hemos tirado por el lado contrario: hemos centrado todo en la fascinación del vampiro; es una obra de texto, de actores y de luz. No hay nada más».

En cuanto a ese trabajo actoral, en un elenco sorprendentemente abultado –once intérpretes en total– si tenemos en cuenta que el proyecto se ha levantado sin el respaldo de ninguna productora potente, Jacobo Dicenta tendrá la difícil papeleta de dar nueva vida a un protagonista que quizá ya esté demasiado definido en el imaginario de cada espectador. Le acompañan, entre otros, Ana Azorín, Juan Carlos Talavera o Inés Kerzan.

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Cuándo: hasta el 9 de febrero. De martes a sábados 20:00 h; domingos y festivos a las 19:00 h.
Dónde: Teatro Fernán Gómez. Plaza de Colón, 4.
Cuánto: general, 20 euros. Anticipada, 16 euros.