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Madrid

No todo es rosa en San Valentín: hoy es el “día D” para los estafadores del amor

La pillería se dispara en estas fechas entre los que prometen atraer a las medias naranjas en pocas horas: los fraudes van desde los 300 a los 2.000 euros

Hoy es un día marcado en rojo en el calendario de muchos. Las parejas madrileñas no son una excepción y por ello se preparan para homenajear al amor de diversas maneras. A su vez, muchos solteros han hecho suyo “San Solterín” y se afanan en pasar un día estupendo sin su alma gemela. El tercer grupo es el de los que se rehúsan a vivir San Valentín en soledad, una circunstancia que aprovechan innumerables “negocios” clandestinos que prometen traerles a esa persona especial en solo tres días. Son los llamados “estafadores del amor”.

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Esta forma de pillería se aprovecha de la necesidad que muchas personas sienten por encontrar una pareja. Por desgracia, sus demandas se multiplican en el mes más romántico del año. Anuncios con textos como “Recupera a esa persona amada con el mejor amarre”, “Hago magia blanca o negra para atraer a tu ser amado” o “Si lo quieres humillado, arrastrado, arrepentido a tus pies te ofrezco el mejor amarre con alta magia y dominación” proliferan estos días en Internet e incluso a pie de calle.

Con una simple llamada es posible ponerle precio a la estafa. Según las tarifas que hicieron constar en una conversación con LA RAZÓN, el costo va de 300 a 2.000 euros. La ecuación es sencilla: es más caro cuanta más rapidez se reclame. Según ellos, la efectividad está garantizada.

Los propietarios de negocios dedicados al tarot denuncian públicamente esta actividad clandestina. Una de ellas es Alejandra Barsan, responsable del Museo del Tarot, ubicado en pleno centro de Madrid. “Es imposible atraer a una persona en tres días y menos obligarlos a que se enamoren”, asegura, a la vez que afirma que los astros son solo una “ayuda” para que los que creen en ellos “ganen confianza para actuar en determinadas situaciones”.

Si bien ella es una de los que se dedican a vender este tipo de rituales, Barsan asegura que muchas veces la gente acude solo porque tiene bloqueos emocionales o porque necesitan desahogarse. Uno de los que más suspicacias despierta es el de los “amarres”: “Se efectúa una consulta en las cartas para ver la situación, después se hace una limpieza energética y un endulzamiento y, finalmente, el amarre, para el que se necesita una amplia variedad de flores, velas y aromas”.