Un plan especial para que el Palacio de la Prensa vuelva a ser un foco de la vida cultural madrileña

El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado el plan especial para rehabilitar el Palacio de la Prensa y devolverle su espíritu original como foco cultural, potenciando su uso como cine y teatro polivalente

El edificio que hasta 1979 fue sede de la Asociación de la Prensa de Madrid, conocido como Palacio de la Prensa -inaugurado en 1930-, va a retomar su espíritu original como foco de la vida cultural de la capital, según se desprende del plan especial para rehabilitar las plantas inferiores del inmueble, que desde su diseño original fueron concebidas para albergar locales de ocio y comerciales, como un cinematógrafo, un teatro, un Gran Café y un café-concierto.

El objetivo es la puesta en valor de esta obra, declarada Bien de Interés Patrimonial en enero de 2017 por la Comunidad de Madrid e incluido en el Catálogo General de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento, con nivel 2 de protección, grado estructural y con elementos de restauración obligatoria: el portal y las fachadas. Así, se hará una actuación de reforma para que vuelva a ser un foco de la vida cultural madrileña y que vuelva a ser el local puntero del que disfrutaban los ciudadanos en los años 30 del siglo pasado y que con el paso del tiempo ha ido perdiendo hasta quedar algo obsoleto.

Este proyecto de reforma, aprobado ayer y que fue presentado por el Área de Desarrollo Urbano de Mariano Fuentes, se circunscribe a los locales situados en la parte trasera del edificio ubicado en la plaza de Callao, 4 –actualmente calle Gran Vía, 46–, para recuperar los usos y morfologías originales con la intención de potenciarlos como cine y teatro polivalente y se amplía el aforo.

Y es que, cuando el arquitecto Pedro Muguruza –discípulo de Antonio Palacios– lo diseñó, siguiendo las directrices que le planteó la Asociación de la Prensa cuando le encargó el proyecto, ideó un Gran Café que ocupaba casi toda la planta baja, y se prolongaba en planta sótano con una sala de café-concierto. Un cinematógrafo o teatro, con acceso por la esquina de las calles Tudescos y Miguel Moya, en el entresuelo, planta principal y planta segunda. El escenario contaba con plataforma giratoria para representaciones teatrales.

Esta entrada al cine fue cerrada en la reforma que se hizo en 1941, que cerró también los ventanales que daban a estas calles al instalar el cine en la planta baja y situar la entrada principal dando a la calle Gran Vía. Por eso la intervención se centra en la recuperación de la fachada en la zona de esos locales, cuya actuación más significativa tendrá lugar en las arquerías situadas en planta baja en las calles Miguel Moya y Tudescos, así como la recuperación del chaflán –antigua entrada al cine– que ambas calles conforman, actualmente cerradas, que recobrarán su estética de grandes huecos originales.

De esta forma, según afirman desde el Ayuntamiento de Madrid, se actúa positivamente en el entorno urbano, dado que no sólo se elimina el efecto de «traseras» que las salidas de emergencia suelen representar en los edificios, sino que también se pone en valor el aspecto de un bien que se encontraba degradado..

Incremento de aforo

Este plan afecta al 25 % del inmueble y conlleva también la autorización de un aforo mayor, pasando de las 1.361 personas actuales, entre los dos locales, a 2.455. El objeto del plan especial es doble: primero, establecer el régimen de obras para llevar a cabo la reforma tendente a recuperar la morfología original del edificio y segundo, realizar el estudio, valoración y control de la incidencia sobre el medioambiente urbano por incrementar el aforo del uso terciario-recreativo existente. Cuenta con informe favorable de las comisiones de Patrimonio.