Guía para no perderse en los 70.000 metros cuadrados de la nueva Plaza de España

El nuevo entorno se estrena hoy tras tres años de trabajo. Y lo hace con una promesa: peatones y ciclistas podrán circular de Sol hasta la Casa de Campo sin apenas obstáculos

Remodelación Plaza España
Remodelación Plaza España FOTO: José Luis Montoro

Han sido tres años de trabajos, con molestias para los vecinos, mas tráfico de lo habitual e incluso algún hallazgo sorprendente que dejó las obras en el aire. Pero todo llega a su fin. O, en este caso, a su comienzo. A falta de algunos remates en enclaves puntuales, hoy lunes se estrena la nueva plaza de España. Un proyecto iniciado por el Ayuntamiento de Manuela Carmena y concluido por el Consistorio de José Luis Martínez-Almeida. Hasta dos gobiernos municipales ha visto pasar esta compleja reforma, ejecutada sobre una superficie de 70.000 metros cuadrados y que, como recuerdan desde Cibeles, va a cambiar la fisonomía de la ciudad. Y es que no hablamos solo de la plaza de España como tal, sino de todo un entorno histórico y cultural que, ahora sí, va a estar interconectado. Para disfrute no solo de los madrileños; también de los turistas que, cada vez con más empuje, visitan la capital. ¿Qué tendremos que tener en cuenta cuando paseemos por esta renovada y emblemática zona del centro de Madrid?

Remodelación Plaza España
Remodelación Plaza España FOTO: José Luis Montoro

Camino a pie

Es quizá el cambio que más impacto tendrá sobre los viandantes. Uno de los problemas que presentaba la «antigua» plaza de España era la presencia de numerosas barreras arquitectónicas que impedían disfrutar de un entorno con siglos de historia. Ahora, y como dijo el propio alcalde en estos días previos, un peatón podrá desplazarse desde el Palacio Real al Templo de Debod y desde la Puerta del Sol hasta la Casa de Campo prácticamente sin cruzar un solo semáforo. Eso será posible gracias a la senda peatonal de Bailén-Ferraz. El antiguo paso elevado para vehículos, en funcionamiento desde finales de los años sesenta, pasa a convertirse ahora en una plataforma peatonal que permitirá una conexión directa con los Jardines de Sabatini, la Plaza de Oriente y el Campo del Moro, así como con Madrid Río y Casa de Campo. De hecho, para asegurar la accesibilidad al Campo del Moro y a Madrid Río a través de la Cuesta de San Vicente, se han instalado dos ascensores para salvar el desnivel existente, de más de 12 metros. A esto, se suman nuevas ventajas para el peatón: se han ampliado sensiblemente las aceras de la Cuesta de San Vicente, la acera norte frente al hotel Riu, la acera sur de la calle Princesa y la acera de la calle norte de Plaza de España, un punto este último que se ha configurado como plataforma única al soportar únicamente tráfico local de baja intensidad.

Sendas ciclistas

Puede decirse que los ciclistas serían los siguientes beneficiados de la reforma. En total, se han implementado más de tres kilómetros de vías ciclistas en calzadas y casi 400 metros de senda ciclista sobre espacios sin automóviles. Habrá dos ejes. El primero, una senda segregada, que discurre sobre un área en la que no tiene acceso el vehículo privado, y que conectará las calles Ferraz y Bailén, cosiendo los ciclocarriles de la calle San Quintín con los de la calle Ferraz y el paseo del Pintor Rosales. Este itinerario discurrirá separado de los caminos peatonales gracias a una alineación de árboles y un seto. El segundo, será un eje este-oeste, que conecta la Cuesta de San Vicente con la Gran Vía a través de un carril segregado que se desarrolla junto a la calzada y bajo el paso elevado. De esta forma, la Plaza de España constituiría un conector de redes ciclistas, capaz de unir unos itinerarios que hoy se encuentran desconectados.

En coche

El peatón y el ciclista ganan espacio, mientras que el coche lo pierde. Ahora bien, una de las infraestructuras que más complejidades ha revelado durante su ejecución ha sido el nuevo túnel que atraviesa el eje Bailén-Ferraz, que también se estrena hoy. Según estima el Ayuntamiento, se introduce así una importante mejora en la movilidad de la zona. Este túnel se suma al ya existente, que transcurría entre la calle Mayor y los jardines de Sabatini, gracias a otro tramo que llega hasta la calle Ferraz a la altura de Ventura Rodríguez en su entrada desde el norte y de la calle Luisa Fernanda en su salida desde el sur. De este modo, la unión de ambas partes ha dado pie a una nueva infraestructura subterránea de más de 1,1 kilómetros. Además, este nuevo y extendido túnel dará acceso a la Cuesta de San Vicente, lo que permitirá la conexión con la M-30 y la Gran Vía.

¿Y la plaza?

Por supuesto, la propia plaza de España también ofrecerá una nueva cara. Para ello, se ha llevado a cabo una «limpia» en su espacio que le permitirá lucir la monumentalidad propia de un entorno de sus dimensiones. Y muy importante: por fin, la plaza será un espacio inclusivo. A tal efecto, se ha incorporado un sistema de pavimentos podotáctiles que permitirá orientar adecuadamente a las personas con visión reducida. Un tipo de pavimentos especiales que alertan a las personas con deficiencias visuales de que se encuentran cerca de una zona de peligro, gracias a que cuentan con una textura diferente. No solo estarán presentes en los cruces peatonales; también en los recorridos que discurran por el interior de la plaza. De esta forma, el espacio cívico central de la plaza dispone de una banda acanalada circular en todo su perímetro, que se conecta a su vez con otras bandas que recorren los itinerarios peatonales principales.

Pero al hablar de inclusividad, también se ha buscado que la nueva plaza de España pueda ser disfrutada por todas las edades. Incluidos los niños. Bajo el nombre de «Isla de Barataria» –una referencia a la tierra prometida de la que Sancho Panza sería gobernador, según se cuenta en «El Quijote»–, se desplegará un conjunto de estructuras que contienen una serie de juegos. Así, encontraremos torres y plataformas de madera, que permiten el acceso a seis toboganes de distintas alturas, de uno a seis metros, y que podrían ser atractivas tanto para niños pequeños como para adolescentes o incluso mayores. También se incluyen veinte conjuntos de columpios y balancines que colgarán de una serie de pórticos de acero inoxidable, unificados entre parterres rebosantes de vegetación y bajo la sombra de los árboles. Unos columpios que serán de tipo «tumbona», tipo «nido», con forma de rueda... Por último, entre los columpios y los toboganes, se desplegarán una serie de artefactos que permitirán ejercitarse a personas de todas las edades, también a los mayores: barras de giro, volantes, juegos de memoria, juegos sonoros, carruseles, etc. El resultado final será una mezcla integrada de piezas, de modo que cada usuario sentirá que forma parte de un espacio lúdico colectivo, no segregado, en el que se disfruta tanto jugando como viendo jugar a los demás.

Todo ello, además, será en un entorno renovado también en lo que respecta a su vegetación. En total, está prevista la plantación de más de un millar de árboles que, junto a los existentes, podrían mejorar la calidad ambiental del entorno. Y es que en Cibeles esperan que esta nueva plaza de España constituya una nueva «puerta verde», capaz de dar portazo a la contaminación atmosférica.

Los restos del palacio de Godoy, expuestos

Uno de los planes para la nueva plaza de España es la construcción de un centro de interpretación que expondrá los restos arqueológicos que salieron a la luz en la calle Bailén. Un hallazgo que surgió durante las obras y que obligó a cambiar el modelo constructivo del túnel. Dichos restos se corresponden con los sótanos del Palacio de Godoy, obra de Sabatini construida entre 1776 y 1782. La intención del Consistorio es que el nuevo centro de interpretación esté orientado a la divulgación de la evolución de nuestra ciudad.