Guía para las alergias en Madrid: por qué aumentan y cómo hacerles frente

El polen es un problema multifactorial que se puede sobrellevar con herramientas de previsión y el diagnóstico adecuado

Ciudad Universitaria es una de las zonas que presentan niveles altos de polen
Ciudad Universitaria es una de las zonas que presentan niveles altos de polen FOTO: Jesús G. Feria La Razon

No son pocos los gatos y las gatas que han notificado estar sufriendo este año síntomas alérgicos por primera vez. Un poco antes de San Isidro comenzó la peor época para los afectados, pues es el momento en el que están las concentraciones más altas de aquellos tipos de polen que a los que tiene la mayoría de la población alergia. Algunos apuntan al uso de la mascarilla como posible causa del incremento respecto a años anteriores, pero nada más lejos de la realidad. La cifra de alérgicos aumenta exponencialmente cada año, y entre las muchas causas detrás de esto están la contaminación y el cambio climático, cuya subida de temperaturas altera el ciclo de floración, haciendo que cada vez haya más polen y desde más temprano. También colabora en que se eleve el número de alérgicos que cada vez la gente se tome esta cuestión más en serio y acuda a hacerse las pruebas pertinentes, algo más que recomendable, pues conocer las alergias cataliza la utilidad de las herramientas para aliviar y prevenir los síntomas, según relata a LA RAZÓN la farmacéutica y Jefa de Sección de Vigilancia de Riesgos Ambientales de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Rocío Bardón Iglesias.

En caso de que sea inevitable la exposición al polen que le afecta, anima a utilizar gafas de sol y mascarilla FPP2, que son las que mejor sellan, para evitar que el polen entre por las mucosas. También ayuda lavar con agua o una solución salina nariz, ojos y las zonas en las que se deposita el polen para evitar su efecto. Si se toman antihistamínicos, es esencial tener cuidado al coger el coche o si se realizan actividades que requieren atención. Una vez en el coche, recomienda también no abrir las ventanas o utilizar filtros de ponen, y al tender la ropa se debe recogerla lo antes posible si hay plantas que le dan alergia cerca. Si pese a todo ello se hacen cuesta arriba estas semanas, en especial las número 20 y 21 del año, que son siempre las peores con respecto al polen, se recomienda acudir a la farmacia para paliar los síntomas leves y al centro de salud si la sintomatología afecta a la calidad de vida, donde le derivarán al alergólogo para que le hagan las pruebas de alérgenos y, con un tratamiento y la información adecuada, se sobrelleve mejor.

En el caso de la Comunidad de Madrid, las plantas a las que se les tiene más alergia son las gramíneas, el olivo y el plátano de sombra, y el 90% de la cantidad de polen del año se da durante el primer semestre, por ello es esa franja de tiempo cuando la Comunidad de Madrid ofrece datos diarios, mientras que el resto del año lo hace de manera semanal.

Las variedades de la región

Dicha información, disponible en comunidad.madrid/servicios/salud/polen, refleja que hay muchas diferencias entre los datos recogidos por los 11 captadores distribuidos por la región. Estos ofrecen el control de 4 tipos polínicos: gramíneas, polen total y otros dos tipos de polen según la estación del año e incluyen las concentraciones diarias (granos/m3 de aire) de lunes a domingo. Dichas cantidades vienen determinadas por las plantas que hay en cada localización. «Para que el captador lo detecte, tiene que haber emisión del polen por parte de la planta que lo produce», apunta Bardón. Otros factores que marcan el nivel de polen son la temperatura y la humedad: un día seco y cálido puede haber mucho polen, pero si al día siguiente llueve, puede bajar. Sin embargo, las tormentas primaverales tienden a levantarlo del suelo. Los captadores sirven a la red Palinocam desde 1993 y aspiran 10 litros de aire por minuto, que es lo que inspira una persona. Después, lo recogido se va impregnando en una cinta cuyas muestras se ponen en un portaobjetos y un microscopio. un experto extrae los resultados y los envía a través de una aplicación al centro de coordinación, que genera las predicciones y las difunde, algo para lo que los afectados pueden suscribirse bajo la premisa de que les lleguen las notificaciones pertinentes por sms o correo electrónico. Con todo, la campaña de polinización de este año se alargará hasta finales de junio, aunque depende de la planta y precisamente por ello el diagnóstico es esencial. Hay prácticamente los mismos tipos de polen que alérgicos, y la propia Palinocam llega a reconocer unos 25 al día, pero se dan tantos como plantas que se reproducen.

Con respecto a los síntomas, estos van desde los más leves, como ligeras molestias, como la rinitis o moqueo, la conjuntivitis, el enrojecimiento de ojos, el picor de garganta... a otros más preocupantes, como las crisis asmáticas. En ese sentido, la farmacéutica presume de que Palinocam puede ayudar a evitar esto pues, tras el diagnóstico, al recibir notificaciones de cuando se avecina la polinización de la especie que le afecta o niveles altos de partículas polínicas en el aire, se puede comenzar el tratamiento prescrito por el médico a modo de prevención, además de evitar la exposición, es decir, acercarse a dichas plantas. En el caso de las gramíneas, suelen estar en los caminos de los descampados, aunque algunas especies están también en el césped. Por su parte, el aviso del plátano de sombra suele darse una semana antes de que empiece su floración, pues no se desarrolla gradualmente como otras plantas. «Ese árbol, que sobre todo es ornamental, se planta en todas las ciudades porque las ramas echan unas hojas enormes de las que cuelgan unas bolitas... tienen un período de floración muy cortito, es como un mes, de mediados de marzo a mediados de abril. Pega una explosión y de repente pasa de 50 granos a 200 o 300.000», señala.

Incide por todo ello en las particularidades de cada alergia e insiste en que no se puede decir que hay «alérgicos al polen», sino que hay que especificar, porque depende mucho de la persona y de su grado de manifestación de los síntomas. «No hay un umbral mínimo, depende de cómo afecta el grado de exposición», concluye.