Coronavirus

Coronavirus: ¿Pueden ir los voluntarios a pasear los perros de perreras?

El parón total deja en el limbo los animales confinados en albergues municipales

Un trabajador juega con un perro en la perrera de Madrid
Un trabajador juega con un perro en la perrera de MadridEmer Iglesias

Se calcula que en España se abandonan más de 300.000 perros cada año, según datos facilitados por la Federación de Asociaciones Protectoras y de Defensa Animal (FAPAM) y según Affinity al año llegan a los albergues más de 150.000 animales, de los que menos del 40% son adoptados, lo que significa un elevado número de canes repartidos en asociaciones o protectoras que sobreviven sobre todo gracias a los voluntarios que a diario acuden a estos lugares a preocuparse de ellos.

A partir de mañana lunes con el decreto de cese total de actividad que no sea esencial, los paseos que a diario recibían estos canes quedan en el limbo. En los centros, ya sean perreras municipales, albergues de protectoras o centros de asociaciones, los perros están atendidos en cuanto a necesidades básicas como alimentación, pero se ven abocados a un confinamiento en sus cheniles.

Una de las responsables de La Camada, la protectora que recoge a los perros abandonados en Guadalajara, ciudad donde no hay perrera municipal, Susana Martínez, indica a LA RAZÓN que “Los trabajadores y voluntarios siguen yendo, todos tienen su justificante de la protectora como han aconsejado y hasta ahora no habido problema ya que está permitido acudir como voluntariado a los centros de recuperación animal, eso sí, se toman la medidas y el protocolo que recomiendan desde el Gobierno”.

Pero la situación ahora cambia, ya que el estado de alarma se ha ampliado con cese total de actividades no esenciales. Como las perreras dependientes de los ayuntamientos, o en su caso las protectoras que tienen adjudicado este servicio como es el La Camada, cuentan con personal de plantilla, la asistencia a los animales estaría garantizada, por lo que la presencia de voluntarios no entraría dentro del listado de actividades esenciales que pueden seguir operando desde mañana lunes 30.

Hace una semana, con el estado de alarma, el alcalde de Madrid decretó que los voluntarios podían volver a la perrera municipal a pasear a los animales allí confinados, y que desde que se decretó el estado de alarma habían dejado de salir a pasear. Los voluntarios, ya acreditados para ese fin, volvieron a la perrera de La Fortuna, pero bajo “un estricto protocolo sanitario y un proceso de autorización". y siempre paseando a los animales con correa y bozal, dentro de las instalaciones y tras firmar un documento de responsabilidad.

A pesar de la autorización del alcalde, a partir de mañana la situación cambia, y los voluntarios podrían cesar en su actividad, volviendo los perros a permanecer confinados en sus cheniles (jaulas) las 24 horas del día.

En perreras de otros ayuntamientos, donde también acudían voluntarios a pasear a los perros durante el tiempo que permanecen a la espera de ser adoptados, directamente se encargan ahora los trabajadores de los centros, y se ha cesado toda actividad voluntaria.

Pavos reales

En cuanto a las quejas sobre los animales “abandonados” que por ejemplo hay en los parques de Madrid, el Ayuntamiento indica que “Los pavos reales de los parques madrileños, como son la Quinta de la Fuente del Berro o El Retiro, por ejemplo, están en régimen de libertad y que como es su época de celo no salen de los parques a buscar comida, sino que al tener menos elementos que les asusten o intimiden han abierto ese espacio de cortejo a las calles aledañas al parque”.

Están atendidos en cuanto a comida. “El Ayuntamiento de Madrid los atiende en todas sus necesidades. Vuelven al parque a comer, saben dónde están los comederos y estos están suficientemente abastecidos y alimentados. De hecho, en esta época del año se les aporta un suplemento alimenticio extraordinario debido a su periodo de celo. Así mismo, aunque los parques están cerrados, los equipos de jardinería siguen trabajando cumpliendo con los criterios de seguridad pertinentes”.