Opinión

Escatología

El 22 de mayo de 2017 Villar fue reelegido por aclamación presidente de la RFEF. Le detienen el 18 de julio. El 1 de agosto sale de Soto del Real. En noviembre, Luis Manuel Rubiales, expresidente de AFE, propone una moción de censura contra quien iba a tutelar su trasvase a la Federación. El 22 de diciembre, el TAD destituye a Villar, que resistió 29 años en el cargo. Constituida la Junta Gestora tarde, mal y nunca, el 12 de febrero pone fecha a las elecciones: 9 de abril. ¡Por fin! El 15 de marzo Rubiales, con 35 avales, y Larrea, con 70, son candidatos. LaLiga, o las televisiones, programan el Villarreal-Athletic para el 9-A. Rubiales, que en ese partido tiene el voto de Óscar de Marcos, protesta. Reclama la intervención del CSD y eleva una queja al TAD, para que cambie el encuentro de día. El 4 de abril responde el TAD que suspende sine die las elecciones. Rubiales quería cambiar de día el partido, no las urnas. Pide la cautelarísima... En el CSD estudian la decisión del TAD: «Se atiene estrictamente al reglamento. Todo el mundo tiene derecho a votar y el día de las elecciones no puede haber competición». La lectura siniestra de la decisión es que a Rubiales le ha salido el tiro por la culata. Llegados a este punto de cocción, las preguntas: ¿por qué el 19 de marzo no descartaron el TAD o el CSD el 9 de abril? ¿A qué viene esta demora? Y ya que estamos, ¿qué importancia tiene retrasar las elecciones si los candidatos están convencidos de su victoria? Estaba seguro de que cualquier referencia escatológica tenía que ver con algún proceso intestinal... o como éste de la Federación. Pues no. Escatología según la RAE: «Conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de ultratumba». O sea, las elecciones de la RFEF no son de este mundo.