Sociedad

Los trasplantes de órganos cayeron un 31% a nivel mundial durante la primera ola de la Covid-19

Los trasplantes en España durante todo 2020 se desplomaron un 24% frente al 15,92% de descenso que se registró de media en 22 países

El Hospital General de Elche realiza más de 220 trasplantes renales desde su acreditación en 2012
El Hospital General de Elche realiza más de 220 trasplantes renales desde su acreditación en 2012 FOTO: HOSPITAL UNIVERSITARIO ELCHE HOSPITAL UNIVERSITARIO ELCHE

El número de trasplantes de órganos sólidos realizados durante los tres primeros meses de la primera ola de Covid-19 se redujo en un 31% en comparación con el año anterior, según un nuevo estudio global presentado hoy durante la celebración del Congreso de la Sociedad Europea de Trasplante (ESOT).

No obstante, el freno de trasplantes se estabilizó en junio de 2020, aunque de nuevo volvió a disminuir en octubre de 2020 hasta diciembre del mismo año. De modo que durante 2020, el desplome mundial de trasplantes fue del -15,92% por la crisis sanitaria. En el caso concreto de España, hubo 1.033 trasplantes menos, es decir un 24% menos trasplantes en todo 2020 que durante 2019. Así, se realizaron 745 trasplantes de riñón menos que durante el año previo (-26,89%), -176 trasplantes de hígado (-18,6%), 88 menos de pulmón (-26,19%) y -24 de corazón (-9,68%).

La investigación aprovechó datos internacionales de 22 países en cuatro continentes y reveló variaciones importantes en la respuesta de los programas de trasplantes a la pandemia de Covid-19, con una caída de la actividad de trasplantes de más del 90 por ciento en algunos países en los primeros tres meses. Los autores constataron países con una fuerte disminución en la tasa de trasplantes pese a contar con una baja tasa de mortalidad relacionada con la Covid-19; países con una disminución moderada en la tasa de trasplantes y con una tasa moderada de muerte relacionada con la Covid-19, y países con una ligera disminución en la tasa de trasplantes a pesar de una alta tasa de muerte relacionada con la Covid-19.

El trasplante de riñón fue el que más se frenó en casi todos los países, seguido de pulmón e hígado. En cambio, el trasplante de corazón fue el que mejor resistió el envite de la pandemia. El estudio encontró una disminución en los trasplantes de riñón de donantes vivos (-40 por ciento) e hígado (-33 por ciento). Para los trasplantes de donantes fallecidos, hubo una reducción en los trasplantes de riñón (-12%), hígado (-9%), pulmón (-17%) y corazón (-5%).

La investigación, publicada hoy en “Lancet Public Health, destaca cómo algunos países lograron mantener la tasa de procedimientos de trasplante, mientras que otros experimentaron reducciones importantes en el número de trasplantes en comparación con el año anterior y, en algunas áreas, trasplantes de riñón e hígado de donantes vivos cesó por completo. En general, hubo una fuerte asociación temporal entre el aumento de la tasa de infección por Covid-19 y la reducción de trasplantes de órganos sólidos vivos y fallecidos.

“La primera ola de Covid-19 tuvo un impacto devastador en el número de trasplantes en muchos países, afectando las listas de espera de pacientes y lamentablemente provocando una pérdida sustancial de vidas“, explica el Dr. Olivier Aubert, profesor asistente en el Centro de Investigación Traslacional de París para el Trasplante de Órganos y autor principal del estudio.

“El trasplante de donante vivo, que se redujo más sustancialmente, requiere recursos y planificación significativos en comparación con el trasplante de donante fallecido. Esto es extremadamente difícil durante una pandemia cuando los recursos se agotan y el personal se redistribuye. También existen importantes preocupaciones éticas por el bienestar y la seguridad del donante”, precisa el profesor Alexandre Loupy, director del Centro de Investigación Traslacional de París para el Trasplante de Órganos y último autor del estudio.

“Está claro que hay muchas muertes indirectas asociadas con la Covid-19 y nuestro estudio confirma que la pandemia tiene consecuencias de gran alcance en muchas especialidades médicas”, añade Loupy.

La desaceleración de los trasplantes resultó en la pérdida de más de 48.000 años de vida de pacientes en lista de espera. En concreto, el número estimado de años de vida perdidos fue de 37.664 años para los pacientes en lista de espera para un riñón, 7.370 para un hígado, 1.799 años para un pulmón y 1.406 para un corazón.

“Más allá de la reducción casi universal en la actividad de trasplantes, algunos países y regiones lograron llevar a cabo procedimientos a pesar de los grandes desafíos que presenta la pandemia. Estos hallazgos merecen un análisis más detallado a nivel regional, nacional y mundial para comprender por qué se produjeron o no reducciones”, afirma el Dr. Aubert.

“Comprender cómo los diferentes países y sistemas de atención médica respondieron a los desafíos relacionados con la Covid-19 puede facilitar una mejor preparación para una pandemia y cómo mantener de manera segura los programas de trasplante para brindar procedimientos que salvan la vida de los pacientes”, añade.