Nutrición

Descubren por qué engordamos después de hacer dieta y cómo evitarlo

Un artículo publicado en la revista Nature Metabolism apunta al cerebro como el culpable de que las personas con obesidad suelan recuperar kilos tras acabar un régimen

La hora a la que debes cenar para que no engordar según Harvard
La hora a la que debes cenar para que no engordar según HarvardPixabay

A veces lo peor de estar a dieta comienza una vez se termina este proceso, cuando el objetivo cambia y nos centramos en no recuperar los kilos perdidos. Muchas personas con sobrepeso u obesidad concluyen un régimen con éxito y, sin embargo, cuando vuelven a comer sin restricciones recuperan peso o incluso ganan aún más. Ahora, un estudio dirigido por científicos de la Universidad de Ámsterdam, en Holanda, y de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, cree haber descubierto por qué engordamos tras acabar una dieta.

La investigación, que se publica hoy en la prestigiosa revista Nature Metabolism, descubrió que la respuesta puede estar en el cerebro. Según sus resultados, las personas con obesidad liberan menos dopamina, que es la hormona de la recompensa y la satisfacción, en áreas del cerebro cruciales para la motivación de la ingesta de alimentos, en comparación con sus homólogos de peso saludable. Además, estas muestran una menor actividad cerebral tras la infusión de nutrientes en el estómago. Esto se traduce, según los investigadores, en que su sensación de gratificación es menor incluso después de haber perdido peso. Lo mismo sucedería con la sensación de saciedad, provocando que busquen más comida.

"Descubrimos que las personas con obesidad liberaban menos dopamina en una zona del cerebro importante para el aspecto motivacional de la ingesta de alimentos en comparación con las personas con un peso corporal saludable. La dopamina interviene en las sensaciones gratificantes de la ingesta de alimentos", afirma Mireille Serlie, investigadora principal y profesora de Endocrinología del Universidad de Ámsterdam.

La experta explica que la ingesta de alimentos depende de la integración de complejas señales metabólicas y neuronales entre el cerebro y varios órganos, incluidos el intestino, y las señales nutricionales en la sangre. Esta red desencadena sensaciones de hambre y saciedad, regula la ingesta de alimentos y la motivación para buscar comida.

Aunque cada vez se conocen mejor estos procesos en animales, incluso en el contexto de enfermedades metabólicas como la obesidad, se sabe mucho menos sobre lo que ocurre en los seres humanos. Esto se debe, en parte, a la dificultad de diseñar montajes experimentales en la clínica que puedan arrojar luz sobre estos mecanismos.

Ni adelgazar un 10% hizo que se sintieran 'motivados'

En este ensayo controlado, se infundieron nutrientes específicos directamente en el estómago de 30 participantes con un peso corporal saludable y 30 individuos con obesidad, mientras se medía simultáneamente su actividad cerebral mediante el uso de resonancia magnética y la liberación de dopamina utilizando escáneres SPECT.

Mientras que los participantes con un peso corporal sano mostraban patrones específicos de actividad cerebral y liberación de dopamina tras la infusión de nutrientes, estas respuestas quedaban muy atenuadas en los participantes con obesidad. Incluso una pérdida de un 10% del peso corporal (tras una dieta de 12 semanas) no fue suficiente para restablecer estas respuestas cerebrales en los individuos con obesidad, lo que sugiere que se producen adaptaciones cerebrales duraderas en el contexto de la obesidad que permanecen incluso después de perder peso.

"El hecho de que estas respuestas cerebrales no se restablezcan tras la pérdida de peso podría explicar por qué la mayoría de las personas recuperan peso tras una pérdida inicial satisfactoria", revela Serlie. "Nuestros hallazgos sugieren que en las personas con obesidad se producen adaptaciones cerebrales duraderas que podrían afectar al comportamiento alimentario y el control del peso", subraya.

Cómo aumentar los niveles de dopamina

Al margen de este estudio, convienen apuntar algunos métodos para aumentar la dopamina del cerebro. Normalmente, nuestro cuerpo regula nuestros niveles de la hormona de la motivación y la satisfacción, pero algunos cambios en la dieta y el estilo de vida pueden aumentar sus niveles de forma natural.

  • Ingerir alimentos que estimulen la dopamina: los productos ricos en proteínas, como el pollo y los huevos, suelen ser efectivos. También se pueden consumir carne roja, leche, frutos secos, legumbres, avena, aceite de oliva, chocolate, verduras de hoja verde, manzanas, plátanos, semillas o cúrcuma. La popular dieta para adelgazar que alarga la vida, baja el azúcar y "cura" la diabetes tipo 2.
  • Actividad física: el deporte es una de las actividades más beneficiosas para el cuerpo y la mente. Al realizar ejercicio, se puede fomentar la producción de nuevas células cerebrales y mejorar el flujo de nutrientes hacia el cerebro. Numerosos estudios demuestran que aumenta los niveles de dopamina y serotonina. No es necesario realizar un ejercicio de alta intensidad, actividades físicas suaves, como el yoga, caminar o el tai chi, son igualmente efectivas.
  • Exposición al sol: estar al aire libre y recibir la luz solar también tiene beneficios para la estimulación de la dopamina. Hacer estiramientos o caminar bajo la luz del sol puede aumentar los receptores de dopamina y los niveles de vitamina D en el cuerpo.
  • Meditación: se ha demostrado que la meditación aumenta los niveles de dopamina y mejora la salud cerebral a través de varios procesos. Un estudio realizado por el Instituto John F. Kennedy descubrió que las personas que meditan regularmente experimentan un aumento del 65% en los niveles de dopamina.
  • Escuchar música: este tipo de "terapia" natural enciende todas las áreas del cerebro, incluida la región donde se regula el placer. Esta sensación se ha vinculado científicamente a un importante impulso de dopamina.
  • Relaciones personales: por último, numerosos trabajos han demostrado que establecer vínculos sentimentales y personales con nuestro entorno, pasar tiempo de calidad con amigos, con familiares y con la pareja (especialmente el sexo satisfactorio), activa este neurotransmisor.