Mosquitos

El dengue volverá a ser endémico en España en 30 años

Las enfermedades transmitidas por mosquitos como el zika o el chikungunya están en claro ascenso y, aunque aún no son endémicas, ya se ven contagios autóctonos

El cambio climático y la globalización han elevado el número de casos de enfermedades transmitidas por mosquitos
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España, año 2050. Empiezan a aparecer epidemias de dengue, zika o chikungunya en todo el sur, centro y levante, produciendo miles de contagios. La persistencia endémica del dengue, con circulación de varios serotipos, provoca la aparición de cientos de casos hemorrágicos en personas reinfectadas. El uso de repelentes insecticidas, ropa y mosquiteras es obligatorio en mujeres embarazadas o con deseo de concebir debido al zika, pues empiezan a aparecer casos de malformaciones en recién nacidos por contagio con el virus de sus madres durante el embarazo. Mientras, en el suroeste aumentan los casos de encefalitis por virus del Nilo occidental.

No es el argumento de una película distópica, es el pronóstico que desde la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc) hacen sobre lo que puede suceder en nuestro país dentro de 30 años, con las enfermedades transmitidas por mosquitos en un documento que trata de predecir el impacto que tendrán y contribuir con ello a la organización de los servicios y políticas sanitarias.

Y es que la incidencia de este tipo de patologías está aumentando notablemente en nuestro país. No solo eso: constituyen el grupo de enfermedades que más está creciendo en el mundo. Y las autoridades comunitarias ya las consideran una de las diez grandes amenazas de salud publica en Europa. ¿El motivo? En realidad son varios: fundamentalmente el cambio climático (sobre todo el aumento de las temperaturas) y la globalización, por el incremento tanto de viajes como del comercio internacional que contribuyen a la introducción de virus y especies invasoras que actúan como vectores o reservorios.

Aunque hubo un parón en la transmisión de estas enfermedades durante la pandemia, el número de casos producidos en nuestro país está creciendo. (Ver gráfico) Aunque en España ninguna de ellas es endémica (es decir, no son de transmisión autóctona), en el pasado han circulado de esa forma en nuestro país el paludismo, el dengue y la fiebre amarilla, que fueron erradicadas. Ahora todo este cúmulo de circunstancias hacen pensar en una especie de «tormenta perfecta» para que puedan reaparecer o a establecerse las nuevas. Y esta es una situación que preocupa a los expertos, ante la que buscan soluciones.

«Si la evolución del clima es la que nos dicen los expertos de que se incrementará hasta 2ºC la temperatura, España esta en el borde de convertirse en clima subtropical, y estas patologías serían lo más normal», cuenta Francisco Javier Membrillo, miembro de la Seimc y autor, junto con Miriam Álvarez, del capítulo dedicado a las enfermedades transmitidas por vectores del que hablábamos al principio.

Reemergentes

Sin embargo, para Frederic Bartumeus, codirector de Mosquito Alert e investigador del CSIC, la ecuación no es «a más temperatura más mosquitos», y argumenta, «en nuestras latitudes el clima no es tan importante, porque hace centenares de años el mosquito de la fiebre amarilla ya estuvo en la costa de levante y se consiguió erradicar. El dengue era endémico en la cuenca mediterránea; confinado a las zonas portuarias, de forma sistemática aparecía la infección. El ultimo brote de dengue endémico en Europa fue en 1950 y durante 50 años ha estado parado. No es un problema del cambio climático en nuestro caso». No así en el resto de Europa, donde la presencia de estos vectores está localizándose por primera vez y países como Dinamarca pueden tener en unos años el mosquito tigre.

Y es que la historia natural de las enfermedades contagiadas por vectores es compleja: para que la transmisión ocurra tienen que coincidir el agente infeccioso (el virus en sí), el vector competente y un huésped susceptible –humano o animal–, y todo bajo unas condiciones ambientales adecuadas. «Dengue, zika y chicungunya no son endémicas en España, pero las personas que viajan pueden infectarse y transportar estas enfermedades; y ahora tenemos vectores que pueden picar a estas personas y transmitirlas», explica Bartumeus, produciendo contagios autóctonos. «Nos preocupa que, una vez ya está el mosquito, se transmitan más y, en periodo de pocos meses, aumenten los casos. Es lo que pasó en Brasil en 2015 con el zika, y nada impide que suceda eso», señala Membrillo.

Tipos de mosquitos

Numerosos mosquitos capaces de transmitir estas enfermedades están presentes y extendidos en gran parte de la geografía española. Tal es el caso del Aedes albopictus, conocido como mosquito tigre que, desde la primera vez que fue visto en 2004 en Barcelona, ha consolidado su presencia en la Península. Esta especie invasora tiene la capacidad de contagiar el dengue, el zika o el chikungunya, por lo que su expansión puede convertirse en un grave problema para la salud pública

Aunque también se ha detectado el Aedes aegipty, (el de la fiebre amarilla), sobre todo en Canarias, sin embargo aún es poco numeroso. Todo un misterio para los expertos, que no se explican cómo es que no está aún en la cuenca mediterránea, dada la gran movilidad humana y que el ambiente es propicio: «Ahora es imposible quitarse el tigre de España y no se entiende cómo el aegipty no ha conseguido colonizar. Creemos que es posible que haya aterrizado varias veces, pero no ha logrado escapar de la vigilancia, puede ser eso o que necesita hacer alguna adaptación, porque desde el punto de vista térmico no debería tener ningún problema», se pregunta Bartumeus. Esta, en cualquier caso, es una buena noticia, pues contagia además, dengue, zika y chicungunya. Por suerte los casos de fiebre amarilla vistos en España son importados. «Afortunadamente no vemos casos porque, de todas ellas, es la más agresiva con una mortalidad del 20-30% y, como hay una vacuna, la gente viaja vacunada», cuenta José Muñoz, jefe del Departamento de Medicina Tropical y Salud Internacional del Hospital Clínic de Barcelona.

En cuanto al mosquito del Japón (Aedes japónicus), su presencia aún es anecdótica, pero empieza a extenderse por la cordillera cantábrica. Por último tenemos al Cullex, o mosquito común, que es transmisor del virus de Nilo occidental. «Es muy poco frecuente en humanos, pero sospechamos que hay más casos de los que se diagnostican y pasa muy desapercibido. Hemos tenido dos casos en Réus autóctonos y en Sevilla hubo más 90 hace un par de veranos», apunta Muñoz.

Problemas de reinfección

Pero sin duda es el dengue la que más preocupa. «Es el virus que más está aumentando en el mundo: porque el tigre se esta adaptando a zonas donde no estaba y porque hay cada vez más transmisión. También porque es potencialmente la mas grave, porque hay cuatro serotipos y, quien ha tenido un dengue previo, los siguientes episodios son más graves», señala Muñoz.

«Si no se diagnostica bien, se piensa que es una gripe y se toma ibuprofeno, en pacientes con dengue sabemos que se puede producir la muerte por hemorragias», advierte Membrillo. Y la realidad a día de hoy es que no hay tratamiento frente dengue, chicungunya y zika, aunque recientemente se presentó uno prometedor frente al primero. «Se ha comercializado la primera vacuna frente a dengue para proteger zonas endémicas, pero no es imposible que, si la evolución del clima y los mosquitos siguen su curso, haya que vacunar a la población en determinadas áreas», continúa el infectólogo.

«Hay una importante la tendencia al alza año tras año. Esto va seguir pasando, por lo que hay que hacer inversión pública y desarrollar herramientas para controlar y anticiparse –reclama Muñoz–. No hay que asustarse, pero sí preparase y hacer vigilancia de los posibles casos y de la transmisión».