El coronavirus se transmite por el aire que respiramos. Qué hacer para no contagiarnos

Los científicos han demostrado que la Covid no sólo se expande por las gotitas de saliva que expulsamos al hablar o toser, y que llegan a 2 metros de distancia. El virus permanece flotando horas en los aún más pequeños aerosoles que expulsamos junto con esas gotitas

Este fin de semana, la máxima autoridad epidemiológica de Estados Unidos, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), reconocía oficialmente que la covid-19 se transmite por el aire. En el comunicado llegaban a afirmar que «se piensa que es la forma principal de propagación del virus». Al mismo tiempo un grupo de científicos, liderados por Kimberly Prather, de la Universidad de California en San Diego, enviaban una carta a la revista «Science» con un contenido similar.

Los seis firmantes aseguraban que «existe evidencia abrumadora de que la inhalación de SARS-CoV-2 representa una ruta de transmisión importante para la COVID-19. Es urgente debatir sobre los modos de transmisión del virus en todas las disciplinas para garantizar las estrategias de control más eficaces y proporcionar una orientación clara y coherente al público».

Este debate lleva meses en la comunidad científica y es lógico: estamos aprendiendo a pasos agigantados todo lo posible sobre un virus nuevo. Toda la comunidad científica está volcada en diferentes frentes (prevención, vacuna, estrategias para población vulnerable, genética…) y todavía así cada día se aprende más y se hace más claro lo que se ignora.

«Las personas con covid-19, muchas de las cuales no presentan síntomas – termina la carta publicada en «Science» –, liberan miles de partículas de aerosoles cargados de virus y muchas menos gotas al respirar y hablar. Por lo tanto, es mucho más probable inhalar aerosoles que ser rociado por una gota. La atención, por lo tanto, debe centrarse en la protección contra la transmisión aérea».

En este contexto es fundamental comprender a qué nos enfrentamos y aclarar todas las dudas posibles.

¿Cuál es la diferencia entre aerosol y gotas?

Las gotas y los aerosoles se diferencian básicamente por su tamaño y en consecuencia por su comportamiento aerodinámico. Las primeras son mayores de 100 micras (una micra, o μm, es la millonésima parte de un metro), mientras que los aerosoles son menores de 100 μm. Los virus en las gotas caen al suelo en segundos y a unos 2 metros del origen. Contra ellas el distanciamiento físico reduce notablemente la posibilidad de contagio. Los aerosoles, en cambio, pueden permanecer suspendidos en el aire durante varios segundos y hasta horas.

¿Cuáles son las formas de transmisión del virus?

Los virus respiratorios se transmiten por tres vías diferentes: contacto, gotas o transmisión aérea.

La primera es obvia: dar la mano o tocar una superficie con virus y luego llevarla al rostro, produce la infección.

La transmisión por gotas se produce cuando una persona infectada exhala gotas que contienen el virus, ya sea al hablar, cantar, estornudar, toser, etc. Hasta ahora era la que se consideraba la más frecuente para la covid-19.

Por último, la transmisión aérea es cuando la infección se propaga a través de la exposición a los antes mencionados aerosoles que contienen virus. Esta forma de contagio podría ser la más frecuente.

¿Qué ha cambiado?

Básicamente estamos aprendiendo a marchas forzadas. Y eso provoca las contradicciones. Mientras la carta enviada por el equipo de Kimberly Prather señala que «la atención, por lo tanto, debe centrarse en la protección contra la transmisión aérea», el comunicado del CDC señala hacia otro lado. «La epidemiología del SARS-CoV-2 indica que la mayoría de las infecciones se propagan por contacto cercano, no por transmisión aérea – explican desde este centro –. Las enfermedades que se propagan de manera eficiente a través de la transmisión aérea tienden a tener altas tasas de ataque porque pueden llegar e infectar rápidamente a muchas personas en un corto período de tiempo. Los datos disponibles indican que el SARS-CoV-2 se ha propagado más como la mayoría de los otros virus respiratorios comunes, principalmente a través de la transmisión de gotitas respiratorias dentro de un rango corto (por ejemplo, menos de 2 metros). No hay evidencia de propagación eficiente (es decir, propagación rápida y rutinaria) a personas lejanas o que ingresan a un espacio horas después de la presencia de una persona infecciosa».

¿Cuan frecuente es la transmisión por aire?

De acuerdo con lo que sabemos hasta ahora, para que se produzca la transmisión aérea se tienen que dar circunstancias particulares. De hecho hay evidencia de que las gotas con virus han permanecido activas durante horas en espacios cerrados. Y aquí está una de las claves. Los espacios cerrados, pequeños o mal ventilados cuentan con la «ecología» adecuada para que el virus siga activo durante mucho más tiempo que al aire libre. Otra posibilidad que incrementa el riesgo de transmisión por aire es la exposición prolongada a partículas respiratorias: durante un coro o en un gimnasio.

¿Qué prevenciones tomar?

Todos los expertos coinciden en que la mejor vacuna, el sistema más eficiente de prevención que tenemos por ahora, es la mascarilla. Luego el distanciamiento social, la higiene. Pero a ello hay que sumarle la ventilación y evitar los espacios interiores abarrotados. Para el CDC «son especialmente relevantes los espacios cerrados, donde las circunstancias pueden aumentar la concentración de pequeñas gotas y aerosoles, aunque por ahora no hay indicios de que sea necesario tomar precauciones similares a las necesarias con otros virus de transmisión aérea como el sarampión o la tuberculosis, en el entorno sanitario.