La desgarradora carta de despedida de la madre de Yéremi Vargas en el día de su 22 cumpleaños

Ithaisa Suárez se reunió con sus seres queridos para recordarle y le hizo un regalo con un mensaje descorazonador: “Espérame en el cielo mientras yo te recuerdo”

Yéremi Vargas, desaparecido en Vecindario en 2007
Yéremi Vargas, desaparecido en Vecindario en 2007

La habitación sigue exactamente igual que el 10 de marzo de 2007. Ese día Yéremi Vargas jugaba con sus primos en un solar cercano a la casa de su abuela, en la localidad grancanaria de Vecindario. La comida estaba lista y les llamaron para que subieran. Lo hicieron todos menos Yéremi. Ese día comenzó el calvario de Ithaisa Suárez, que no ha parado de buscar a su hijo, uno de los casos de desapariciones más misteriosos de los últimos años.

El pasado domingo Yéremi habría cumplido 22 años. Para recordar al niño de mirada pícara que alguien les robó para siempre, su familia se reunió en su casa. Su madre, sus abuelos y sus hermanos se volvieron a juntar para recordarle, para hablar de él, para mantenerle vivo en sus corazones. Pero también para despedirse, para dar un paso adelante y asumir que ya nunca más podrán volver a abrazarle, que alguien se lo arrebató aquél fatídico domingo de hace 15 años, que acabó con su vida y ocultó su cuerpo.

Ithaisa ha tardado mucho tiempo en reunir fuerzas para asumir la realidad. Ahora que ya estaba preparada, hizo algo que no había hecho desde el día que desapareció sin dejar rastro. Le hizo un regalo a su hijo en el día de su cumpleaños. Una flor, un corazón y una postal, que ahora coronan su cama, en una habitación congelada en el tiempo, con las mismas sábanas y juguetes que había en 2007. Dos perros de peluche sobre un edredón de Winnie de Pooh y un cojín de Spiderman, en una cama cuyo cabecero es una mesa de estudio a medida, con un ordenador de juguete, varios marcos de fotos y un coche teledirigido. En medio de todo, dos fotos de Yéremi, escoltadas por dos figuras de guardias civiles custodiándole. Y a partir de ayer, un ramo de flores, un corazón y una postal con un ángel y un mensaje esclarecedor: “Espérame en el cuelo mientras yo te recuerdo. Te quiero”.

Ithaisa dijo en Tik Tok que “le he comprado un detalle, nunca lo he hecho y lo hemos colocado en la habitación. Hemos hablado de él y le hemos recordado, ya que es la única forma de hacerlo porque no ha aparecido nada de él. Queríamos recordarle de esta manera, le hemos dedicado unos minutos en su habitación y le he colocado este detalle”.

La madre de Yéremi explicó que “No había hecho esto antes porque creía, tenía esperanzas de que iba a aparecer algún día. No queríamos dar por hecho que esta situación iba a ser de por vida.... Es una manera sentirnos en paz”. “Llegó un domingo de 1999 y trajo mucha alegría para la familia, nos hizo muy felices y fue un niño muy querido. Sentía que tenía que hacerlo porque estos días eran muy especiales para él”, concluyó.

Una carta escrita desde el corazón

Un día después de este homenaje, Ithaisa compartió en Facebook una carta a dedicada a su hijo. Unas palabras llenas de dolor, de pena, pero también de liberación. Las palabras de una madre que lleva muchos años sufriendo y ha decidido asumir la terrible realidad. “Hola pequeño, te escribo al cielo porque ya sé que aquí jamás podré volver a verte. Este es tu día siempre lo será, estés o no aquí. Sé que desde dónde estás nos has dado fuerzas para seguir pero no a sido fácil aceptarlo y seguir sin ti, con mucha impotencia, sintiéndome mal por yo estar viva y tú no. Vivir cada día arrastrando el no poder hacer más”.

“Yeri allá dónde estés quiero que sepas que en mi corazón estás cada segundo, que me arrancaron un trozo de mi alma, que a día de hoy no me puedo explicar cómo pudo pasar. Tenemos todas tus cosas cómo si fueras a volver mañana. Que tus hermanos te conocen cómo si hubieras vivido todos estos años con ellos. Siempre recordamos tus travesuras, los bellos momentos que nos diste. Tú último cumpleaños que te lo hicimos en el sitio que tú querías junto a quienes más querías”, añadió.

Ithaisa describe “cómo nos cambió la vida en unos segundos, pasamos de ser la familia más feliz a la más infeliz. Contigo se fue un buen pedacito de vida de cada uno de nosotros. A todos no nos quedó otra que seguir adelante sin ti, con mucho peso encima, con mucho dolor. Es casi imposible describir cómo nos sentimos. No tenemos otro sitio que tú habitación para recordarte, es por eso que este año he querido traerte algo, porque siento mucha pena de que todas las personas que no están aquí pueden recibir por parte de sus familiares una visita y llevar algo y a ti no porque no has aparecido. Sé que allá dónde estés recibirás nuestro cariño en este día porque es tu día, no podemos desearte feliz cumpleaños porque no es cumpleaños pero sí el día que naciste, y todos los días del mundo te recordamos porque jamás dejaremos de tenerte presente.

Además, explica que “no lo he hecho antes porque aún tenía esperanzas de que volverías, a pesar de que me daban por loca, no quería pensar ni un segundo que ya no estabas aquí, ni yo ni tu familia lo queríamos aceptar. Sin embargo tus primitos si llevaban cartas a tu habitación y cositas para ti. En este día lo más bonito es recordar todos esos bellos momentos que nos diste. No sabemos valorar esos momentos hasta que ni imaginamos en la vida que puedan ser los últimos, por eso con tus hermanos intento siempre que vivan a tope, felices y todo lo que yo pueda hacer por ellos para hacerlos felices siempre lo hago, porque el día que no te vi más, que no pude despedirme no te deje tomarte un batido antes de almorzar y no sabes cuánto me ha pesado no haberte dejado cogerlo aunque lo hice para que después comieras. Siempre me decías: Vale mami..”

La emotiva carta continúa “en este día quiero que se recuerde lo bonito, tus trastadas, tus aficiones tus alegrías. Siempre tenías una risa en la cara y un brillo especial en los ojos. Cómo te gustaba ver con abuelo las pelis de Bruce Lee.. y cómo te encantaba esas artes marciales que luego de ver las pelis te ibas al garaje con tu caja o tu saco a practicar, lo ilusionado que estabas con ya pasar de color en el cinturón de kárate en el gimnasio, te encantaba ir a la vaquería a tomarte una tacita de leche escaldá con gofio, dabas las gracias por cada comida que te hacía abuela, los potajes las verduras al vapor todo lo sano te encantaba. Soñabas con tu futuro. También te gustaba correr y ganaste una carrera en atletismo. No te importaba compartir juguetes con otros niños pues te conformabas con lo que fuera, hasta con una simple caja o garrafa de agua vacía”.

“Aquellas tardes con tus primos viendo una y otra vez la peli de Spirit, el caballo indomable. También la peli del ladrón de sueños o la peli de dibujos de la novia cadáver. Luego salir corriendo cuando tu tía Mili junto a tus otros tíos tocaba en la puerta y decía: Yeriii tienes 5 minutos para vestirte que nos vamos.. y las carreras tuyas para prepararte, para ir al pueblo del oeste, a Aqualand ,a los carretones allá arriba en el norte, también a los terrenos donde los quads y las motos dónde también acampaban, alquilar bicicletas, ir al parque de atracciones para que te pusieran a saltar en la cama elástica dónde decías que te sentías cómo Spiderman. Comer en sitios cómo Guayadeque. Por no hablar de Yupi park que hice hasta la tarjeta de socio cada vez que íbamos tenías que ir a mirar al muñeco gigante al que llamabas Pepe ,que era el muñeco de Yupi pero tú le llamabas Pepe. Tu enorme afición por los dinosaurios, también por la peli del rey león que te ponías a imitar a Simba rugiendo. Venían tus primos por tí, eras el centro de atención, el que animaba el que siempre daba el cante y el que hacía trastadas de las que nunca imaginábamos. En todas las casas de tus tíos incluida la que tenía yo en esa época cuando nació Aidan había alguna firma tuya en la pared con rotulador. Eras un niño que brillaba de felicidad, ahora brillarás siendo una estrella allá en el cielo. Te quiero Yeri”, concluye la emotiva carta.