Las feministas de base estallan contra Montero

La concentración abolicionista alternativa constata el desafío a la ministra por unas políticas que «no defienden a la mujer»

El clamor fue unánime: «Irene Montero, dimisión». La manifestación del 8-M que contraprogramó a la oficial en el Día Internacional de la Mujer se convirtió en una dura crítica a la gestión de la ministra de Unidas Podemos por su «falta de compromiso» con el feminismo, según las asistentes.

Al filo de las siete de la tarde, miles de mujeres se dieron cita en la Gran Vía de Madrid para reivindicar lo que ellas consideran fundamental y que «obvia la izquierda podemita»: la abolición de la prostitución, la ilegalización de los vientres de alquiler y el rechazo al proyecto de la «Ley Trans».

La manifestación abolicionista, en Madrid
La manifestación abolicionista, en Madrid FOTO: Gonzalo Pérez Mata La Razón

«Era el momento de romper con el bloqueo en el que nos encontrábamos, acabar con el silencio. Desde el Ministerio de Igualdad no ha habido un compromiso real y bajo el subterfugio de la falta de consenso lo que han hecho es bloquear el abolicionismo», aseguraba Ana de Blas al inicio de la concentración que recorrió una de las arterias principales de la capital.

“No somos rivales”

Más de 6.000 personas, según Delegación de Gobierno, acudieron a esta concentración donde, además de cánticos contra Montero, también se escucharon proclamas como «El sexo no es género», «Aquí estamos las feministas», «Contra el borrado de las mujeres» y «Feminismo no vota traidores».

«Pese a que se hayan convocado dos manifestaciones, nosotras no nos sentimos rivales, lo que ocurre es que la ministra ha pedido muy poca opinión a las bases del feminismo», apuntaba Andrea mientras cogía el megáfono. Por su parte, la treintañera Edurne iba más allá en su crítica a la gestión del Ministerio de Igualdad: «Montero ha dinamitado los derechos de las mujeres y la infancia. No puedo decir que sea decepción porque ya se les ha visto el plumero a los de Podemos desde hace tiempo. Ellos no son la izquierda, son de la casta neoliberal».

Para esta joven, el feminismo real –«o el clásico como nos llamáis en los medios», dice– abogan por la abolición del género, mientras que la «Ley Trans» de Montero «blinda el género y su estereotipación. Los postmodernos de Podemos no son feministas».

Mientras, Carmen, que habla con el poso y la reflexión que aporta la experiencia de la vida, lamenta esta división, pero cree que era el momento de luchar por separado: «Quieren desvirtuar el género a través del sexo. Me da pena que en esta ocasión hayamos marchado separadas, porque todas deberíamos luchar juntas». Para ella, el 8-M no es «fiesta», sino una reivindicación «por todas aquellas que, además, han perdido su vida cuando tan solo exigían igualdad de oportunidades. «Hay que acabar con el sometimiento al que todavía se nos expone a todas», concluye esta mujer antes de sumarse a la marcha en pro de un mundo más igualitario.