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«Bienvenidos a Edén»: al paraíso se llega bajando a los infiernos

Netflix acaba de estrenar la segunda temporada de la serie, que cuenta con nuevos fichajes y más acción

El poder mental y el de las armas harán lo imposible por salirse con la suya
El poder mental y el de las armas harán lo imposible por salirse con la suyaNetflix

La primera temporada de «Bienvenidos a Edén» ya nos confirmó que el paraíso estaba muy lejos de aquella isla a la que llegaron un grupo de influencers y jóvenes que huían de su vida familiar. Pero poco más se sabía al cierre de la primera temporada: algunos de esos congregados habían conseguido acercarse a su huida, pero todo se torció. Así nos situamos en el comienzo de la segunda entrega de la serie, con Joaquín Górriz («Desaparecidos») y Guillermo López («Atrapada») en los guiones de todos los episodios, y dirigida por Denis Rovira («La influencia») y Juanma Pachón («Heridas») y producida por Brutal Media, que Netflix ha estrenado esta semana.

A los habituales Amaia Aberasturi (Zoa), Amaia Salamanca (Astrid), Belinda Peregrín (África), Berta Castañé (Gaby), Lola Rodríguez (Maika), Sergio Momo (Nico), Begoña Vargas (Bel), Tomy Aguilera (Charlie), Guillermo Pfening (Erik), Diego Garisa (Ibón), Carlos Soroa (Eloy), Dariam Coco (Eva)e Irene Dev (Alma), entre otros, se suman Carlos Torres, Nona Sobo y Lucía Guerrero. Todos los nuevos forman parte de una renovada hornada de jóvenes que se verán atrapados en la isla. Hemos dejado a Zoa pendiente de su hermana, dispuesta a desembarcar en Edén y a Charlie huyendo en un barco, mientras el resto de los revolucionarios esperan ayuda del exterior. Pero nada sale según lo planeado y volverán, de un modo u otro, a las garras de Astrid. Amaia Salamanca explica a LA RAZÓN los cambios que veremos en su personaje: «Puedes llegar a ver a una Astrid un poco más vulnerable. Que incluso dentro de ese paraíso que ella vende y por el que lucha tanto, poco a poco se está desmoronando a nivel personal, porque su relación con Erik ya no es tan fuerte como era en un inicio, cuando ellos plantearon el proyecto de Edén». Además adelanta que todas estas circunstancias, «entre la gente que está conviviendo en la isla hay una rebelión. Cada vez más gente se va sumando a esa rebelión y van cada vez creyendo más en ella». Astrid afrontará esa soledad, «pero ella está tan convencida de este proyecto, que está dispuesta a hacer cualquier cosa y va a seguir luchando». Para ayudarla entra en juego un comando militar encabezado por Joel (Carlos Torres) que intentará combatir con las armas cualquier insurgencia. «Lo más interesante del personaje es que realmente lo disfruta», explica el actor, que matiza que a Joel le gusta «que la gente le tenga miedo, que él tenga esa autoridad, que tenga la aprobación de Astrid para que haga lo que quiera. De hecho, se sale más allá de su tarea, entonces, coquetea con una y con otra. No solo se queda en este personaje rudo, sino que te sale con sorpresas durante toda la temporada».

Pero la serie no se centra solo en la huida, si no que los habitantes llegan a enterarse de la dimensión planetaria del proyecto que prepara Astrid y de dónde le viene esa obsesión, que también esconde una venganza. Enfrente se encuentra a una digna adversaria, Zoa, que le pondrá las cosas difíciles aunque tiene otras cosas en la cabeza. «Ahora su objetivo no es tanto salir de la isla, sino hacer primero que Gaby, su hermana, no crea en Edén, y juntas salir de esta isla», desvela Amaia Aberasturi, que busca «reconectar con todo esto y vuelva a saber qué es lo que a ella la hace feliz».

Queda saber si al final veremos algo de ciencia ficción en una serie que destaca por actuaciones como la de Begoña Vargas o Carlos Soroa, y las increíbles escenas de la isla que ha dejado de ser un paraíso terrenal para convertirse en una jaula dorada.