“Feminista” y “Nigeriano”, el surrealista motivo por el que la alcaldesa de Gijón (PSOE) prohíbe los toros

La edil socialista alude al nombre de los toros para anunciar que no habrá más festejos en la localidad asturiana

El diestro José María Manzanares tras cortar una oreja a su primer toro en el festejo de la feria taurina de Begoña, el pasado 14 de agosto
El diestro José María Manzanares tras cortar una oreja a su primer toro en el festejo de la feria taurina de Begoña, el pasado 14 de agosto FOTO: Paco Paredes EFE

Cuando apenas hace unos días que ha finalizado la Feria de Gijón, que fue el pasado fin de semana, la alcaldesa socialista de la localidad asturiana, Ana González, ha ‘prohibido’ de cara al futuro los toros en la plaza de toros de El Bibio por el nombre de dos toros de Daniel Ruiz lidiados en la pasada Feria de Begoña: ‘Feminista’ y ‘Nigeriano’ son los nombres que tanta polémica le han suscitado a la primera edil de ayuntamiento socialista. Así lo declaró ayer por la mañana, cuando aprovechó para anunciar su decisión de no conceder la prórroga a la empresa Circuitos Taurinos, actual gestora y liderada por Carlos Zúñiga, ni volver á a sacar a concurso la plaza de toros de El Bibio:

«Es competencia del órgano de contratación, que es Alcaldía, y no se va a sacar la plaza», dijo de manera dictatorial en la Feria de Muestras, según informa La Nueva España, con el argumento de la igualdad y los derechos humanos. «Se han cruzado varias líneas. Una ciudad que cree en la integración, igualdad de hombres y mujeres no puede permitir este tipo de cosas. Hay personas que querrían que continuara, y se les ha hecho caso, ahora hay que escuchar a esa otra parte de Gijón. Y encima utilizando los toros para desplegar una ideología contraria a los derechos humanos. Se acabó el contrato de los toros», aseguró poniendo fin así -supuestamente- al futuro de la tauromaquia en Gijón.

Habla el empresario

«Conmigo nadie se ha puesto en contacto, todo me ha llegado a través de los medios de comunicación. Ayer me preguntó una gerente del Ayuntamiento por el tema de los nombres de esos dos toros “Feminista” y “Nigeriano” y le expliqué que en las ganaderías eso viene de atrás. De los abuelos, tatarabuelos y se les pone el nombre masculino o femenino a su descendencia. La verdad es que pensé que iba a quedar ahí el tema, lo que no me podía imaginar era esto», comenta Carlos Zúñiga, empresario de la plaza.

«Nosotros, -prosigue el empresario- ni tan siquiera hemos pedido todavía la prórroga, pero vamos que el problema no es que no nos den a nosotros la plaza, sino que ha decidido no sacarla a concurso y paralizar así la afición a los toros en esta ciudad».

Hace apenas tres días que habían regresado los toros a Gijón después de la pandemia y las muchas dificultades con las que se encuentran todos los espectáculos multitudinarios para celebrarse.

«Acabamos de cerrar una feria exitosa, por encima incluso de lo que yo había calculado con la situación que tenemos. Han pasado más de 10.000 espectadores y hemos pagado nuestro canon religiosamente como hacemos desde hace 20 años. Y es un canon que se multiplica por tres el de cualquier otra actividad cultural, que suele rondar los tres mil euros», admite Zúñiga.

10.000 euros por día para el Ayuntamiento

Lejos de estar el espectáculo subvencionado, como tantas veces se cuenta, el empresario paga al Ayuntamiento cada año 10.000 euros por día de festejo como alquiler para poder celebrar el evento. «Hemos cumplido cada temporada de manera impecable y mi experiencia en estos años es que la afición ha ido a más. ¡Si esto lo mantiene la gente en taquilla! Han venido las figuras, como todos los años, y también las mejores ganaderías, pero es una pena porque de nuevo esto se convierte en algo político», lamenta el empresario que lleva 20 años en la gestión de la plaza, primero con el trabajo de su padre a la cabeza.

En las otras experiencias prohibicionistas, como fue el caso de Cataluña. El Tribunal Constitucional declaró anticonstitucional la prohibición y lo mismo ocurrió con el intento de los «toros a la balear». La alcaldesa en vez de prohibir, condena a la plaza y no deja que haya espectáculos taurinos. ¿Más de lo mismo?