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Rubén Pinar, herido «muy grave» con «Pablorromeros» de lija

Exigente regreso del histórico hierro a Madrid con reses mansas y con mucho que torear; vuelta al ruedo de un importante Gómez del Pilar

  • El diestro Rubén Pinar es cogido por el toro durante la corrida del "Día de la Hispanidad" hoy en Las Ventas. EFE/ Victor Lerena
    El diestro Rubén Pinar es cogido por el toro durante la corrida del "Día de la Hispanidad" hoy en Las Ventas. EFE/ Victor Lerena
Madrid.

Tiempo de lectura 5 min.

12 de octubre de 2018. 21:35h

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Ismael Del Prado .  Madrid. 12/10/2018

Las Ventas (Madrid). Festejo del Día de la Hispanidad. Toros de Partido de Resina y uno de José Luis Pereda (4º, tras correrse turno), bien presentados y muy serios, astifinos desde la mazorca. Ásperos y exigentes los cinco del hierro titular. El 1º, con movilidad pero sin entrega; el 2º, manso y huidizo, sin embroque; el 3º, exigente y de apuesta, encastado, aunque reponía, humilló con cierta transmisión; el 4º, muy blando y deslucido; el 5º, manso y desentendido, embistió a arreones; y el 6º, agarrado al piso y de poco recorrido.

Rubén Pinar, azul eléctrico y oro, pinchazo, estocada desprendida, tres descabellos (saludos camino de la enfermería); herido.

Javier Cortés, de grana y oro, tres pinchazos, estocada (saludos); media caída, dos descabellos (silencio); estocada perpendicular y trasera, cuatro descabellos (silencio).

Gómez del Pilar, de verde hoja y oro, pinchazo, estocada, aviso (vuelta al ruedo); media atravesada, aviso, dos descabellos (silencio).

Parte médico de Rubén Pinar: “Herida por asta de toro en el tercio superior de la cara interna del muslo derecho con dos trayectorias; una de 25 cms. hacia arriba que contusiona el isquion y otra hacia atrás de 20 cms. que bordea el fémur produciendo destrozos en los músculos abductores y contusiona paquete vasculonervioso”. Pronóstico: “Muy grave”.

Parte médico de José Antonio Prestel: “Contusión en el primer dedo de la mano izquierda y en el muslo derecho”. Pronóstico “reservado”.


“Rosalero” rompió plaza para que afloraran las primeras palmas. Cinco ovaciones cinco para cada uno de los míticos ‘Pablorromeros’ de Partido de Resina. Había ambiente por verlos de vuelta en Madrid. De vuelta literalmente, porque tres de ellos, ya conocían los corrales venteños. Estuvieron en primavera, San Isidro mediante, pero el diluvio impidió que pisaran el albero hasta hoy. Salió el primer cárdeno barbeando, condición que repitió toda la corrida del legendario hierro. Amagó incluso con saltar. Tuvo movilidad, aunque nunca humilló, el toro y Rubén Pinar, uno de esos toreros hoy en sazón, ‘quiso’ con él. Lleno de aplomo, se puso como si el toro fuera bueno y buscó ligar las tandas. Ganándole un paso en cada pase, le robó dos por el derecho hasta que en el primer muletazo al natural, le rebañó el burel para prenderlo por ese dichoso Triángulo de Scarpa. Colgado por los aires sobre el pitón interminables segundos... Horrible cornada. Porque el cuerpo giró y entró buena parte de la cepa en la carne. Tras caer desmadejado, volvió a la cara, aún con la sangre manando del muslo derecho hasta el tobillo –tabaco gordo, dos trayectorias de 20 y 25 centímetros en el muslo derecho-, y le pegó dos tandas más visiblemente mermado. Le afearon la espada, desprendida, tras pinchazo... Esa mala baba de Madrid para con un tío reventado. Al menos, fue fuertemente ovacionado luego, camino de la enfermería por su propio pie.

Así, la corrida quedó en un mano a mano entre Javier Cortés y Gómez del Pilar que, de no haber pinchado al tercero, podría haber paseado una de sus orejas. Fue con un cárdeno claro muy serio, astifino desde la mazorca como todo el envío, y que resultó el toro más interesante de la tarde. Encastado y exigente, porque había que llegarle mucho, apostar con él, ‘tragar’ al final del muletazo, siempre reponiendo. Lo hizo el toledano que echó la moneda al aire desde el mismo momento en que lo recibió a portagayola –repetiría después en el quinto-. Buen ramillete de delantales posteriores. Muy en lidiador, se hizo ovacionar con chicuelinas al paso y una zapopina para ponerlo en suerte ante el peto. Luego, con la muleta, a base de provocarle la embestida, consentirle y siempre muy cruzado logró correr la mano por ambos pitones, especialmente, en redondo. Muy importante en una faena, sobre los pies, de torero capaz y con recursos, porque el de Partido de Resina medía en cada arrancada.

Otra historia fue el desentendido quinto, que se arrancó con alegría y empujó de bravo en el primer puyazo, con los riñones, pero que luego desde que salió del peto, manseó mucho. Le persiguió por toda la plaza Gómez del Pilar buscando darle celo dejándole la muleta en el hocico, pero fue imposible.

Javier Cortés completaba su quinto paseíllo de la temporada en Madrid. Casi nada. Sobre todo, para un espada que, en total, apenas ha llegado a la docena de contratos. El madrileño lo tuvo prácticamente imposible con sus tres toros.

Una quimera con el primero, manso de libro y huidizo que apenas tenía embroque, ni una tanda apenas le pudo robar, porque no había quien lo sujetara. Además, apretó de verdad en banderillas, donde saltó al callejón tras hacer hilo a José Antonio Prestel en una de las imágenes de la temporada. ‘Tomó el olivo’ el torero de plata y el cárdeno también saltó de manera espectacular para empotrarlo con saña contra las chapas de metal que hacen de ‘tejadillos’ en los burladeros del callejón. Para reventarlo. Lo llevaron rápidamente a la enfermería. Por fortuna, hubo milagro y Prestel ‘sólo’ fue atendido de sendas contusiones en el primer dedo de la mano izquierda y en el muslo derecho.

Una utopía con el cuarto, blando remiendo de Pereda que ya merodeaba los seis años, metió la tarde en el congelador. No “pegaba” en la corrida ya de entrada y su juego corroboró una falta de gusto terrible por parte de la empresa. Su palpable endeblez enfrió al tendido que, con más o menos bravura y lucimiento, no se había aburrido hasta ese momento. Muy deslucido el “Núñez” de Pereda, Cortés trató de sostenerlo en pie, pero solo encontró embestidas defensivas y muy deslucidas.

Y un imposible, el sexto, ovacionado también de salida, fue el más hondo y cuajado de la tarde. Toro agarrado al piso y de corto recorrido con el que Cortés lo intentó por ambas manos sin lucimiento con oficio. Porque la tarde y los de Partido de Resina pidieron el carné. Áspero regreso. Como la lija.

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