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«Toros a la balear», una burla a la tauromaquia

El Parlamento balear aprobó ayer, con los votos de los partidos de izquierda, una ley que prohíbe expresamente maltratar y matar a los toros, por lo que los toreros solo podrán emplear el capote y la muleta.

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    Un «antitaurino» es perseguido por varias personas tras saltar al ruedo

Tiempo de lectura 5 min.

25 de julio de 2017. 03:06h

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Patricia Navarro Madrid. 25/7/2017

El Parlamento balear aprobó ayer con los votos de los partidos de izquierda y la oposición del PP y Cs una ley que prohíbe la tradición de la tauromaquia sacándose de la chistera una nueva versión de la misma, en la que los profesionales solo podrán emplear el capote y la muleta y desaparecen las banderillas, los estoques y las puntillas, según informa Efe. No acaban ahí las novedades de la Ley de Corridas de Toros y Protección de los Animales de las Islas Baleares, sino que además se establece que en cada corrida sólo se pueden lidiar tres animales durante un tiempo máximo de diez minutos, lo que supone que los festejos durarán media hora y se lidiarán de toros, animales con los cuatro años cumplidos. Es decir, no podrán darse novilladas y únicamente en plazas permanentes, que ya estén construidas. Limitación más limitación. Los toros regresarán transcurridos los diez minutos de rigor a los corrales y después a las ganaderías de origen (desconocemos quién se hará cargo de los costes de mantenimiento después ni de la vida eterna del animal en el campo). El empresario que quiera dar tal festejo tendrá que aportar nada menos que 300.000 euros a modo de fianza y además las licencias para tales eventos serán concedidas por los consejos insulares. Todo facilidades.

Control antidopaje

La proposición de ley, presentada y defendida por los partidos que apoyan la gestión del Govern balear, PSIB-PSOE, los econacionalistas de MÉS y Podemos, también establece que se haga un control antidopaje a los animales y a los toreros antes de actuar, así como la prohibición de vender y consumir alcohol y como no podía ser de otra manera en esta ansia infinita de prohibir, también, la entrada a los menores de 18 años, limitado ahora en los 16, a este tipo de festejos, que no queda muy claro qué son, aparte de una burla a una tradición española mantenida a lo largo de los siglos. Una burla al cuadrado a la Fiesta de los toros, amparándose en ese resquicio que dejó abierto la sentencia del Tribunal Constitucional hecha pública en el mes del octubre del pasado año. El texto legislativo recoge infracciones leves, con multas de 300 a 1.000 euros, mientras que las graves ascenderán hasta los 10.000 y las muy graves hasta los 100.000.

La portavoz de Podemos, Laura Camargo, apuntó que esta nueva ley es «pionera» y nace con el fin de «acabar con el padecimiento» de los animales en Baleares. «El Parlament balear se convierte en una punta de lanza institucional para acabar con el sufrimiento y tortura de los animales», según manifestó. Por su parte, Margalida Capella, diputada de MÉS, se mostró satisfecha dado que este hecho hace «avanzar a toda España».

Ha sido en este mismo mes cuando el Ministerio de Cultura ha hecho saber al ejecutivo balear que cuestionaba 9 de los 14 artículos de esta ley por vulnerar aspectos de la propia Constitución y a su vez recordó la experiencia vivida en Cataluña recientemente con la Ley aprobada por el Parlamento Catalán y echada para atrás por el Tribunal Constitucional precisamente por rebasar las competencias estatales. Eso recordó ayer el diputado del Grupo Parlamentario Popular Miguel Jerez: «Es una ley a traición y a las espaldas. Quieren prohibir la cultura sin que se note», según informa la agencia Efe, «vuelve a legislar violando artículos de la Constitución», al igual que ocurrió hace escasamente una semana con la ley turística. Según el pronóstico de Jerez, «no se llegará a aplicar, el Gobierno central la recurrirá ante el Tribunal Constitucional y acabará suspendida y no se aplicará». Cabe recordar que la Fiesta de los toros está protegida a nivel nacional como patrimonio cultural de todos los españoles.

Si bien es cierto el asunto es más complejo. La última polémica la protagonizó Cataluña al prohibir la Tauromaquia. Lo hizo en 2010, aunque se aplicó tiempo más tarde cerrándose la Monumental de Barcelona, y seis años después, en octubre de 2016, el Tribunal Constitucional tumbó la prohibición con un sentencia compleja porque quitaba la autoridad para prohibir pero no para regular el espectáculo de los toros. Y es en realidad lo que hace esta nueva ley aprobada en Baleares. Una burla en toda regla a una tradición española sostenida durante siglos por la afición del pueblo y tras la argucia de la letra pequeña de la sentencia del Constitucional. Algo que se preveía al darse a conocer la letra pequeña de la esperada sentencia seis años de que se prohibieran los toros en territorio catalán, eso sí a la misma vez se blindaron los correbous, sospechoso a todas luces si se trata de defender la integridad del animal.

¿Habrá corrida el jueves?

Esta nueva Ley sobre las corridas de toros afectará a Mallorca, única isla donde se siguen celebrando festejos en distintas localidades, como Palma, Muro, Inca y Alcudia. De hecho, es en Muro donde están anunciados el próximo jueves 27 Juan José Padilla, David Fandila «El Fandi» y el torero francés Sebastián Castella con toros de la ganadería de Marqués de Quintanar. Y una semana después, el día 3 de agosto, serán los hermanos Rivera, Francisco y Cayetano, quienes hagan el paseíllo acompañados por Alejandro Talavante ante toros de la ganadería de Núñez de Tarifa. Quién sabe si será la última ocasión antes de que entre en vigor la ley aprobada ayer por el Parlamento balear, aunque todavía no sabemos cuándo será la fecha exacta para entender esta nueva «tauromaquia» y mucho menos si el sector estará dispuesto a aceptar las nuevas reglas del juego.

Por su parte, la Fundación del Toro de Lidia manifestó su protesta ante la argucia y se muestra a la espera de la sentencia definitiva para estudiar la manera de proceder. El sentir general del entramado taurino es de saturación por la presión que viene sufriendo la Fiesta en los últimos años por parte del sector político y frustración ante esta injerencia, por que la que se violan incesantemente las libertades sin dejar que sea el pueblo, libremente, el que decida sobre sus gustos y preferencias acerca del futuro de la Tauromaquia.

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