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El antídoto contra las comedias románticas

Elizabeth Lail y Penn Badgley mantienen una relación en la que el acoso de él desencadena el drama larazon

Recientemente estrenada en Netflix, «You» subvierte las convenciones para demostrar el sexismo consustancial de este género

Casi todo en «You», ya disponible en Netflix, es una trampa. De entrada porque sus 10 episodios están llenos de sorpresas y giros argumentales; algunos de ellos son predecibles, es cierto, pero todos contribuyen a hacer que la serie sea compulsivamente entretenida y sorprendentemente capaz de retener nuestra atención. También porque a lo largo de la temporada el relato va dando saltos entre diferentes subgéneros, de la comedia romántica al «thriller» y de la típica historia sobre una joven que se hace mayor en la gran ciudad al relato de terror. Y por último, además, porque nos atrapa en la mente de un tipo monstruoso que, eso sí, trata de convencernos de que su propio punto de vista es del todo razonable.

El monstruo en cuestión es Joe (Penn Badgley), un solitario narcisista que conoce a la chica de sus sueños, Beck (Elizabeth Lail), y emprende una campaña de acecho con el fin de conseguir que ella lo vea como el chico perfecto. Azotado por una violenta obsesión, Joe investiga concienzudamente las redes sociales de la muchacha; la espía fuera de su apartamento y la sigue por las noches mientras sale con sus irritantes amigos; roba su ropa interior y su teléfono, lo que le da acceso a sus mensajes de texto, sus «emails» y toda su historia personal; se masturba constantemente... Inevitablemente, no tarda en ir a más y poco a poco empieza a quitar de en medio a quienes amenazan con impedirle su objetivo, convencido de estar protegiéndola de gente que en realidad –y al contrario que él, por supuesto– no quiere lo mejor para ella. Incluso cuando se mancha las manos de sangre cree que está haciendo algo caballeresco.

Y sirviéndose del retrato de su protagonista, «You» nos plantea otra trampa más. Puesto que Joe está tan ilusoriamente convencido de ser algo parecido a un galán de comedia romántica, contemplarlo en acción nos obliga a cuestionarnos constantemente todas las convenciones narrativas sobre las que este género suele apoyarse. En otras palabras: ¿cuántas de las «romcoms» más famosas de la historia del cine se basan en la idea de que el chico destruye sistemáticamente las defensas de la chica hasta que ella finalmente se rinde a él? «You» lleva ese planteamiento al extremo con el fin de demostrar lo aterradores que serían los clichés sobre los que se apoyan las comedias románticas si las aplicáramos en el mundo real.

Y Joe no es el único estereotipo de masculinidad tóxica que pasea por la serie. De hecho, a excepción de uno –Paco (Luca Padovan), el joven vecino a quien el protagonista decide apadrinar–, todos los personajes masculinos van siendo despojados de todo rasgo positivo y delatados como gañanes.

Humor, voluntario o no

Cuando no se dedica a explorar este concepto de posesión patológico y la naturaleza sociopática de los hombres, «You» pasa la mayor parte de su tiempo riéndose del atontamiento pijo que lastra a sus personajes. ¿Cómo puede estar Beck tan en la inopia respecto a lo que sucede a su alrededor? ¿Cómo tomarse en serio a un personaje llamado Melocotón Salinger, que no solo tiene una relación de parentesco con el autor de «El guardián entre el centeno» sino que, además, ha salido con James Franco?

No todo en «You» funciona. Hay escenas en las que parece mostrarse proclive a retratar a Joe como una especie de iluso inconsciente, alguien que comete actos terribles porque en el pasado se vio muy afectado por una infancia abusiva y por tanto no puede evitarlo. Asimismo, por momentos da la sensación de tomarse a sí misma más en serio de lo que por su propia naturaleza le corresponde, como cuando los personajes aseguran que «las redes sociales son el próximo gran genocidio» sin una pizca de ironía. De hecho, es cuando trata de hacer grandes declaraciones sobre el peligro de la tecnología y la falta de privacidad que la serie resulta menos autoconsciente y, por tanto, menos disfrutable.

Y el caso es que esa reflexión sobre Twitter e Instagram compone buena parte de la carga temática de «You». Joe no se considera a sí mismo un acosador porque, a su entender, toda la información que obtiene online es pública y Beck es una de esas personas que lo comparte absolutamente todo a través de sus perfiles: lo que piensa, lo que viste, lo que come... todo está disponible para quien posea una conexión wifi. En ese sentido, «You» puede percibirse como una alarmista advertencia en contra de las redes sociales pese a que en última instancia el efecto que causa verla es el mismo que causa usarlas: puede que no sea la forma más constructiva de pasar el tiempo, pero resulta muy difícil dejarlo.