Estos son los diez países con más Patrimonio de la Humanidad en el 2020

Estados Unidos sale del top 10 y lo sustituye Irán.

Monico. B

1. Italia

Imagen aérea del coliseo romano
Imagen aérea del coliseo romano

No extraña a nadie que Italia encabece la lista con 55 sitios declarados Patrimonio de la Humanidad. El viejo imperio romano y los años dorados del Renacimiento plantaron en esta tierra maravillosa algunas de las obras más hermosas y delicadas que ha construido el hombre. Y van más allá del centro histórico de Roma, la villa Adriana y la Ciudad del Vaticano. Ocurre en Italia que visitas una pequeña ciudad de apenas 100.000 habitantes, como podría ser Vicenza, y descubres, despistado, que la ciudad entera es patrimonio, cada piedra lisa de la acera, cada pared que veas. Saltas hasta la torre inclinada de Pisa, te refugias en los acantilados de Cinque Terre, remueves el pasado en Herculano. Cada paso por la bota deja al visitante un dulce regusto a gloria. ¿El mejor destino para encontrar estas maravillas del hombre en Italia? La zona noreste del país, rodeando las ciudades de Florencia y Bolonia.

2. China

China restaurará el «tramo salvaje» de la Gran Muralla
China restaurará el «tramo salvaje» de la Gran Muralla

Tan lejana, puede extrañarnos saber que tiene el mismo número de sitios declarados que Italia, 55. Aunque cobra sentido si reconocemos que se trata de una civilización de cuatro mil años, apenas cuatro veces lo que sobrevivió el imperio romano de occidente. De Gran Muralla China para dentro, los monumentos naturales y culturales se suceden con velocidad vertiginosa por el país. Los montes Huang son fácilmente reconocibles para algún cinéfilo por ser inspiración de los montes Aleluya en la película de Avatar, pero los bambús en la región de Wulingyuan también podrían imitar otro planeta. En las montañas de Wudang se esconde el templo taoísta del Cielo Púrpura, en el interior profundo del país se podrían visitar las grutas de Mogao, más de mil grutas de las que se 496 se pueden visitar, decoradas con vivos grabados de Buda. Paseando el Patrimonio chino, un extranjero se transporta al mundo de los cuentos, las formas estrafalarias para nuestros ojos acostumbrados a la piedra gris y el mármol recto.

3. España

Gigantes y cabezudos bailan junto a la Catedral de Burgos en honor de Santa María la Mayor
Gigantes y cabezudos bailan junto a la Catedral de Burgos en honor de Santa María la Mayor

Somos los terceros de la lista con 48 bienes elegidos. Un recuerdo constante de la riqueza cultural y natural de nuestro país. Y aquí tampoco importa donde camines, ni siquiera haría falta buscar. Desde la Alhambra de Granada, preciosa, hasta las cuevas de Altamira en Cantabria, sobrecogedoras, el viajero se choca sin pensarlo con una maravilla tras otra. La Universidad de Alcalá de Henares, la Catedral de Burgos, la Ciudad Vieja de Salamanca, la arquitectura mudéjar de Teruel, la Casa Milá en Barcelona... No hace falta más que pisar el Parque Nacional de Doñana para comprender que nuestro país es hermoso y henchido de vida. ¿Visitó alguno las casas colgadas de Cuenca? También son Patrimonio de la Humanidad. Pero es comprensible, este tercer puesto, se reconoce el mimo de los artesanos cuando tallaron la piedra del Monasterio de Guadalupe, en Cáceres. Fue con amor y respeto como se crearon los monumentos, como se cuidaron los campos que ahora son bienes para toda la humanidad.

4. Alemania

Fábrica siderúrgica de Völklingen.
jpgMalcolumbus

Sigue de cerca a España, con 46 lugares incluidos en su lista. Las reformas protestantes efectuadas en el siglo XVI, unidas al poderío económico de los príncipes alemanes, propició la construcción de impresionantes iglesias por todo el territorio. Las catedrales de Spira, Aquisgrán y de San Miguel de Hildesheim compiten en belleza y cultura con iglesias más humildes, más escondidas y alejadas de las grandes ciudades. Haría falta recorrer 75 kilómetros de llanura alemana desde Múnich para encontrar la Iglesia de peregrinación de Wies, una preciosa muestra del estilo rococó donde todos los años se celebran festivales de música clásica. En Lorsch, una pequeña localidad de 13.000 habitantes, se esconde a ojos indiscretos la abadía benedictina de Lorsch, uno de los pocos edificios intactos de la época carolingia. Saliendo de la amplia muestra de edificios religiosos, la baza fuerte del patrimonio alemán, su rica historia se disemina por localizaciones menos convencionales. El caso se da en la siderúrgica de Völklingen, construida en 1873 y la única fábrica de la época que a día de hoy se mantiene intacta. Pero uno de los patrimonios más preciados de Alemania es una isla, un pequeño islote berlinés conocido como la Isla de los Museos. Hasta cinco de ellos se alzan en la isla, cada uno especializado en un pedazo de historia, tanto mundial como nacional.

5. Francia

Sunrise in France
Damien Meyer/AFP/dpa Damien Meyer/AFP/dpa

No podía escaparse a los cinco primeros, con 45 lugares declarados como Patrimonio de la Humanidad. Y los franceses son expertos en publicitar su cultura, son de sobra conocidos un buen puñado de ejemplos. El hermoso Monte Saint - Michel y su bahía, que al subir la marea rodea de agua el monte, transformándolo en la isla de un cuento de hadas. El palacio de Versalles, lujo escandaloso, sus jardines de setos delicadamente tallados. La Ribera del Sena en París, una zona que quizás contenga la mayor densidad de preciosidades monumentales en el mundo, la Torre Eiffel, Notre Dame, la Plaza de la Concordia. Los ojos estallan extasiados al comprender que es posible reunir en un puñado de calles semejante nivel de hermosura. Hermosura que entra y sale de París con un antojo descarado, paseándose por las finos patios del Palacio de Fontainebleau y escondiéndose en el altar mayor de la Catedral de Amiens. Pero si se busca salir de lo urbano y descubrir otros aspectos del patrimonio francés que muestren un aspecto más natural, imprescindible serían los golfos de Girolata y Porto, en la isla de Córcega. Aquí se obtiene una vista única del mar Mediterráneo, desde sus acantilados de 900 metros de altura.

6. India

Es conocida la abundante Historia de la India. Lejos de ser una tierra salvaje y sin civilizar, fue desde los primeros pasos de la humanidad un centro de cultura, artes y poesía. Estallidos de color cuando se pasea por sus ciudades lo demuestran. 36 Patrimonios de la Humanidad apoyan la afirmación, con formas y bellezas difíciles de descubrir en Europa. No solo en el Taj Mahal, también en las 34 Grutas de Ellora talladas en piedra, o el conjunto de monumentos de Pattadakal a las orillas del río Malaprabha. El viajero intenta comprender unas formas que jamás ha visto antes, al enfrentarse a estas pruebas del ingenio hindú. Comprender la cultura que representan, tan rica y compleja, alimentada a lo largo de treinta siglos, es la prueba definitiva. Pero el pasado colonial de la India ha dejado, con el abandono de las potencias europeas, un puñado de recuerdos que forman una parte inevitable de su cultura. Son las iglesias portuguesas de Goa y el Ferrocarril Darjeeling del Himalaya, este último un delicioso tren de pasajeros en miniatura, el más alto del mundo y construido durante la colonización británica.

7. México

Chichén Itza.
Chichén Itza.IaGiuffry

Con un número más bajo, el puesto por debajo lo conforma México con 35 muestras culturales a su espalda. En él se funden, aunque claramente diferenciadas, las tres grandes épocas conocidas del territorio: la era precolombina, la colonización española y los años posteriores a su independencia. Un ejemplo de esta primera parte es indudable, la ciudad prehispánica de Chichén Itza. Coronado por la pirámide de Kukulcán, fue el mayor complejo ceremonial maya y el mejor destino para comprender su compleja cultura. De la colonización española sobresalen, por su hermosa sencillez, los monasterios en las faldas del volcán Popocatépetl. Construidos por frailes agustinos, franciscanos y dominicos durante los primeros años de la evangelización de Nueva España, fueron por muchos años el punto de apoyo del que se sirvieron las ciudades fundadas por los españoles. Y no es menos la zona de monumentos históricos de Tlacotalpan, una villa en torno a la cual ha girado gran parte de la historia de México independiente, especialmente en sus Bellas Artes.

8. Reino Unido

Stonehenge, el círculo de piedra más famoso del Neolítico
Stonehenge, el círculo de piedra más famoso del Neolítico

No les falta historia a las islas británicas. Con 31 monumentos y parques naturales incluidos en la lista de la UNESCO, no faltan ejemplos de su cultura celta, cristiana e imperial. Muy conocido es el conjunto de piedras en Stonehenge, colocadas en función de los amplios conocimientos astronómicos que tuvieron sus constructores, pero también pueden encontrarse rastros de su pasado celta en el corazón neolítico de las islas Orcadas. El Muro de Adriano marca un salto, un cambio irrevocable en la historia de Reino Unido, que da paso a las edificaciones de castillos y fortalezas como la de Edimburgo y la Torre de Londres. El mundo cambia, la arquitectura le sigue el paso muy de cerca. Superando las construcciones de piedra gris del medievo se alzan majestuosas la abadía de Westminster y el palacio de Blenheim, en la prestigiosa Universidad de Cambridge. Aunque no les falta belleza natural a estas islas cuando se les limpia de maquillaje. La Calzada de los Gigantes lo explica, lo enseña. Comprende un concepto de arquitectura puramente natural, con 40.000 columnas de basalto hexagonales que parecen haber sido talladas por obra de un dios mayor. Y si hace falta buscar esta belleza natural en sus territorios de ultramar, bastaría con visitar la Isla Henderson, en el océano Pacífico. Nunca ha sido habitada y su naturaleza aguanta firme las embestidas del tiempo.

9. Rusia

Catedral de San Basilio y el Kremlin.
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Podría sorprender que un país con la inmensidad de Rusia y su opulencia histórica no deje espacio más que para 28 localizaciones en la lista. Aunque tiene una explicación sencilla. La dictadura soviética saqueó, destruyó y profanó de forma sistemática numerosas iglesias y palacios durante sus años de poder, más de los que estamos dispuestos a contar. Pero se salvaron 28 bellezas. El ejemplo más afortunado es el centro histórico de San Petersburgo, capaz de competir con la rivera del Sena en París. Aquí se mantienen el palacio de Catalina Pushkin, El Ermitage y numerosos palacios principescos como el Tsarskoie, Petrodvorets y Lomonossov. También aguantó fuerte, por su utilidad política, el Kremlin de Moscú. La profanación cultural soviética provocó terribles estragos en el país, aunque hubo un contrincante contra el que jamás se atrevió a combatir. Es furia, si se siente amenazada. La naturaleza rusa quizás sea el más amplio repertorio de patrimonios naturales del mundo, son montañas, lagos, amplias llanuras intactas a las ansias de los hombres. Las montañas doradas de Altai componen 1,6 millones de hectáreas de biodiversidad virgen, con 1.500 glaciares y más de mil lagos. El Cáucaso del Oeste son casi medio millón de hectáreas coloreadas de bosques y montañas, hogar de lobos, osos y alrededor de 700 especies de vertebrados en dulce libertad. Los bosques de Komi, el lago Baikal, los volcanes de Kamchatka... son tantos y tan amplios los espacios de vida, que podemos entender el sentimiento de maternidad que les expresa esta tierra a los rusos.

10. Irán

Restos de las ruinas de Persépolis.
Restos de las ruinas de Persépolis.

Una de los pilares de la civilización no podía quedarse fuera de la lista. Hasta 24 sitios han sido declarados Patrimonio de la Humanidad en este país, algunos de los cuales en grave peligro debido a la creciente tensión que vive la región. Los años del Imperio Persa y la época dorada del islam medieval dejaron tras de sí una amplia variedad de ciudades y edificios dignos de nuestros elogios. Clásica en los libros de arte sería la Persépolis, conocida como el trono de Jamshid, construida por Darío I a finales del siglo VI a. C y saqueada por Alejandro Magno. Cuenta Plutarco que el joven emperador precisó de 20.000 mulas y 5.000 camellos para llevarse los tesoros de la ciudad. La Plaza de Naqsh-e Yahán, escoltada por la mezquita del jeque Lutfullah y el palacio de Ali Qapu, quizás sea uno de los lugares más bellos de Oriente Medio. Fue un centro político y comercial a finales de la Edad Media, y todavía conserva en los azulejos de sus edificios el regusto a gloria que un día sujetaron.