Hagamos un plan para ir a Cádiz

El 25 de mayo los gaditanos se podrán dar el primer chapuzón. Vayamos preparando el viaje para cuando todos podamos hacerlo

Le llamé a Manuel para decirle que quiero ir a Cádiz y que me lleve de la mano por sus sitios favoritos. Me envió varios folios escritos cargados de ideas y de pasión por su tierra. Yo leía sus crónicas en el suplemento de cultura del ABC, me fascinaban. Un día me lancé y le escribí con mi pluma, un mensaje en un tarjetón de papel noble, como lo solía hacer en aquellos tiempos. Lo envié a la redacción del periódico. Poco después sonó el teléfono y al otro lado escuché: “Hola, soy Manuel Francisco Reina, me alegro saludarte...” y hasta hoy. Si su gran obra “La coartada de Antinoo” me dejó sin dormir al ser incapaz de suspender la lectura, esta vez me ha sucedido lo mismo, me he quedado varias noches sin dormir después de leer sus recomendaciones y pensar que algún día voy a conocerla de su mano.

Si hay un sitio en donde se pueden pasar unas riquísimas vacaciones este verano, es en Cádiz. En la lista de Manuel hay mil sitios que se antojan deliciosos y preciosos y ahora que a partir del día 25 de Mayo los gaditanos ya se pueden bañar, debemos de ir organizando la agenda y haciendo las maletas para cuando quede desbloqueado.

Y para abrir boca arranca así una parte del escrito de Manuel Francisco “La mejor manera de entrar en Cádiz es por el mar, desde el Puerto de Santa María. Dar un paseo encantador en barco de media hora en el que se puede apreciar toda la bahía de Cádiz, a ser posible al amanecer o atardecer. La entrada en esta ciudad trimilenaria, de la que se dice en las crónicas clásicas que es “la ciudad más antigua de occidente” merece la pena. Llegar al puerto frente a la plaza de San Juan de Dios, con el edificio de ladrillo visto,de la antigua tabacalera, pasear por sus calles de aires coloniales de las que escribió la habanera “La Habana es Cádiz con más negritos, Cádiz es la habana con más salero”, es un baño de luz colonial en el sur de España. Callejear por la plaza de la catedral, la Plaza de las Flores, la Plaza de España, la Alameda Apodaca, hasta llegar a la recoleta playa de La Caleta en donde está la mayor concentración de sitios arqueológicos subacuáticos de la franja costera de Cádiz, con el Balneario de La Palma. Esta visita ayuda a comprender la relación arquitectónica y de temperamento de Cádiz con América. Entre todo esto, los restos del pasado trimilenario de la ciudad, con su teatro Balbo, a los pies de la catedral, mandado construir por los que fueron consejeros personales de Julio César, que visitó el famoso oráculo de Hércules Melkart de la ciudad de Gades. También el imponente Museo arqueológico de la ciudad que alberga piezas de más de tres mil años, como los imponentes sarcófagos antropoides fenicios de la ciudad. Es necesario hacer noche y pasar por el famoso e histórico café de Levante o por la Peña flamenca de la Perla de Cádiz en el flamenco barrio gaditano de Santa Maria. Entrad aquí , bajad un poco con el cursor y ¡escuchad esto por favor!.

Mirad lo que sigue

Nos debemos de perder la oportunidad de conocer algunas curiosidades como La Santa Cueva. Junto a la Parroquia del Rosario, se encuentra el Oratorio de la Santa Cueva, perteneciente a la Congregación Espiritual Retiro, fundada en Cádiz alrededor de 1730. Entre sus miembros, había los personajes más eminentes de la sociedad gaditana del siglo XVIII. Uno de estos, el Marqués de Valde-Iñigo utilizó gran parte de la fortuna familiar, derivada del comercio con México, en la construcción del oratorio actual.cripta de la iglesia del Rosario. Este Oratorio está plagado de historias apasionantes. Personajes como la Duquesa de Alba y Goya son algunos de tantos que estas paredes han albergado. Aquí un poquito de su historia según Turismo de Cádiz":

La segunda visita de Goya a Cádiz tendrá lugar en 1796 y hay que enmarcarlo en los tan comentados amoríos entre el pintor y María del Pilar Teresa Cayetana de Silva, 13ª duquesa de Alba. La fama del pintor entre los círculos aristocráticos madrileños llamó la atención de los duques de Alba y contrataron un encargo. La duquesa, según los testimonios de la época, era una mujer divertida, poco amante de las convenciones, bella y atractiva. Jean-Marie-Jerôme Fleuriot de Langle, un viajero francés de paso por España, fascinado por la duquesa escribe que “no tiene un sólo cabello que no inspire deseo”. Goya la pintaría de cuerpo entero en dos ocasiones, el primer retrato es de 1795 y está en la colección de la Casa de Alba en el Palacio de Liria en Madrid, el segundo es de 1797 y se conserva en la Hispanic Society de Nueva York”.

Si decidimos ir primero a Jerez de la Frontera por tren, ya podemos ver el arte que desprende la ciudad al llegar a la estación. Merece la pena observar sus cubiertas que fueron encargadas por la familia González Byass a Gustav Eiffel, que la construyó y se conserva intacta, en la misma época en la que levantaba su famosa torre en París. Los que quieran quedarse a disfrutar de la ciudad, no pueden perderse la visita a las Bodegas González Byass y también acercarse al Palacio del Recreo de las Cadenas, sí, sin dudarlo y aún habiendo visto actuar alguna vez a la real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre con su espectáculo “Así bailan los caballos andaluces”, hay que volver. Siempre emociona ver la destreza de los jinetes y los aires imponentes de los ejemplares Pura Raza Española.

La Iglesia de San Miguel y el impresionante retablo. El templo está construido sobre una de las mezquitas aljamas de la ciudad árabe, en el barrio flamenco donde nacería Lola Flores y se conserva su casa natal y el museo dedicado a su figura, posee algunos de los retablos más impresionantes de la ciudad, de la mano de Martínez Montañés.

Después me recomienda ir a la zona de la Pescadería Vieja, en el centro de la ciudad, “son imprescindibles para disfrutar de la rica gastronomía y caldos con denominación de origen Xerry, olorosos y Palo cortado”.

Salgamos de Jerez, no sin antes comer unos churros en el café La Vega que nos dejarán encantados de la vida para emprender viaje.

Si queremos ir a la sierra podría ser rumbo a los Pueblos Blancos. De Jerez a Arcos de la Frontera son treinta y dos kilómetros, un corto recorrido para llegar y caminar por el Callejón de las Monjas, una calle empedrada preciosa hasta llegar a la iglesia de Santa María. La Basílica Menor de Santa María de la Asunción y el Convento de la Encarnación, son una joya de los siglos XIV-XVIII, es la parroquia mayor y la más antigua en Arcos.Es una ciudad fundada por los romanos que le otorgaron el nombre de Arx-Arcis (fortaleza en la altura). Posteriormente pasó a llamarse Medina-Arkos con la invasión musulmana. Durante esta época la ciudad vivió una época próspera, llegó inclusive a ser denominada un pequeño reino Taifa en la época de Ben Jazrum, rey de origen bereber. Es interesante leer parte de su historia en la página turismoarcos.es, en sus calles se palpa su riqueza.

Son diez y nueve los Pueblos Blancos de Cádiz. Hay pueblos preciosos y a quien le guste hacer recorridos en coche, esta es muy buena opción. Tal como lo describe la página web de Andalucía “Su carácter de pueblos de “frontera” en la secular pugna entre moros y cristianos explica la insistencia de los castillos y la presencia musulmana, unida al carácter serrano de estos pueblos, marca muchos rasgos de su arquitectura popular : calles empinadas, estrechas y sinuosas, pasadizos de entrada a las viviendas o a los patios, arquillos que cruzan las calles estrechas arrostrando las fachadas” Son diez y nueve los pueblos: Arcos de la Frontera, Bornos, Espera, Villamartín, Algodonales, El Gastor, Olvera, Torre-Alháquime, Setenil de las Bodegas, Acalá del Valle, Prado del Rey, El Bosque, Ubrique, Benaocaz, Villaluenga del Rosario, Grazalema, Benamahoma, Zahara de la Sierra y Algar. Tenéis mucho para elegir.

La otra opción es ir desde Jerez hacia San Fernando pasando por el Puerto de Santa María. Se recomienda hacer parada en el Castillo de San Marcos, con sus muros inscritos de las Cantigas de Santa María que el Rey Alfonso X el sabio, escribió y mandó poner en honor a la virgen. Es interesante visitar la Fundación Rafael Alberti, dedicada al poeta de la Generación del 27, con sorprendentes fondos fotográficos, pictóricos y documentales.

Hay que disfrutar del marisco y de la manzanilla en la Ribera del marisco. Después nos iremos a la cercana y colonial Sanlúcar de Barrameda, en la desembocadura del Guadalquivir, y lugar crucial en la relación con América. Aquí está la sede de la casa de la familia Medina Sidonia, y en cuyo palacio se encuentra su fundación, con documentación importantísima de las época del descubrimiento, incluida la mayor colección de cartas de Cristóbal Colón. Únicas son las carreras de caballos con la caída del sol en verano, en sus playas, con las Marismas de Guadalquivir de fondo, y pasar por Bajo Guía, a degustar las famosas tortillitas de camarones y otras delicias culinarias del pescado y del marisco de la zona, que enloquecieron entre otros, al músico Paco de Lucía.

Y para cerrar esta visita a Cádiz, es imprescindible hacer parada en el Museo Paquiro de Chiclana de la Frontera, camino de lugares paradisíacos de mar y playas atlánticas de arena blanca como Zahara, Roche o Bolonia, donde aconseja visitar, cerca de Tarifa, en Bolonia, la ciudad romana a orillas del océano Atlántico de Baelo Claudia. Es impresionante el espectáculo de las puestas de sol allí, entre las columnas del templo de Isis que mandara construir Julio César con el rostro de la faraona egipcia Cleopatra, análogo del que hiciera edificar en Roma, destruido por Augusto. “La puesta de sol allí, entre aquellas columnas, junto al océano, en el lugar donde dicen que muere el sol es una de las experiencias más impresionantes que yo he vivido”. Y así terminó el primer envío de las recomendaciones de Manuel Francisco con su rincones favoritos Cádiz, pero no acabó allí el tema, seguí recibiendo días después mas y mas ideas. ¡Pasemos allí unas largas vacaciones!!