La UE reabre sus fronteras a 15 países, pero mantiene el veto a EE UU y no a China

Mañana se abrirá la zona Schengen tras tres meses y medio de cierre sin precedentes por la pandemia del coronavirus

Abrir las fronteras europeas está resultando mucho más difícil que echar el candado. Desde hace semanas era clara la voluntad de las cancillerías europeas de volver progresivamente a la normalidad y levantar de manera paulatina las restricciones para los viajeros de terceros países. Pero cuando se trata de poner el cascabel al gato, esa misma voluntad se ha encontrado con numerosos obstáculos de todo tipo.

Tras todo un fin de semana de contactos debido a las reservas de muchas capitales, la presidencia croata que pilota las negociaciones ha decidido comenzar el procedimiento escrito para avalar una lista de tan 15 países de la que quedan fuera EE UU, Rusia, Brasil y prácticamente toda Latinoamérica pero que dejará las puertas abiertas a China siempre y cuando Pekín aplique las mismas medidas de manera recíproca con los viajeros europeos.

Esta primera lista que permitirá el acceso al territorio europeo a partir del 1 de julio, incluirá a: Argelia, Australia, Canadá, Japón, Montenegro, Marruecos, Nueva Zelanda, Serbia, Corea del Sur, Tailandia, Túnez, Uruguay, Georgia y China.

Las capitales tienen hasta el mediodía de mañana para dar luz verde a este listado que se renovará de manera periódica, previsiblemente cada quince días, para incluir o excluir a los países terceros según el avance de la pandemia. Las capitales deben aprobar esta lista por mayoría cualificada, por lo que no se necesita la unanimidad.

Llegar a esta lista común no ha sido tarea fácil. La presidencia croata elaboró la semana pasada varias listados con entre una cincuentena o cuarentena de países, pero a pesar de las presiones de algunos países para abrir la mano con aquellos Estados con intereses políticos o económicos, debido a la importancia del turismo, ha ganado el enfoque que apuesta por supeditar ante todo la salud pública.

Según explican fuentes diplomáticas, se trata de garantizar que se abre la puerta tan sólo a los países seguros con un número similar o inferior de contagios que el territorio europeo, excluyendo la alarmante situación de Suecia. El propósito es que la confección de esta lista no se convierta en una excusa de rifirrafe diplomático, teniendo en cuenta que, además, será necesaria la constante actualización.

A pesar de este enfoque pretendidamente neutral, llegar a los parámetros comunes también se ha convertido en un dolor de cabeza para los diplomáticos europeos. Aunque tan sólo se ha incluido a los países cuyo número de contagios de coronavirus es inferior o similar en lo que se denomina tasa de incidencia (número de contagios por 100.000 habitantes en los últimos 14 días), los países discrepaban sobre otro tipo de criterios, por ejemplo, la tendencia al alza o a la baja de los últimos días, el siempre espinoso tema de la fiabilidad de los datos, la capacidad de hacer test de los terceros países, la eficacia de las medidas de trazabilidad o su capacidad de contención durante el trayecto.

Un difícil encaje de bolillos que empezará a funcionar a pleno rendimiento cuando se decida incorporar a nuevos miembros o excluir a otros. Aunque la negativa a incluir a EE UU puede tensar aún más la cuerda en las difíciles relaciones trasatlánticas, los diplomáticos europeos recuerdan que fue Washington el primero en vetar a los europeos de manera unilateral.

A pesar de las maratonianas negociaciones, este listado tan sólo será una recomendación ya que las capitales europeas tienen la facultad de cerrar o no sus fronteras. Pero resulta vital que todos los Estados miembros cumplan lo pactado ya que si un país europeo decide abrir sus puertas a un nacional de un país no considerado seguro, esto significa que este viajero podrá moverse con libertad por todo el espacio Schengen ya que las fronteras interiores europeas han empezado funcionar casi con total normalidad desde el pasado 15 de junio. España y Portugal se convertirán en los miembros más rezagados del club al esperar hasta mañana para abrir su frontera.

Las fronteras exteriores europeas han estado cerradas a cal y canto desde el pasado 16 de marzo en un movimiento inédito que ni siquiera se produjo tras los atentados del 11 de septiembre. Durante estos meses de cerrojazo tan sólo ha estado permitida la entrada de europeos atrapados en terceros países y que querían volver a casa a personal vinculado con la lucha contra la pandemia como médicos, investigadores o diplomáticos.

A partir de ahora, se quieren introducir parámetros más flexibles incluso para los nacionales de aquellos países cuya entrada no esté permitida. Por eso, a partir del 1 de julio se ampliará la lista de excepciones para incorporar a estudiantes o trabajadores altamente cualificados si se demuestra que su trabajo no puede realizarse desde el lugar de origen.