Ignacio Caraballo: una dimisión con «detonantes judiciales»

Atribuye su salida de la Presidencia de la Diputación de Huelva a «una campaña de acoso. Fuentes socialistas apuntan que podría dejar también las riendas provinciales del partido, pero él dice que «lo están analizando»

El presidente de la Diputación de Huelva, el socialista Ignacio Caraballo
El presidente de la Diputación de Huelva, el socialista Ignacio Caraballo EUROPA PRESS

Por «motivos personales» y como «un ejercicio de responsabilidad», debido a «la campaña de acoso constante» a la que ha sido sometido en los últimos meses. A esas razones ha achacado hoy su dimisión como presidente de la Diputación de Huelva el también secretario general de los socialistas onubenses, Ignacio Caraballo. La ha formalizado por la tarde a través de un escrito que ha presentado en el registro de la institución. Luego, en una nota, ha explicado que se trataba de «una decisión profundamente meditada» que tenía prevista «hace ya bastante tiempo», al ser consciente de «la necesidad de un relevo generacional después de casi 10 años» como máximo responsable del ente supramunicipal, pero que se había «precipitado» por lo que ha tildado de una «campaña» que habría afectado a su ámbito personal.

Fuentes de su partido ha apuntado «claramente» a «detonantes judiciales». Hace unos días, Caraballo tuvo que declarar en un juzgado de violencia de género, a raíz de que una ex militante del PSOE presentara una denuncia contra él por presunto «acoso psicológico y sexual». Manifestó su «absoluta inocencia» y negó de forma «categórica y rotunda» los hechos que se le achacan, hasta el punto de que anunció que había dado órdenes a sus abogados para que interpusieran una querella por denuncia falsa contra quien lo ha señalado.

Pero no es la única causa judicial en la que se ha visto implicado, sino más bien sería «la gota que ha colmado el vaso», como condensan algunos de sus compañeros de siglas. Antes, el dirigente socialista ha visto cómo decaían recursos para frenar su procesamiento en el denominado «caso Aljaraque», en el que se investiga un supuesto soborno a dos concejales de «Sí se Puede» en el ayuntamiento del municipio que da nombre a la causa, para presuntamente frustrar la moción de censura impulsada por el PP en la localidad en enero de 2017, cuando gobernaba el PSOE. Un asunto que está ya pendiente de la apertura de juicio oral. Además de todo eso, se han difundido audios en los que se le vinculaba a una operación similar en el municipio onubense de Cartaya, que habría sucedido años después, según desveló el PP.

Antes de su salida, el socialista destituyó a dos vicepresidentes de la Diputación, José Fernández y Ezequiel Ruiz, para colocar en primera línea a sus aliados. Ahora, el próximo 6 de noviembre está prevista la celebración de un pleno ordinario en la institución donde se dará cuenta del paso dado por Caraballo y, a partir de ahí, habrá 10 días para convocar otro extraordinario, donde se votará quién lo sustituirá en la Presidencia. Con anterioridad, quien sea habrá tenido que lograr el visto bueno de varios órganos del partido. En ese sentido, fuentes socialistas han apuntado a la posibilidad de que el próximo sábado Caraballo renuncie también como líder del partido, en una Ejecutiva provincial, pero él ha trasladado a este diario que esto «lo estaban analizando».