Sanidad

El consumo de opiáceos en Andalucía sube casi un 10%

Salud pone un marcha un plan para identificar a pacientes adictos a estos fármacos e iniciar un proceso de deshabituación

En 2022, se recetaron opioides a 47.000 pacientes andaluces
En 2022, se recetaron opioides a 47.000 pacientes andalucesEP

La grave crisis que atraviesa Estados Unidos por el abuso de opioides ha activado las alertas en el resto de los países occidentales. De hecho, el consumo descontrolado de estos medicamentos fue declarado problema de Salud Pública en 2018. Las cifras, desde luego, son escalofriantes. Solo en 2022 murieron 100.000 estadounidenses por sobredosis de opiáceos. De ellas, un tercio lo hizo a causa del fentanilo, un fuerte analgésico similar a la morfina, pero entre 50 y 100 veces más potente.

En nuestro país, el abuso de opiáceos está muy lejos de convertirse en una epidemia. No obstante, su consumo ha aumentado en un 50% en la última década, según datos del Ministerio de Sanidad. El consumo global diario ha pasado de 9,93 dosis por cada 1.000 habitantes por día en el año 2010 –eso sí, con receta oficial–, a 20,86 en 2021. Es decir, más del doble en menos de diez años. Así, y según estas cifras, nuestro país se ha convertido en el tercero del mundo que más consume este narcótico, tan solo por detrás de Estados Unidos y Alemania.

En Andalucía, los profesionales médicos del Servicio Andaluz de Salud (SAS) prescribieron opioides a 47.362 pacientes en el año 2022, un 8,8% más que en el año 2018. En el caso del fentanilo de liberación inmediata, la Junta de Andalucía implantó en 2021 el procedimiento de visado de receta –autorización que tiene que dar la inspección de farmacia– para vigilar su dispensación y consumo. Gracias a esta herramienta, el consumo de fentanilo se ha reducido un 0,4% en 2022, según la Consejería de Salud. Aún así, hasta el mes de mayo, un total de 69 personas estaban en tratamiento en la comunidad andaluza por el abuso de este opiáceo, 38 hombres y 31 mujeres, según los datos de la Red Pública de Adicciones de Andalucía (SIPASDA).

El abuso de opiáceos puede provenir tanto de personas que acuden al mercado negro para conseguirlos, como de aquellas que lo adquieren con receta médica –se suele prescribir para tratar el dolor intenso, especialmente después de una operación o en etapas avanzadas del cáncer–. Para estos pacientes la Consejería de Salud de Andalucía ha diseñado un plan de actuación. El objetivo es, tras su identificación, conseguir su deshabituación.

Según informa Salud, este plan de acción se dirige a pacientes que, tras una prescripción médica para combatir el dolor, han desarrollado un patrón de abuso o dependencia del fármaco. El primer paso, según explica la consejería en un comunicado, es «la identificación de estos usuarios con trastorno por consumo de opioides (TCO)». Generalmente, son pacientes que han ido aumentando la dosis del fármaco y demandan nuevas recetas sin finalidad analgésica». En la mayoría de los casos, añade Salud, «no tienen conciencia de tener una dependencia y es posible el rechazo cuando se le plantee en consulta».

Serán los Servicios de Farmacia de Atención Primaria quienes detecten, a través del sistema de información del consumo de recetas, los pacientes con dosis abusivas de opioides. Los datos de los pacientes identificados se comunicarán a sus médicos correspondientes, que establecerán un plan de acción personalizado.

Tras la identificación y seguimiento, lo siguiente es iniciar la deshabituación. Así, los médicos de Atención Primaria iniciarán el tratamiento más adecuado y, después, plantearán la retirada paulatina de la prescripción cuando el motivo del dolor esté resuelto, se observe falta de eficacia del tratamiento, un uso prolongado o con un balance riesgo/beneficio desfavorable.

Además del ajuste farmacológico, se recomienda apoyo psicológico. Para esta labor, se creará un equipo multidisciplinar integrados por farmacéuticos, enfermeros y trabajadores sociales, y se contará con la participación de, entre otros profesionales. En los casos de los perfiles más adictivos, Salud prevé la posible derivación a los centros de la red pública de tratamiento de adicciones, a las unidades del dolor y a las de salud mental.