Artur Mas se queda en el PDeCat tras la salida de Carles Puigdemont

Fundador del partido, ha guardado silencio durante las negociaciones de los últimos meses en el espacio heredero de Convergència

El expresidente de la Generalitat, Artur Mas, ha optado por quedarse en el PDeCat tras la ola de bajas de ayer liderada por Carles Puigdemont. Mas, fundador y primer presidente del partido heredero de Convergència creado en julio de 2016, ha guardado silencio durante estos meses, algo que mantendrá, de momento. Si bien, ha conservado el carné del PDeCat y no ha seguido los pasos de su sucesor, Puigdemont, que ha impulsado un nuevo partido bajo las siglas de JxCat -los tribunales decidirán si podrá hacer uso de esa marca-.

El detonante del divorcio entre el PDeCat y JxCat se halla en la demanda que ha interpuesto el partido heredero de Convergència contra la nueva formación de Puigdemont por adueñarse de las siglas de JxCat. El juez ha fijado la vista para el 25 de septiembre y podría tomar como medidas cautelares la prohibición provisional del uso de la marca. La salida ayer de Puigdemont desató una ola de bajas en el partido que incluyó a cuadros del partido, a los presos -Joaquim Forn, Josep Rull y Jordi Turull- y cuatro consellers del Govern -Meritxell Budó, Miquel Buch, Damià Calvet y Jordi Puigneró-.

Mas, que cumplió en febrero con la condena de inhabilitación por organizar el “proceso participativo” del 9 de noviembre de 2014, había recuperado protagonismo político y, de hecho, se llegó a especular con su retorno como posible cabeza de lista. Sin embargo, la ruptura del espacio neoconvergente ha mermado todas sus opciones y sus apariciones públicas han ido disminuyendo en la medida que las negociaciones entre la dirección del PDeCat, liderada por David Bonvehí, y los afines a Puigdemont, encabezados por Jordi Sánchez, se iban enconando desde hace meses. El estallido de la pandemia ha puesto muy cuesta arriba el entendimiento entre ambas organizaciones políticas porque se han hecho evidentes las diferencias de proyecto de cara a la gestión de los próximos meses, marcados por las consecuencias de la crisis del coronavirus.

De esta manera, el PDeCat también recibe un espaldarazo tras la tormenta de ayer porque, de momento, conserva un importante liderazgo. Asimismo, poco a poco se va dibujando el mapa de cómo quedan las cosas tras la ruptura en el espacio heredero de Convergència. JxCat ha conseguido atraer a una suma importante de cuadros y líderes -presos, consellers, diputados en el Parlament (30 de 34) y en el Congreso (4 de 8) y senadores (5)- (ahora está por encima de los 4.000 militantes tras un mes de vida), mientras que el PDeCat ha perdido un 7 por ciento de su militancia (en torno a 800 asociados se han dado de baja de los 13.000 que tenía) y conserva una importante estructura territorial con más de un centenar de alcaldes de Cataluña -algunas ciudades importantes como Reus, Vilafranca o Igualada-, cuatro diputados en el Parlament y cuatro diputados en el Congreso.