Archivada la querella a ocho policías por lesiones a un menor detenido el 18-O

Los hechos tuvieron lugar frente a la comisaría de Via Laietana en las protestas por la sentencia del “procés”

Un juez de Barcelona ha archivado la querella por torturas y lesiones contra ocho policías nacionales que presentó Guillem, el menor cuya detención frente a la comisaría de Via Laietana en las protestas por la sentencia del “procés” se convirtió en viral por la contundencia empleada por los agentes.

En un auto, al que ha tenido acceso Efe, el titular del juzgado de instrucción número 11 de Barcelona concluye que las lesiones “leves” que presenta Guillem son compatibles con su reducción policial, “en un contexto de extrema violencia generada por los manifestantes”, y que la actuación de la Policía Nacional fue “proporcional”.

Guillem fue detenido la tarde del 18 de octubre del año pasado, en las protestas de la huelga general contra la sentencia del “procés”, tras quedar rezagado en una repentina carga de antidisturbios de la Policía Nacional contra un grupo de manifestantes que participaban en una sentada.

El detenido, de 16 años y que se hizo popular con el sobrenombre del “chico de la sudadera naranja” por la ropa que vestía, fue detenido por un grupo de antidisturbios que lo tiraron al suelo para reducirlo, tras lo que un agente se tumbó sobre su espalda para poder esposarlo.

Guillem, junto a otros tres manifestantes también menores, está pendiente de ser juzgado acusado de lanzar adoquines y botellas de cristal contra la línea policial, hechos por los que la Fiscalía le pide un año de libertad vigilada.

La familia del menor presentó una querella contra ocho policías nacionales por los delitos de torturas, lesiones leves, contra la integridad moral y contra las garantías constitucionales, que acompañó con informes forenses que acreditan que sufrió lesiones múltiples.

Para el juez instructor, no obstante, las lesiones que presentaba Guillem fueron consecuencia de la reducción, sin que se aprecie que fuera golpeado por ningún policía, en una actuación “proporcional” dentro de un contexto violento provocado por los manifestantes, que “fueron expresamente” a la comisaría a lanzar objetos contra los agentes.

El magistrado cree que se trataba de una acción justificada, “en un asedio a la sede de la Jefatura Superior de Policía por numerosas personas” y concluye: “es claro que se trató de una acción rápida utilizando la mínima fuerza necesaria para proceder a la detención de varios jóvenes”.