Sociedad

Este lago bajo el hielo podría desvelar el futuro de la Antártida

Se ha descubierto un lago del tamaño de una ciudad a tres kilómetros bajo el hielo antártico. Sus sedimentos podrían revelar el futuro del continente ante el cambio climático.

Una cordillera de hielo al fondo, cubierta por la sombra de otra cordillera, con el mar delante y algunas rocas.
La costa de la Tierra de la Princesa Isabel. El lago Snow Eagle se encuentra unos cientos de kilómetros hielo adentro bajo la misma capa de hielo FOTO: Shuai Yan/UT Jackson School of Geosciences

Durante los últimos 34 millones de años, la Antártida ha sido testigo silencioso de los devenires de la Tierra. Como si de una foto fija se tratase, las subidas y bajadas de la temperatura del planeta a lo largo de los periodos glaciales han quedado grabadas en el hielo antártico sin que los seres humanos hayan alterado los registros. Por eso la comunidad científica estudia el continente helado de manera cada vez más intensa para averiguar qué puede suceder a medida que la Tierra se calienta.

A base de sondear el continente antártico se ha conseguido trazar un mapa detallado de lo que hay debajo: ríos y lagos que fluyen bajo kilómetros de hielo, albergando una vida sorprendentemente variada y abundante. Aunque el mapa está casi completo, el descubrimiento de un nuevo lago, publicado esta semana, podría ser decisivo para desgranar la historia del continente.

El primer indicio sobre el lago llegó hace seis años, cuando un equipo científico reparó en una depresión uniforme en las imágenes por satélite de la Tierra de la Princesa Isabel, una región de la capa de hielo de la Antártida Oriental. La forma del hielo suele reflejar el paisaje que hay debajo, y en este caso parecía que el hielo se había formado sobre un enorme cañón. Pero aún harían falta varios años de análisis hasta saber exactamente qué había bajo el hielo.

Mediciones detalladas

Para ello, se empleó el avión chino Xueying 601, que significa “Águila de Nieve” y ha acabado dando nombre al lago. El avión de ala fija, en funcionamiento desde 2015, está equipado con radares e instrumentos para medir pequeñas variaciones en el campo magnético y gravitatorio de la Tierra y así poder sondear la composición del subsuelo antártico.

Las imágenes por radar mostraron una gran masa de agua que, a diferencia del hielo, refleja las ondas de radio como si fuera un espejo. Para obtener más detalles, se midió cómo variaban la gravedad y el campo magnético en la superficie del continente. Estas variaciones ofrecieron un mapa muy detallado de los materiales que había bajo la superficie: es el mismo método que emplea la industria del crudo para averiguar dónde hay petróleo.

El equipo investigador reconstruyó el paisaje subglacial que mostraban los datos y localizó así el lago Snow Eagle, que se encuentra a más de tres kilómetros bajo el hielo en la base de un enorme cañón. Tiene 370 kilómetros cuadrados (el tamaño de una ciudad mediana) y mide 42 kilómetros de largo, con lo que es uno de los lagos subglaciales más grandes de la Antártida.

Seis países en busca de respuestas

El lago Snow Eagle está relativamente cerca de la costa, a unos centenares de kilómetros. Por eso, de confirmarse las sospechas del equipo, podría ser el primer gran lago interior de la Antártida que tiene un acceso directo al océano.

Su descubrimiento es uno de los resultados de la colaboración internacional ICECAP-2, que pretende estudiar las pocas regiones del este de la Antártida que quedan pendientes, y en la que participan Estados Unidos, Reino Unido, China, Australia, Brasil y la India. Si hay tantos países involucrados es porque el lago Snow Eagle podría dar respuesta a muchas de las preguntas que aún quedan por aclarar acerca del pasado y futuro climáticos de la Tierra.

El lago lleva acumulando sedimentos durante muchísimos años, quizá desde antes de que se formara la capa de hielo antártico. En ningún otro lugar de la Tierra hay un registro unificado de todo lo que ha ocurrido hasta ahora, por eso este lago podría ser prometedor para estudiar la historia del continente helado.

Una mirada al futuro

Es más, el equipo investigador espera poder desentrañar cómo el cambio climático a lo largo de los últimos 34 millones de años ha afectado al lago Snow Eagle y, así, saber cómo se comportará el continente antártico ante el calentamiento actual. Puesto que se sitúa relativamente cerca de la costa, el lago podría ofrecer claves sobre cómo se formó la capa de hielo de la Antártida Oriental.

Además, el equipo investigador espera obtener más información acerca del papel de la corriente Circumpolar Antártica, que fluye alrededor de la Antártida y se piensa que es la razón principal por la que el continente se mantiene frío. Pero el nuevo descubrimiento también trae nuevas preguntas, ya que las observaciones actuales sugieren que hubo un cambio significativo en la capa de hielo hace unos 10 0000 años, aunque aún no se sabe qué lo causó.

Para hallar todas estas respuestas, será necesario perforar el hielo antártico, obtener muestras de los sedimentos del lago y analizarlas a fondo. Como en tantas otras ocasiones, estudiar nuestra historia nos permitirá atisbar el futuro.

QUE NO TE LA CUELEN:

  • La Antártida no es tan grande como la pintan. Aunque en cualquier mapamundi parezca enorme en comparación con otros continentes, en realidad es el quinto más grande del mundo, por delante solo de Oceanía. Si sobre el papel parece tan extenso es por la proyección que se suele utilizar para elaborar mapas. Para representar un objeto casi esférico como la Tierra en una superficie plana, siempre hay que hacer algunos ajustes que producen errores. Muchos mapamundis utilizan la proyección de Mercator, en la que las regiones cercanas al ecuador se representan de manera muy fiable y los errores se acumulan a medida que nos alejamos hacia el norte o hacia el sur. Por eso la Antártida parece mucho más grande de lo que es.

REFERENCIAS (MLA):