Intolerancias y alergias en bebés, ¿qué debo saber?

Muchas familias tienen miedo a introducir nuevos alimentos debido a la situación sanitaria generada por el coronavirus

No hay que retrasar el inicio de la alimentación complementaria más allá de los seis meses, aunque la leche materna debe ser el alimento predominante hasta el añoLa Razón

El miedo en tiempos de crisis sanitarias hace que se propague informaciones falsas, que no nos benefician en absoluto. Es por ello que, considero importante hacer mención al temor que se está extendiendo entre algunas familias de retrasar la alimentación complementaria con el objetivo de evitar posibles alergias alimentarias en el lactante y que estas no puedan ser atendidas dada la situación del sistema sanitario actual.

Con este artículo,deseo mandar un mensaje tranquilizador a todas las familias que se encuentran con este dilema, y comentarles que aunque todo se haya reorganizado, nada ha cambiado, ya que los profesionales sanitarios seguimos prestando asistencia, y ante cualquier duda o problema en estos momentos ofrecemos la posibilidad de poder contactar con nosotros por teléfono.

Este artículo pretende ofrecer información y un poco de tranquilidad a los padres, para que confíen en su instinto y que sepan que en estos momentos no están solos.

Antes que nada, comentar que con frecuencia se suele confundir la alergia alimentaria con la intolerancia. Y a pesar, de que ambas comparten manifestaciones gastrointestinales, no son lo mismo.

La intolerancia alimentaria es una reacción del sistema digestivo al no producir este las enzimas necesarias para metabolizar el alimento correctamente y como consecuencia causa problemas digestivos como nauseas, gases, vómitos, dolor abdominal, diarrea, irritabilidad, o dolor de cabeza.

Hay que dejar un espacio de tres a cinco días para introducir nuevos alimentos para detectar si se produce alguna intolerancia o alergiaLa Razón

Pese a tener un impacto negativo en el desarrollo, no es una situación tan peligrosa o grave como puede ser la alergia alimentaria, en la que interviene el sistema inmunitario, que reconoce al alimento como una sustancia amenazante, luchando, en consecuencia, de una manera desproporcionada contra ella y desencadenando al poco rato, de su ingesta, una serie de síntomas como erupciones, inflamación de labios y boca, opresión de garganta, problemas para respirar y en casos más graves puede llegar a causar una reacción llamada shock anafiláctico. Afortunadamente, la mayoría de las reacciones alérgicas son más leves y los síntomas incluyen urticaria y otros sarpullidos con manchas rojas, diarrea, vómitos, nariz que moquea y jadeo.

Pese a que, cualquier alimento puede provocar alergia, los alimentos que con mayor frecuencia la producen son, las proteínas de leche de vaca, el huevo, el pescado, el marisco, las legumbres, la soja, las fresas, el melocotón y los frutos secos.

Con ello, no se quiere decir que debamos retrasar la ingesta de estos alimentos por el mero hecho de temer que se manifieste una alergia, ya que, sus síntomas no aparecen la primera vez que se consume el alimento. Esta primera vez el sistema inmunitario se prepara para defenderse del agente invasor produciendo anticuerpos.

En el momento que se consume de nuevo el alimento, el organismo lo reconocerá como algo amenazante enfrentándose al agresor, y en esta “batalla”,es donde, el organismo va a liberar una serie de sustancias que van a ser las responsables de los síntomas típicos de la reacción alérgica ya descritos anteriormente.

Lo importante a tener en cuenta es el no introducir ningún alimento antes de los 6 meses de edad, porque el aparato digestivo de los lactantes no está preparado para digerir otros nutrientes, y la leche materna o de fórmula es suficiente para garantizar su crecimiento y correcto desarrollo.

Por otro lado, retrasar la introducción de alimentos más allá de esta edad puede generar un déficit nutricional. Asimismo, no existe evidencia alguna que avale la necesidad de aplazar la introducción de los alimentos considerados típicamente alergénicos, con el fin de prevenir el desarrollo de alergias, ni siquiera en el caso de lactantes con antecedentes familiares de alergias.

Por lo contrario, estudios al respecto demuestran que el retraso de estos alimentos considerados alergénicos puede llegar a predisponer a la aparición de alergias y por otra parte, su consumo gradual y en pequeñas cantidades ayuda al organismo a desarrollar tolerancia.

Para evitar el riesgo de alergia lo que sí se recomienda, es introducir la alimentación complementaria de forma gradual, es decir, no incluir distintos alimentos de una sola vez, sino esperar de tres a cinco días antes de probar con un alimento nuevo, y de este modo poder detectar posibles intolerancias o alergias alimentarias.

Ofrecer al bebé, un alimento que ya haya superado la prueba de los tres-cinco días, para posteriormente combinar este con el nuevo alimento, permite detectar cualquier respuesta del organismo y poder reconocer que alimento causó la reacción. Otra recomendación, importante, es ofrecer los nuevos alimentos durante las horas diurnas, ya que si estos producen algún tipo de reacción ocurrirán durante el día y no por la noche, cuando no tenemos tan controlado al bebé.

Retrasar el inicio de la alimentación complementaria en estos momentos de confinamiento por el covid19 no es una medida recomendable si tu bebé tiene 6 meses de edad, puesto que, a partir de esta edad, el lactante debe recibir otros alimentos diferentes a la leche.

Procurando que los alimentos que reciba sean sanos, equilibrados, seguros y suficientes para cubrir sus necesidades nutricionales. El inicio tardío de la alimentación complementaria, es decir, más allá de los 6 meses, lejos de prevenir, como ya se ha mencionado, puede suponer un mayor riesgo de las alergias e intolerancias alimentarias.

En esta etapa de la vida, no solo debemos asegurar al lactante una nutrición adecuada, aportándole nutrientes tan importantes como el hierro y zinc para su desarrollo, crecimiento y maduración óptima. Sino que, con su demora estamos poniendo freno al desarrollo de sus habilidades motoras (masticación, manipulación de alimentos, etcétera). En una edad, en la que el bebé es especialmente receptivo y muestra interés por los nuevos sabores y texturas, no aprovechar este momento dificulta el fomento de hábitos saludables que tanto van a contribuir a que aprenda a comer de todo.

Puedes enviar tus preguntas a consultalactancia@larazon.es