La lactancia materna, un escudo en plena guerra

Las organizaciones son las que deben suministrar la leche de fórmula a aquellos lactantes que realmente lo necesiten

La nieve cubre los juguetes para niños y los productos de cuidado para bebés en una mesa que muestra productos de ayuda para los niños ucranianos, en el paso fronterizo de Siret (Rumanía)
La nieve cubre los juguetes para niños y los productos de cuidado para bebés en una mesa que muestra productos de ayuda para los niños ucranianos, en el paso fronterizo de Siret (Rumanía) FOTO: ROBERT GHEMENT EFE

Estalla la guerra en Ucrania, y la seguridad de miles de niños y niñas está en peligro. Tratar de conseguir suministros diarios de alimentos básicos, pañales, artículos de higiene infantil, medicamentos y ropa de abrigo es algo prioritario a lo cual nos hemos sensibilizado todos. Como ha sucedido en otras catástrofes, salta la alarma sobre las donaciones de las leches de fórmula infantil.

Me gustaría dejar claro que no es que considere que no haya que ayudar a los bebés que no son amamantados, las recomendaciones que señalo van lejos de esto, sino que rotundamente considero que este tipo de donaciones de leches de fórmula para bebés deben de ser suministradas a través de intervenciones coordinadas y gestionadas mediante organizaciones como Unicef, ACNUR, Save the children, entre otras, ya que estas son capaces de ofrecer esta leche artificial a aquellos lactantes que realmente lo necesitan, garantizando su uso de forma apropiada para no poner en riesgo sus vidas. Por lo que no deben de ser canalizadas este tipo de ayudas a través de organizaciones particulares, que con sus buenas intenciones y su ingenuo deseo de ayudar, no son conscientes de que están incrementando los riesgos contra la salud y supervivencia infantil.

Es crucial que la lactancia materna no se vea interrumpida innecesariamente, puesto que, la lactancia materna es un escudo que protege durante este tipo de catástrofes. Imagínense a modo de ejemplo esta situación: una madre se ha puesto de parto en un refugio, hecho este que hemos visto en algunos medios de comunicación, la situación climática en Ucrania es en estos momentos de mucho frío, y en los refugios, como hemos visto, se dispone de escaso saneamiento y acceso al agua potable.

El parto de esta mujer se ha desencadenado antes de tiempo, en un lugar donde no se dispone de atención médica, por lo tanto, se trata de una situación de riesgo extremo. Sin embargo, nada más parir el bebé es colocado en contacto inmediato piel con piel con su madre e inicia la lactancia materna durante la primera hora de vida. Dos practicas sencillas, que como sabemos protegen al lactante y reducen riesgos, ayudando al bebé a estabilizar la temperatura de su cuerpo, a la vez que, disminuye el riesgo de hemorragia en la madre. Pero si ante esta misma situación, el lactante es alimentado con leche de fórmula, en un entorno como el descrito, donde el acceso al agua potable no está garantizado, ni tal vez se disponga de medios para hervir esa agua, estamos exponiendo a un recién nacido vulnerable a un mayor riesgo de deshidratación, desnutrición, enfermedad y muerte.

Tampoco en estos casos, nos dejemos llevar por falsos mitos, como que el estrés impide que las madres produzcan leche. Esto no es real, el estrés, no impide que la madre produzca leche, aunque si puede interferir temporalmente con su flujo, es decir que le cueste algo más al bebé obtener la leche. Por lo que ayudar a estas mujeres a que permanezcan en continuo contacto con su bebé, contribuye a disminuir las hormonas del estrés, la madre que amamanta libera oxitocina y esta disminuye el cortisol que es la hormona del estrés. Los bebés que lactan y están junto a sus madres se tranquilizan.

Mentalmente eso les apoya a los dos, algo que no sucede cuando es alimentado con leche de fórmula. Además, que la lactancia materna puede significar, en casos como el descrito, la diferencia entre la vida y la muerte, puesto que, la leche de la propia madre es la forma más segura de alimentación, que ofrece a la vez protección contra infecciones.

La industria de leches de fórmula, ve en estas situaciones una “oportunidad” para fortaleces sus mercados, por lo que, es necesario actuar y cambiar de estrategias para evitar que las donaciones lleguen de forma indiscriminada durante situaciones de emergencia como es una guerra, evitando así riesgos innecesarios para la salud del lactante y no caer en el peligro de que cuando termine la guerra haya miles de niños y niñas que no son amamantados.

No obstante, aunque las leches de fórmula no son la prioridad en la mayoría de los casos, si existen situaciones especiales en las que es necesario y no hay más remedio que recurrir a ellas. Por lo que lo ideal sería apoyar directamente a las organizaciones que trabajan sobre el terreno y ofrecerles ayuda en la manera que la soliciten. Siendo la mejor forma de canalizar las aportaciones a través de donaciones económicas, dado que ello permite adquirir de forma rápida y segura los suministros necesarios para ofrecer asistencia urgente y garantizar que se cumplen los estándares humanitarios.

Soy consciente de que este tema causa agitación, y de que cuesta ser entendida esta negativa de valorar el ofrecer leche de fórmula en estas situaciones, pero es importante que reflexionemos sobre ello, y medir antes de ayudar la situación que viven los afectados, para minimizar los riesgos. Por lo que es primordial no cerrarnos en una posición y ver solo un lado de la cara de la moneda.

Cintia Borja es enfermera consultora lactancia certificada IBBLC

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