La primera duda antes de comenzar la lactancia: ¿Tendré suficiente leche?

Para producir leche en cantidad bastará con que el bebé succione de forma eficaz y mame tan a menudo como quiera

Cintia  Borja

A algunas madres durante la lactancia le surge la duda de si tienen leche suficiente para alimentar a su bebé. Una percepción, la mayor parte de las veces errónea, que carece de toda lógica y que supone incluso el abandono precoz de la lactancia, al introducir suplementos de leche de fórmula y comprobar que el bebé los toma, reforzando con ello la idea de que efectivamente hay poca leche y el bebé esta pasando hambre.

En ocasiones esta incertidumbre viene generada por familiares, amigos o peor aún del propio entorno sanitario. Los profesionales que estamos en contacto con madres lactantes oímos demasiado a menudo esta sentencia: «El bebé se queda con hambre, no tienes suficiente leche» o incluso si la mujer no había tenido tal apreciación, puede que en consulta pediátrica algún profesional sin mala intención, pero sí con malapata le pregunte, «¿tienes leche suficiente?, parece que sí que tienes leche porque tú bebé aumenta bien de peso…» Lo raro sería que el bebé succionando del pecho, no se produjera leche, eso sería lo extraño e infrecuente.

Es más, si una madre está tranquilamente amamantando, con preguntas de este tipo abocamos la lactancia a la incertidumbre. Minamos con ello la confianza de la mujer, haciendo que empiece a dudar de su capacidad de producir leche en cantidad suficiente.

Salvo muy pocas y raras excepciones, todas las madres pueden producir leche suficiente para uno o incluso dos o más bebés. La glándula mamaria es un órgano independiente a la hora de producir leche, se autorregula según las tomas que hace el bebé, en ese momento el cerebro recibe la señal para que las hormonas encargadas de la producción láctea hagan su trabajo. Por lo tanto, para producir leche en cantidad bastará con que el bebé succione de forma eficaz y mame tan a menudo como quiera.

Habitualmente el no producir suficiente leche para cubrir la demanda del bebé amamantado puede ser debido a un número reducido de tomas o a un agarre o succión ineficaz del bebé al pecho.

Como garantía de que el recién nacido está obteniendo leche suficiente, especialmente, aquel que es menor de un mes, tenemos la ganancia de peso del bebé, y el numero de micciones y deposiciones que realiza. Una regla útil es que el bebé no esté por debajo de su peso del nacimiento después de las dos semanas de vida y gane unos 20 gramos al día durante las seis primeras semanas de vida.

A este respecto mencionar que, cuando un lactante no tiene una ganancia adecuada de peso, la solución no es ofrecer de salida un suplemento de leche de fórmula, ni obsesionarse pensándolo que la lactancia se ha terminado. Lo que se requiere es valorar el problema buscando la causa para ofrecer en base a ella una solución.

Muchas veces el problema está en que las tomas son escasas y cortas, aun estando el lactante continuamente pegado al pecho. Es frecuente en estos casos encontrarnos con bebés que parecen no estar nunca satisfechos, que lloran cuando son apartados del pecho, o también opuestamente, el bebé «buenecito», que duerme mucho. Lo que le ocurre a estos últimos es que simplemente porque está demasiado débil y ahorra energía durmiendo y no demanda mamar. En estos casos solemos encontrarnos con un bebé que moja pocos pañales y la orina es de color concentrado (amarillo fuerte, incluso de color anaranjado) y con deposiciones escasas, no hay que confundirlo con el bebé que hace cacas cada cinco días pero estas son abundantes.

En ocasiones suele tratarse de bebés que no realizan una succión eficaz debido a un mal agarre al pecho o algún otro posible problema que dificulte el que obtenga la leche que necesita. Por ello, es preciso acompañar a la madre, tranquilizarla y reforzar su confianza, explicarle cómo funciona la lactancia, corregir la técnica si esta es inadecuada y aumentar la frecuencia de las tomas.

Mi recomendación es evitar, durante los primeros días de vida del bebé, la lactancia materna a demanda, porque muchas veces nos encontramos con recién nacidos, que están muy adormilados y demandan poco, y estos son los casos «peligrosos», ya que obstaculizan un buen inicio y establecimiento de la producción láctea.

Lo eficaz es que el bebé durante los primeros días realice unas 10-12 tomas diarias, valorando que la succión sea eficaz para que haya transferencia de leche.

Además, no hay que ofrecer chupete al bebé amamantado hasta pasadas unas seis semanas y siempre que la lactancia esté bien establecida, es decir, que no haya ningún problema de lactancia.

Si por algún motivo médico fuese necesario ofrecer suplementos de leche, como primera opción estos deberían de ser de leche materna. Un recién nacido que toma el pecho, no necesita grandes cantidades de suplemento, con 10-15 mililitros de leche materna extraída tiene suficiente después de cada toma del pecho, cantidad que no resulta tan difícil de obtener, pero si por cualquier motivo no puede ofrecérsele al bebé suplemento de leche materna, también los suplementos de leche de fórmula se darán después de las tomas del pecho, es decir, 10-15 mililitros de leche de fórmula cuando el bebé termine de mamar.

La recomendación de dar el pecho a demanda y el suplemento cada tres horas, además de un engorro para la madre, es la tumba de la lactancia, porque, ofreciéndole el suplemento cada 3 horas, le vamos a dar una cantidad mayor, como norma unos 30-60 mililitros o incluso más.

De esta manera, el bebé no demandará pecho hasta pasadas casi tres horas y aunque le demos primero el pecho que el suplemento, ya no se harán esas 10-12 tomas en 24 horas, sino muchas menos, y a menos tomas, como ya he mencionado, menos producción de leche, y a menos producción de leche, más necesidad de aumentar el suplemento, siendo esta una de las causas más frecuentes de la baja producción de leche en la madre.

Estas son las razones por las que afirmo que el suplemento mal recomendado es la «tumba de la lactancia». Mejor ofrecer el suplemento frecuentemente y a pequeñas cantidades, de este modo conseguimos que el lactante no esté tan saciado y muestre interés por mamar más a menudo del pecho.

También es importante valorar la técnica empleada para administrar los suplementos, esta debe ser adecuada para cada caso en particular, para que no interfiera en la succión al pecho, siendo a la vez cómoda para la madre, la próxima semana hablaremos de ello.

Puedes enviar tus consultas a:

consultalactancia@larazon.es