Corona, las reformas que vienen

La Familia Real quiere estar y dar una imagen distinta de la que ocupa don Juan Carlos en los medio

OVIEDO, 22/10/2021.- El rey Felipe VI pronuncia un discurso durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, celebrada este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. EFE/ Ballesteros
OVIEDO, 22/10/2021.- El rey Felipe VI pronuncia un discurso durante la ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias, celebrada este viernes en el Teatro Campoamor de Oviedo. EFE/ Ballesteros FOTO: Ballesteros EFE

Se empeñó ayer el Rey en señalar las diferencias entre la ceremonia del año pasado -a puerta cerrada en mitad de la pandemia- y la que vivimos ayer. Es verdad que han cambiado mucho las cosas… también en la Familia Real.

Ya no se habla de Urdangarín. Solo hay noticias, un día sí y otro también, sobre don Juan Carlos.

Sabemos, porque lo que dice Zarzuela en voz baja, que no habrá ninguna decisión hasta que la Fiscalía del Supremo cierre las tres investigaciones abiertas al padre del Rey. También sabemos que la Fiscalía se dispone a archivar sin cargos sus dos años de investigaciones. Y sabemos finalmente que, cuando esa decisión se anuncie, no habrá ya ningún motivo para que el Emérito siga viviendo en Abu Dabi como si fuera un exiliado. Que aunque Carmen Calvo decía aquello de que “podía volver cuando quisiera”, hace solo unos días, el Presidente del Gobierno dijo aquello otro de que “El rey emérito debería dar explicaciones”. Explicaciones según él -y ojo a la frase- sobre “cuál es su opinión sobre todos estos hechos que son informaciones perturbadoras”.

Pero de las nuevas informaciones sobre el Emérito, que sin duda saldrán, solo me preocupa el desgaste que éstas puedan provocar en la Corona. Por eso aciertan los que se resisten a abrir en este momento el melón constitucional. Y aciertan porque el debate sobre la prevalencia del varón sobre la mujer ya no existe, y sí se plantearían otras muchas cuestiones - forma de gobierno incluida- que una minoría parlamentaria como la actual no podría soportar. Al menos para una reforma de este calado.

De eso también estamos hablando estos días. Y no porque esta vez sean ocurrencias de una determinada prensa, sino por el deseo de Pedro Sánchez de crear una comisión que reforme la Constitución. No se trata solo una idea sino que ya ha pensado algunos cambios; entre otros, la retirada de la inviolabilidad del Rey. Este es el panorama.

En estas circunstancias Felipe VI podría haber bajado el pistón. Quizá haberse retirado a los cuarteles de invierno. Pero la nueva situación, esa que conoce de un Teatro Campoamor lleno, o de la recuperación para el protocolo de la Heredera en sus Premios Princesa de Asturias, no lo va a permitir. No hay más que echar un vistazo a la agenda de la Familia Real para comprobar que los actos y audiencias se han disparado en las últimas semanas. La Familia Real quiere estar y dar una imagen distinta de la que ocupa don Juan Carlos en los medios. Y para eso quizá falta un paso más que no necesita de ninguna reforma constitucional: transparencia.

Los hechos que hasta ahora parecen claros son: 1. No habrá ley de la Corona, de tal manera que cualquier duda que surja en el orden sucesorio se resolvería eventualmente por una ley orgánica. 2. El Gobierno y La Zarzuela, para aumentar la transparencia y ejemplaridad de la Monarquía han pactado cambiar la ley de Presupuestos para poder conocer los gastos de personal de la Casa del Rey. 3. Esta reforma en los Presupuestos también afectaría a los regalos e inversiones que los miembros de la Familia Real. Y 4. Estudiar la cuestión de la inviolabilidad del Rey para el momento en que deje de serlo. Es quizá este último punto el que más suspicacias despierta en Zarzuela, y no tanto por el anuncio de Pedro

Sánchez -que se escuda en que carecen de ella otros jefes de estado europeos- sino por la amenaza que supondría para el Jefe del Estado estar sometido a permanentes acusaciones durante su reinado y que estas pudieran afectarle una vez que dejara el trono.

Zarzuela negocia lentamente quizá porque sabe que un gobierno con Unidas Podemos nunca verá con buen grado a la Corona. No se equivocan. Pero también sabe que es mejor pactar estas reformas con un gobierno socialista.