¿El fin del juego limpio?: Estas son las consecuencias de la “ley trans” para el deporte femenino

El Gobierno aprueba el anteproyecto que consagra la libre autodeterminación de género sin necesidad de tratamientos, lo que choca con la norma del COI y pone en alerta al deporte.

Desde el feminismo denuncian que Atletas transgénero que se ‘identifican’ como mujeres están limpiando en eventos deportivos femeninos en todo el mundo
Desde el feminismo denuncian que Atletas transgénero que se ‘identifican’ como mujeres están limpiando en eventos deportivos femeninos en todo el mundoInstagramLa Razon

El Gobierno ha dado luz verde este martes a la futura “Ley Trans”, que permitirá a los mayores de 14 años cambiar de sexo con un trámite administrativo, sin pruebas ni testigos, y acaba con los informes sanitarios y la necesidad de tutelas médicas y legales.

El anteproyecto de Ley para la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI ha recibido el visto bueno del Gobierno, tras de meses de duras negociaciones en el seno del gobierno de coalición y entre críticas de un sector del movimiento feminista que cree que esta ley supone el “borrado de las mujeres”. La norma incluye medidas el ámbito sanitario, educativo y laboral, pero también en lo deportivo. Y este, es sin duda uno de los punto que más polémica ha generando.

Feministas, Federaciones Deportivas, clubes, asociaciones como “Save Women Sport” y deportistas han criticado con dureza una ley que contraviene los reglamentos internacionales actualmente en vigor y acaba de un plumazo con el principio de Igualdad que debe regir en las competiciones.

El capítulo V de la norma dedicado a la protección en el ámbito del deporte ha generado un intenso debate desde que se empezó a fraguar el borrador de esta ley. El Partido Feminista mostraba su rotundo rechazo a artículos como el que establece que “quedan prohibidos los controles de identidad sexual y/o de género en el ámbito deportivo” por considerar que afectaría a los logros obtenidos por las mujeres en dichas competiciones.

Ahora, cuando la norma ha recibido el empujón definitivo por parte del Consejo de Ministros, el feminismo ha vuelto a cargar contra una ley que acaba con el juego limpio en las competiciones deportivas y supone un grave paso atrás en las conquistas de las mujeres en el ámbito del Deporte. “Hoy la ley misógina trans va al consejo de ministros Hoy empieza la cuenta atrás para destrozar el deporte femenino”, ha escrito la plataforma “Contra el Borrado de las Mujeres” en su perfil oficial de Twitter con el hashtag #ElDíaDeLaInfamia.

Pero además, desde esta plataforma que lleva meses denunciando los terribles efectos de la norma para el deporte femenino, han elaborado un informe en el que alertan de los hechos y las consecuencias que acompañan a la llamada “Ley Trans”.

Comienzan su informe señalando que, aunque aún queda mucho por hacer en materia de reconocimiento e igualdad salarial, la participación de las mujeres en el deporte, tanto profesional como amateur, es un logro del feminismo de incalculable valor y subrayan que existen categorías deportivas en base al sexo para garantizar la competición justa de personas de iguales condiciones, lo que conocemos como Juego Limpio o Fair Play.

¿El fin del juego limpio?

Añaden que estas categorías existen porque mujeres y hombres tienen diferencias anatómicas que producen una ventaja deportiva para los varones, entendido el término en sentido estrictamente biológico: Una mayor densidad ósea, mayor capacidad pulmonar, mayor masa muscular, mayor tamaño o altura promedio, que no desaparecen ni siquiera tras años de hormonación. Actualmente, éstas categorías se están viendo amenazadas con la inclusión de atletas de élite transexuales o transgénero en el deporte femenino. Por eso, desde esta plataforma reclaman que las directrices del Comité Olímpico Internacional de 2015, hoy en suspenso, pero que ha venido permitiendo este borrado de la mujer en el deporte, sean eliminadas, ya que no solo la testosterona, también la fisionomía masculina, proporciona una ventaja de rendimiento en el deporte.

Desde la plataforma feminista han elaborado su propio listado de los hechos y las consecuencias de esta ley en el Deportes:

Hechos:

  1. Actualmente, mujeres de todo el mundo están compitiendo, en desigualdad de condiciones, profesionalmente con personas transgénero con fisiología masculina.
  2. Los criterios de aceptación del Comité Olímpico Internacional, así como los de la mayoría de federaciones, se basan principalmente en información parcial y sesgada como los niveles de testosterona, obviando completamente el resto de ventajas que presenta un cuerpo masculino y el global que los hace no equiparables.
  3. Las desventajas físicas para las mujeres son insalvables, independientemente de su categoría, del nivel o intensidad del entrenamiento, así como de los años que lleven compitiendo e incluso ganando. El haber pasado por una pubertad masculina otorga ventajas inmodificables que no se consiguen con el entrenamiento: · Mayor capacidad pulmonar · Mayor resistencia física · Mayor masa muscular · Mayor altura · Mayor peso · Mayor fuerza · Extremidades más largas
  4. Cabe señalar que algunas de las drogas que se usan para disminuir la producción de testosterona están prohibidas en la competición deportiva. Sin embargo, pese al esfuerzo internacional con normativas desde la propia UNESCO para perseguir el dopaje y fomentar el Fair Play, las regulaciones y normativas que se aplican son diferentes para mujeres y atletas transgénero, resultando discriminatorias para las mujeres en la práctica. Las regulaciones antidopaje son distintas para mujeres y atletas transgénero.

Consecuencias:

Las asociaciones feministas alertan de que la aceptación de personas transgénero en la competición imposibilita a las propias mujeres ganar en sus categorías o aspirar a una carrera deportiva o becas en base al deporte y enumeran las, en su opinión terribles consecuencias de la norma:

  1. Los podios dejarán de ser para las mujeres. Esto supondrá una menor participación de las mujeres en deportes de competición, tanto por usurpación como por desánimo, al ver sus puestos y los de sus compañeras ocupados por personas del sexo opuesto.
  2. Mayor riesgo de lesiones severas tanto en competición como en entrenamiento en el caso de los deportes de equipo, al tener que enfrentarse a personas más fuertes, pesadas y corpulentas.
  3. Invasión, no sólo del campo de juego, sino también de los espacios asociados, por personas del sexo opuesto, de tal manera que tanto vestuarios como duchas y baños dejan de ser no mixtos.
  4. Se pone en riesgo un triunfo importantísimo del feminismo, como es la incorporación de las mujeres al deporte de competición en condiciones de igualdad y equidad cuando queda mucho camino por recorrer con respecto al deporte masculino.
  5. Implica la desaparición del juego limpio y la vulneración del derecho de igualdad de oportunidades para las mujeres y a largo plazo, del deporte femenino en general.

Sin validez internacional

Pero además, esta ley choca con las normas internacionales que rigen el deporte. En uno de los artículos (artículo 39 del capítulo IV) se subraya que lo dispuesto en la norma se entiende sin perjuicio del oportuno cumplimiento de las normas que rijan las competiciones internacionales. Por lo tanto, y a tenor de los reglamentos internacionales, la Ley Montero podría quedarse en un mero brindis al sol, ya que las normas que rigen las diferentes federaciones y organismo primarían sobre ella. Es decir, no sólo provocaría un grave perjuicio al deporte femenino sino que podría ser discriminatoria para el propio colectivo trans, ya que podría darse el caso de que una atleta trans campeona en su disciplina a nivel nacional no pudiera defender su título fuera de España.

Estas consecuencias han sido puesta de manifiesto por numerosas deportistas que tachan de “aberración” la norma y las redes se han inundado de duras críticas ante una norma que supone la puntilla para el deporte femenino y un paso atrás en los avances conquistados por las mujeres. El deporte se mantiene en alerta.