Selección

Los números para la reflexión de España

El equipo de Luis Enrique no plasma en ocasiones su abrumadora superioridad con el balón

Sarabia, autor del gol de la victoria, intenta rematar en el Suiza - España
Sarabia, autor del gol de la victoria, intenta rematar en el Suiza - EspañaMARTIAL TREZZINIAgencia EFE

España venció a Suiza (0-1, gol de Sarabia) y sigue viva en la pelea por entrar en la fase final de la Liga de Naciones, pero volvió a tener muchas dificultades para generar ocasiones claras. Esta vez la primera gran oportunidad fue para adentro y eso siempre facilita el trabajo. Está pendiente de la precisión el conjunto de Luis Enrique, por otro lado también bastante seguro atrás cuando los errores individuales (varios en los tres partidos de este junio) no le condenan.

El dominio de la pelota de la selección es abrumador. Contra Suiza, y jugando como visitante e incluso con una segunda parte de menos control y más ida y vuelta, la Roja tuvo la pelota el 65 por ciento del tiempo total (en la primera parte, por encima del 70), pero remató las mismas veces que su rival: siete, sólo tres a portería (una de Suiza). La cifra de córners también fue significativa, ya que el equipo nacional únicamente sacó uno, por tres que logró forzar su rival.

Duplicó en pases España a Suiza (715 por 372), pero no en ocasiones claras de gol y ni siquiera en acciones de ataque, según las estadísticas de la UEFA: 33 de los de Luis Enrique por 28 del combinado local que, eso sí, con esta derrota dice adiós a todas sus opciones en la Liga de Naciones.

Peligro al robar

En el juego posicional, a través del pase, le cuesta a España superar líneas para dejar a un futbolista solo delante del portero rival. Es más, el gol llegó tras una recuperación de Ferran Torres que ahorra parte del trabajo y pilla al equipo contrario descolocado. Muchos de los jugadores brillaron en tareas que en principio pueden ser secundarias para ellos. Ferran lo hizo en el esfuerzo en la presión, que también se le pide, y en la recuperación, pero no logró ser peligroso arriba. Tampoco Morata, que se pegó una paliza para recibir de espaldas y descargar el juego, con menos espacios en la primera parte y con más en la segunda, pero sólo consiguió disparar una vez, sin éxito.

No fue un mal partido de España, sobre todo en la primera parte, pero siempre deja esa sensación de que necesita ser muy certera o lo va a pasar mal. En ningún caso va sobrada en un fútbol que cada vez parece más igualado. Es difícil que le ganen, pero también es complicado que tenga un partido cómodo o en el que se vea claramente abrumando a los guardametas rivales y acumulando una oportunidad tras otra.