El tren contamina más de lo que parece

En su ciclo de vida completo, su huella ambiental se multiplica por 2,6 en el caso del corto recorrido y del 2,1 en el del AVE con respecto a considerar sólo su uso, según un experto

“Vi häller oss pa jorden” (Nos quedamos en tierra), el movimiento sueco contrario a volar, ha dado la vuelta a la situación del transporte en Suecia. Mientras que los viajes en avión en el país nórdico se hundieron el año pasado un 4% y su caída en enero se agudizó hasta el 8%, la empresa estatal sueca de ferrocarril registró récord de pasajeros. El Gobierno del país ha encargado incluso estudios para recuperar los trenes nocturnos al resto de Europa como alternativa al avión. En contraposición al transporte aéreo, movimientos como el sueco consideran al tren como un sistema mucho más limpio. Pero la realidad es que el ferrocarril contamina más de lo que aparenta.

Marcos López-Brea es profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y asesor de gobiernos y organismos como la Agencia Internacional de la Energía. Y ayer, durante su intervención en las jornadas “El transporte aéreo y el cambio climático: mitos y realidades”, organizadas por la Sociedad Aeronáutica Española en colaboración con Andersen Tax&Legal; puso de manifiesto que los análisis que se hacen para examinar las emisiones de los distintos medios de transporte suelen estar cojas. “No podemos quedarnos sólo en el uso para medir la huella ambiental”, advirtió López-Brea. “Hay que fijarse en las fases anterior y posterior”, añadió. Esas dos fases, explicó, pasan por remontarse a las materias primas, a su proceso de tratamiento, a los residuos que genera, a la fase final de vida del medio... Analizar el ciclo completo de vida, incluyendo también el tipo de energía que consumen, distancia que recorren, ocupación, tipo de combustible, la infraestructura, la eficiencia... es vital para tener una foto completa de las emisiones.

Si se analiza todo este conjunto de factores, la huella ambiental de los transportes, que incluye no sólo los seis gases de efecto invernadero tipificados por la ONU que generan el cambio climático y entre los que está el CO2 que conforman la huella de carbono sino otros impactos; es mayor en todos los medios. En el caso de los trenes de corto recorrido, se multiplica por 2,6, mientras que en las líneas de alta velocidad lo hace por 2,1. También se multiplica en el caso de los automóviles (1,6) y autobuses (1,4). En el transporte que menos aumenta es en el avión (1,3).

Esfuerzo de la aviación

A pesar de ser el centro de las críticas de los ecologistas, el sector aéreo no es el medio de transporte más contaminante. En conjunto, el sector emite el 25% de los gases de efecto invernadero, según datos de Eurostat. De ese 25%, sólo el 13,4% corresponden a la aviación, según la Agencia Europea del Medioambiente. Los coches son, de largo, los que más gases emiten a la atmósfera (60,7%), seguidos de los camiones (26,2%) y el transporte marítimo (13,6%).

El sector asegura que en los últimos años ha realizado importantes esfuerzos para reducir las emisiones de los aviones, mucho más eficientes ahora. Así y todo, considera que se podrían tomar decisiones que no están a su alcance pero que contribuirían a reducir el CO2. Javier Gándara, presidente de la patronal de aerolíneas ALA, asegura que si se estableciese el Cielo Único Europeo los aviones podrían acortar sus recorridos y emitir un 10% menos de dióxido de carbono. También cree que ayudaría desarrollar más el mercado de compensación de emisiones –comprar derechos de emisiones a otros sectores- y la generalización de los biocombustibles, compatibles con los reactores de combustión y capaces de reducir las emisiones en un 80%. La que Gándaras no ve como una solución de calado por más que la defiendan activistas como Greta Thunberg es la sustitución de los vuelos de corto radio por el tren. “Aunque se reemplazasen el 100% de estos vuelos, sólo acabaríamos con el 5% del problema de las emisiones de la aviación”, dijo tras recordar que el sector sólo representa el 2,5% de las totales.