Calviño pretende no rebajar más de dos puntos el crecimiento del PIB este año

La ministra apuesta por dejar la previsión de crecimiento en torno al 5%. El Gobierno debe remitir a Bruselas antes del 30 de abril el Programa de Estabilidad 2022-2025, que incluirá el escenario fiscal a medio plazo y la actualización del cuadro macroeconómico

La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño.
FMI
  (Foto de ARCHIVO)
09/02/2022
La vicepresidenta primera del Gobierno y ministra de Asuntos Económicos, Nadia Calviño. FMI (Foto de ARCHIVO) 09/02/2022 FOTO: FMI FMI

La presión inflacionaria, el parón en la reactivación económica, las malas perspectivas provocadas por la guerra de Ucrania y los reiterados toques de atención de organismos nacionales e internacionales –que han rebajado drásticamente las previsiones de crecimiento de este año para España– tienen a la ministra de Asuntos Económicos contra las cuerdas. Debe decidir si opta por ceñirse a la realidad que le rodea o sigue el camino marcado hace unos días, en el que aseguró que será «más prudente» que nadie en su actualización del crecimiento del PIB.

Esta semana, al Gobierno le toca revisión del cuadro macroeconómico, acuciado por las fechas, ya que antes del 30 de abril debe enviar a Bruselas un Programa de Estabilidad 2022-2025 creíble, que debe incluir el escenario fiscal a medio plazo y la actualización del citado cuadro macroeconómico, que será claramente a la baja, como ya han anunciado y confirmado en diferentes foros y declaraciones tanto Calviño como el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, forzados por un contexto de inestabilidad geopolítica y por la escalada de los precios y la incertidumbre que provoca la guerra en Ucrania.

Según fuentes gubernamentales consultadas por LA RAZÓN, la intención del equipo equipo económico del Ejecutivo es realizar un «ajuste prudente», para evitar «tensiones agregadas» en un marco económico «ya de por sí complicado» y que puede «empeorar en el corto plazo». Por esta razón, Calviño intentará hasta el último momento que el recorte al crecimiento de este año no supere los dos puntos y se quede en torno al 5% –«incluso por encima», defienden otras fuentes autorizadas–, que como reconoció la semana pasada, «seguirá siendo un crecimiento robusto, el más alto de las economías de la UE».

El FMI ya recortó en un punto sus estimaciones, hasta el 4,8%, aunque las situó por encima del resto de grandes economías del euro. Más duros fueron el Banco de España y la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). El supervisor bancario recortó su previsión al 4,5% y elevó la inflación media al 7,5%, mientras que la Autoridad Fiscal rebajó sus estimaciones para el PIB en 2022 aún más, al 4,3%, y situó en el 6,2% la inflación.

Pese a las constantes presiones sufridas los últimos meses, con rebajas constantes de las previsiones por parte de estas instituciones, desde el Ministerio siempre se han querido evitar las constantes revisiones macroeconómicas y se ha ceñido a las fechas establecidas: la prevista para este mes, coincidiendo con el Plan de Estabilidad, y en el último trimestre para elaborar los Presupuestos del próximo año. Por tanto, Calviño ha mantenido intactos hasta ahora sus vaticinios de septiembre del año pasado, que estimaban un crecimiento para el PIB del 7% este año o que el deflactor del PIB se situase en el 1,5%.

Calviño volverá a agarrarse a los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia -que canalizará 140.000 millones hasta 2026- para mantenerse firme y rebajar lo mínimo sus proyecciones, ya que los 24.000 millones que tiene previsto movilizar durante el primer semestre del año mantendrá la “velocidad crucero” de la actividad económica, como reconoció hace unos días la ministra. De este modo, el Gobierno ya ha confirmado que solicitará el segundo desembolso, 12.000 millones de euros, ligados al cumplimiento de algunos de los hitos de mayor trascendencia del Plan de Recuperación, como es la aprobación de la reforma laboral. Además, Calviño cuenta con la carta de los préstamos vinculados a los Next Generation EU, de los que España podría recibir hasta 70.000 millones.