MENÚ
lunes 15 julio 2019
04:18
Actualizado

El Banco de España no se retracta: insiste en que el salario mínimo frenará el empleo

La entidad revisa dos décimas la proyección de crecimiento del PIB para este ejercicio pero advierte de la moderación del consumo, su principal motor

  • Sede central del Banco de España en Madrid
    Sede central del Banco de España en Madrid /

    Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

07 de junio de 2019. 12:36h

Comentada
Roberto L. Vargas 7/6/2019

Lejos de retractarse de su valoración de cuales serán los efectos de la subida del salario mínimo (SMI) hasta los 900 euros, el Banco de España insiste en que, a medio y largo plazo, sus efectos serán perniciosos. "Los efectos de la subida del salario mínimo que entró en vigor al inicio del año tenderán a moderar el dinamismo del empleo en los próximos trimestres", advierte la institución en las proyecciones macroeconómicas que ha remitido al Banco Central Europeo (BCE) y que ha hecho públicas hoy.

Después de que el paro bajase el pasado mes, el Gobierno pidió públicamente al Banco de España que se retractase de sus afirmaciones de que la subida del SMI era perniciosa para el empleo. Pero la respuesta que ha dado el regulador bancario no deja lugar a dudas: sigue pensando que el incremento tendrá efectos negativos.

En lo que, de momento, tendrá un impacto positivo será en el salario medio. El regulador bancario calcula que los sueldos crecerán de media más de un 2% hasta 2021, por encima de los observado en los últimos años. Una aceleración que achaca a la reducción gradual de la holgura cíclica en el mercado laboral, la aplicación de los acuerdos de la negociación colectiva del trienio 2018 y 2020 y, a corto plazo, a la subida del SMI hasta los 900 euros.

La contraparte a esta subida será un incremento de los costes laborales unitarios. Estos gastos se verán compensados en parte por la moderación de las presiones inflacionistas debido a la senda decreciente del precio del petróleo.

Aunque la lógica podría llevar a pensar en que, con más dinero en sus bolsillos, los españoles se lanzarían a consumir más, el Banco de España está detectando, sin embargo, que “el dinamismo de este componente del gasto agregado tendería a moderarse”. Es decir, que el consumo se está frenando. Y lo está haciendo, según el organismo que dirige Pablo Hernández de Cos, por varios motivos. El primero porque la mejora de las rentas laborales descansará más en la recuperación de los salarios reales y no en la creación de empleo lo que, según el regulador, no favorece el consumo. Además, la incertidumbre global, con cuestiones como el Brexit o la guerra comercial entre China y EE UU abiertas en canal, está llevando a los hogares a incrementar su ahorro, ahora en mínimos históricos, y a reducir sus peticiones de crédito. Además, el Banco de España cree que tanto la demanda embalsada de bienes duraderos que provocó la crisis como el impulso para las rentas de los hogares que supusieron los Presupuestos de 2018 se están agotando.

La ralentización del consumo, principal dinamizador de la economía española provocará, como vienen anunciado desde hace tiempo todos los pronósticos, incluidos los del Banco de España, que el crecimiento del PIB evolucione dentro de una senda de gradual desaceleración. No obstante, para este ejercicio, la entidad ha revisado al alza en dos décimas su previsión con respecto a su proyección de marzo, elevándola hasta el 2,4%. Ello es consecuencia de que la tasa en el primer trimestre resultó ser una décima mayor de la anticipada hace tres meses y de la mejora, también de 0,1 puntos porcentuales, de la proyección relativa al segundo trimestre a la luz de los datos más recientes referidos a actividad.

Últimas noticias