El arma más potente del blindado 8x8: una torre con cañón de 30 mm y lanzamisiles, aún por adjudicar

El Ministerio de Defensa decidirá el armamento del futuro vehículo de combate “Dragón” del Ejército de Tierra en junio de 2021

El contrato del famoso Vehículo de Combate sobre Ruedas (VCR) 8x8 “Dragón” entró el vigor al fin el pasado 1 de octubre. Tess Defence, la sociedad anónima creada por las cuatro empresas españolas que participan en el programa (Santa Bárbara Sistemas, Indra, Sapa y Escribano) ya trabaja para cumplir con el apretado calendario pactado con el Ministerio de Defensa. En el horizonte, un objetivo, iniciar la producción a mediados del año que viene y entregar los primeros vehículos en el primer semestre de 2022.

Sin embargo, aún quedan cabos sueltos. Antes de cortar las primeras planchas de acero y empezar a soldar la barcaza, todavía hay que aclarar qué armamento llevarán los futuros vehículos del Ejército de Tierra español. A día de hoy, no hay una decisión aún sobre el arma más potente que portarán los Dragones: la estación de armas no tripulada de 30 mm. Esta torre, nombre que recibe comúnmente las estaciones de armas por su ubicación en la parte superior del vehículo, estará equipada con un conjunto de equipos que permitirán al vehículo salir airoso de escaramuzas y emboscadas, y, junto con el blindaje, protegerá a los soldados que van en el interior.

El arma principal de este complejo sistema es un cañón que dispara munición de calibre 30 mm, que está apoyado por una ametralladora de calibre 7,62 mm. La torre, además, incorpora un lanzador de misiles contra carro que incrementa notablemente la potencia de fuego. Es capaz de batir a un carro de combate a una distancia de tres kilómetros. A este armamento, hay que sumar una serie de cámaras de última generación para localizar los objetivos.

La torre también cuenta con un espacio reservado para la munición. Por si todo esto fuera poco, dispone de lanzadores de granadas de humo para escapar rápidamente de su posición sin dejar rastro. Como su propio nombre indica, todas las armas funcionan de forma remota, es decir, el tirador está sentado en su puesto en el interior del vehículo, a salvo del fuego enemigo o de un francotirador. Dirige todas las operaciones con una consola, desde la adquisición de un objetivo hasta la ejecución de los disparos. Esta estación funciona con el vehículo fijo y en movimiento, sobre blancos también fijos y en movimiento.

Las características están claras. La gran pregunta es: ¿qué modelo será el elegido? El principal candidato es la empresa Escribano, con sede en Alcalá de Henares. La compañía, especializada precisamente en el diseño de estaciones de armas, está inmersa en la actualidad en el desarrollo de una torre no tripulada de 30 mm (y otra tripulada), que será puesta a prueba a partir de marzo del próximo año sobre uno de los cinco prototipos del VCR 8x8 fabricados para evaluar las tecnologías que posteriormente serán instalados en los vehículos de serie. Escribano parte con una clara ventaja, es una de las cuatro compañías que integran Tess Defence y, si su torre supera las pruebas, no habrá más que hablar.

El “plan B” es recurrir al mercado exterior. El Ministerio de Defensa y el Ejército de Tierra probaron durante este verano otras dos estaciones de armas de este tipo en el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor en Viator (Almería). Ambas propuestas están diseñadas por empresas israelíes -Elbit y Rafael-, que han llegado acuerdos con compañías españolas para la fabricación, el montaje y el suministro de equipos. La primera va de la mano de Navantia y Expal, mientras que la segunda se apoya en su filial española Pap Tecnos y en compañías como Tecnobit.

En todo caso, la decisión final tendrá lugar en junio de 2021, a las puertas del inicio de la fabricación de las primeras unidades. En juego está el suministro de torres no tripuladas de 30 mm para aproximadamente dos tercios -básicamente la versión de infantería- de los 348 vehículos, adquiridos en la primera fase por unos 2.100 millones de euros.

A mediados del próximo año, también habrá que tomar una decisión sobre otro equipo fundamental: la radio de combate. El sistema de comunicaciones es fundamental para garantizar la unidad de acción. En el campo de batalla actual, interconectado y digital, de poco o nada sirve tener los mejores vehículos, si actúan como burbujas aisladas y no pueden “hablar” entre ellos.

Armamento de las versiones de caballería y zapadores

El armamento de la versión de caballería es otro punto por resolver. En un principio, las 58 unidades de esta versión iban a llevar una torre tripulada de 30 mm, con unas características muy similares a la descrita ya, pero con la gran diferencia de que el tirador forma parte de la torre y controla directamente el armamento. Pero, los tiempos cambian y la guerra también.

Existe un debate interno en el Ejército de Tierra sobre la necesidad o no de avanzar hacia una torre no tripulada e incluso de contar con un cañón más potente, de 40 mm, para afrontar las futuras misiones de exploración y reconocimiento, típicas de esta arma. La decisión, en este caso, se espera más tarde, en torno a 2022.

Lo que sí parece que está claro, entre tantos interrogantes, es el armamento del otro medio centenar de vehículos que irán a parar a las unidades de ingenieros del Ejército de Tierra. La versión de zapadores, la primera en salir de la fábrica a mediados de 2022, contará con una torre dotada con un cañón de calibre 12,7 mm diseñada por Escribano. Este desarrollo, pero en su versión naval, ya está instalado y operativo en los buques de la Armada española.

A la vista está que todavía quedan decisiones importantes por tomar. Habrá que esperar al próximo mes de junio para salir de dudas.