Pedro Sánchez prepara una purga en el PSOE en octubre

En el partido tratan de librarse de culpas apuntando a Moncloa, pero el presidente hará un cambio profundo para volver a ganar elecciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (izda.), junto a Salvador Illa durante una reunión del Comité Federal PSOE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (izda.), junto a Salvador Illa durante una reunión del Comité Federal PSOE-EFE

Las victorias tienen muchos padres y las derrotas son huérfanas. En la vida, y en la política, hay que aprender de los errores, saber ganar, saber perder y saber parar, para pensar. El PSOE ahora debe pensar, sin embargo, los que se sacuden las pulgas de encima señalan como el gran culpable a Iván Redondo, el padre de la moción de censura, de las victorias electorales de 2019 –europeas, generales, autonómicas y municipales– y de las catalanas de 2021, amén de ser la pieza clave en la conformación del nuevo gobierno. Nadie tiene esta carta de presentación en el PSOE.

El presidente del Gobierno lo sabe porque viene de un duro proceso de primarias que le llevó de nuevo a la Secretaria General con los peores augurios, un partido roto, dividido y con las heridas abiertas. Sabe también que los últimos acontecimientos políticos tienen un origen: la moción de censura de Murcia. Tras la victoria socialista en Cataluña, algunos en el PSOE movieron pieza. Quisieron sacar pecho con un movimiento brillante para dejar claro que no todos los triunfos se cocinaban en La Moncloa. Sin embargo, el «avezado» movimiento no tuvo en cuenta los efectos colaterales que dieron al traste con todo el tablero político. El pequeño detalle que se les pasó por alto a los estrategas fue que el adversario también mueve sus piezas.

Ayuso reacciona y convoca elecciones en Madrid y para más inri la moción de censura en Murcia fue todo un fiasco. Los padrinos de este avezado fiasco se encargaron de sacar pecho en las primeras horas marcando distancia con la estrategia monclovita. «Iván Redondo se enteró ayer noche», nos dijeron a los periodistas para auto elogiarse. José Luis Ábalos, Adriana Lastra, Félix Bolaños y Santos Cerdán eran señalados como los hábiles líderes.

«No participó. Y no estaba jugando –Redondo– a partidas de ajedrez por muchos relatos que algunos quieran ir comprando», decía el propio Cerdán en una entrevista en el navarro Diario de Noticias. Cuando empezó la fiesta electoral todos desaparecieron. Eran los culpables del desaguisado, pero «valientemente» se escondieron, sin asumir responsabilidades. En octubre, Pedro Sánchez en el congreso socialista tendrá la oportunidad de señalar a más de uno de estos gurús la puerta de salida porque la renovación está pendiente. A algunos/as les temblarán las piernas porque esta renovación no solo está en los territorios, es la asignatura pendiente en el conjunto del PSOE.

Sánchez dejó claro en la ejecutiva que no habrá adelanto electoral, transmitió sosiego a la Ejecutiva Federal, pero señaló un camino: la renovación pendiente. Todos miraron a Andalucía, a Galicia, a País Vasco y, sobre todo, a Madrid, el pozo negro del socialismo español. ¿Quién es el culpable? La campaña se asemejó a una misión imposible porque los errores no están en el final del trayecto, sino que vienen de mucho antes.

El candidato era un candidato cojo, porque un cambio podía ser peor aunque poco aportaba Ángel Gabilondo. Estuvo desaparecido desde que ganó las elecciones en 2019. Su labor de oposición brilló por su ausencia y más ausente estuvo durante la pandemia. Mientras Ayuso se elevó a la categoría de opositora mayor del reino, dejando a Casado como chico de los recados, Gabilondo fue un convidado de piedra. Ni críticas, ni propuestas, nada. Desaparecido.

Tan desaparecido como el Partido Socialista de Madrid. La única federación del PSOE que no gana ni un partido de solteros contra casados desde hace 26 años. Les hago una propuesta, pregunten en la calle quién es el Secretario General del PSM. Solo lo sabrán los muy cafeteros pero la inmensa mayoría de los madrileños no tendrán ni idea. José Manuel Franco era el líder inexistente como lo es el PSM que debería instaurar la cátedra de «confrontación permanente interna». Franco puso letra a la crónica de su dimisión anunciada, aunque se aferra a su cargo institucional.

En el PSM se lamentan de la derrota con cinismo. Dicen que las listas han sido impuestas, que no han sido aprobadas por las bases y que no han influido en campaña. Que el partido ha sido relegado. Dicen que si el PSM hubiera llevado las riendas hubiera sido diferente. A otro perro con ese hueso, como dice el refranero, porque el PSM es una entelequia.

¿Se acuerdan de la perestroika? Pues algo así debería pasar en la federación madrileña. Un cambio profundo para que fuera capaz de ganar alguna cita electoral y gobernar. Insisto en el PSM y en el conjunto del PSOE. Quedan dos años para reforzarse. Hay tiempo, pero no demasiado. Sánchez lo sabe y ha puesto en marcha la renovación pendiente porque el PSOE tiene una asignatura pendiente. Empieza en Andalucía con unas primarias y una Gestora en Madrid. Susana Díaz empieza su campaña para liderar del PSOE andaluz aunque más parece una campaña contra Sánchez. Algunos piensan que tras ella vuelve a estar la esencia de los que perdieron las primarias en 2017 con Felipe González detrás junto a un think tank antisanchista en el que se incluyen dirigentes socialistas, antiguos colaboradores descabalgados y periodistas. Como define un líder socialista, la esencia del rubalcabismo.